Por: Lic. José Luis Mendoza Céspedes
La Biblioteca de Derecho comparte su origen con la Biblioteca Universitaria de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), ambas asentadas inicialmente en el histórico ex Convento de los Dominicos.
Cuando se fundó la Universidad Mayor de San Andrés, el 30 de noviembre de 1830, la institución no contaba con un campus propio. Por esta razón, las primeras facultades —Teología, Derecho y Medicina— iniciaron sus actividades académicas el 8 de diciembre de ese mismo año en los ambientes del Colegio de Ciencias y Artes (actual Colegio Ayacucho), instalado en el antiguo convento dominico. La biblioteca universitaria tuvo su primer espacio en la capilla del mismo recinto.
Durante el rectorado del Dr. Manuel Bernal Mariaca, en 1903, se impulsaron acciones decisivas para concretar la instalación formal de la Biblioteca Universitaria, además de promover la creación de bibliotecas populares. Gracias a la adquisición de 1.886 volúmenes, incluyendo títulos de publicaciones periódicas, se iniciaron las tareas de catalogación el 30 de enero de 1908, conformándose así las primeras colecciones, que respondían a las Facultades de Jurisprudencia, Filosofía, Teología y, posteriormente, Ciencias Médicas y Literatura.
En los primeros años de la República, la ciudad de La Paz no contaba con un edificio —o, más propiamente, un salón— lo suficientemente amplio para servir como recinto legislativo; el único que ofrecía cierta comodidad era el Convento de Loreto.
En 1914, la incipiente biblioteca recibió el apoyo de uno de los bibliotecarios más importantes de la época, Justo G. Varela, entonces director de la Biblioteca Municipal, quien organizó las colecciones conforme a los criterios vigentes, es decir, agrupadas alfabéticamente por autor.
El plan de organización de la Biblioteca era sencillo, pero efectivo para su tiempo. Se establecieron dos grandes secciones, destacando la Sección General, que agrupaba las obras en doce colecciones. La materia más extensa correspondía a Ciencias Naturales y Biológicas, con 363 volúmenes, seguida de Derecho, Ciencias Sociales y Políticas, con 111 volúmenes. Las áreas de menor alcance eran Matemáticas, con siete volúmenes, y Geografía, con nueve.
La Biblioteca dio un giro significativo durante la gestión rectoral del Ing. Emilio Villanueva. Bajo su administración se obtuvo la autorización para la adquisición de la biblioteca personal del profesor Constant Lurquin, especializada en matemáticas, y su traslado a un nuevo edificio más amplio y funcional, dotado de una sala de lectura y un depósito para las colecciones. Con el apoyo del ministro de Instrucción, Constantino Carrión, se gestionaron los recursos necesarios para la compra de estanterías, muebles y anaqueles, lo que permitió la inauguración pública de la Biblioteca en febrero de 1929.
La labor del rector Villanueva fue reconocida por la Federación Universitaria Local, a través del estudiante José Aguirre Gainsborg. Un mes más tarde, Villanueva fue designado ministro de Instrucción, cargo desde el cual continuó brindando un decidido apoyo a la Biblioteca Universitaria. Como resultado, mediante el Decreto de 22 de marzo de 1930, se creó oficialmente la Biblioteca Universitaria Central.
La Biblioteca renovada incorporó técnicas modernas de clasificación, abandonando el sistema alfabético por autores y adoptando el Sistema Decimal de Melvil Dewey. Asimismo, se le asignaron funciones propias de una biblioteca científica y se estableció la obligación de poner sus servicios a disposición de la comunidad universitaria.
El educador Corsino Rodríguez Quiroga se desempeñó como secretario de la Biblioteca y, junto al director, tuvo la responsabilidad de elaborar los catálogos. Posteriormente, fue director de la Biblioteca Central Universitaria.
Para 1936, la Biblioteca Central contaba con 28.600 volúmenes, cifra que se incrementó de manera sostenida: en 1948 alcanzó los 65.000 volúmenes y, en 1967, los 100.000.
En 1948 se entregó el edificio del Monoblock Central, habilitándose en el sótano y la planta baja los ambientes destinados a la Biblioteca. Un año después, en 1949, se estableció la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales en el undécimo piso del Monoblock, donde funcionó hasta 1960.
Entre 1960 y 1982, la Biblioteca prestó servicios a los estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas en el séptimo piso del Monoblock Central. Una publicación académica de la entonces Escuela de Derecho, correspondiente al año 1960, menciona que, mediante resolución reglamentaria, se designó al Dr. Santiago Schulze Arana como director de la Biblioteca de Derecho.
En 1982, la Biblioteca de la Carrera de Derecho dejó las instalaciones del Monoblock Central para trasladarse a nuevos ambientes en el ex Colegio La Salle. Este inmueble, adquirido en comodato de la comuna paceña el 4 de octubre de 1920 por los Hermanos de La Salle, había funcionado originalmente como Hospital de Mujeres. El hermano Armed Edmond, arquitecto e ingeniero, proyectó y construyó el edificio actual. Ante la necesidad de crecimiento institucional y las limitaciones del inmueble de la calle Loayza, se optó por la venta del colegio al Estado en 1981, con el fin de destinarlo a una nueva sede de la UMSA, iniciándose posteriormente las obras del nuevo colegio en la zona de La Florida.
En 1984, la Biblioteca se trasladó a la ex capilla del mismo edificio, debido a que los ambientes anteriores resultaban reducidos, húmedos e inadecuados para atender a la creciente población estudiantil. En ese periodo, el fondo bibliográfico alcanzaba aproximadamente los 5.000 ejemplares. Durante esta etapa asumieron la responsabilidad de la Biblioteca un señor apellidado Bravo y Nancy de la Serna y los licenciados Armando Blacutt Villegas, Eugenio Flores Calderón, Lola Herminia Sánchez Almanza, Teresa Rocabado, Víctor Ladino Boyán y Patricia Cusicanqui, Eugenio Flores Calderón y finalmente la TS. Mirtha Portugal de la Quintana.
Entre las gestiones de 1998 y 2001, la Biblioteca llevó el nombre de Biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas “Dr. Mario Guzmán Galarza”. Importantes transformaciones se registraron a partir de 1999, bajo la dirección de la Lic. Teresa Rocabado Fuentes y, posteriormente, desde junio de 2001, de la Lic. Lola Herminia Sánchez Almanza. Entre las mejoras realizadas destacan el entablonado total de la Biblioteca y la rehabilitación de los mezanines.
Entre septiembre de 1999 y diciembre de 2000, la Biblioteca presentó al Honorable Consejo Facultativo un proyecto de automatización, que se ejecutó con la colaboración de cuatro estudiantes de Bibliotecología mediante el programa MicroIsis. Como resultado, se lograron registrar aproximadamente 6.000 títulos de un total estimado de 10.000.
El 25 de junio de 2002 se adquirió un reloj de pared circular de procedencia estadounidense, con un valor aproximado de 425 dólares americanos. Y, ese mismo año se dispone para los usuarios de la biblioteca de Derecho 4 terminales o catálogos electrónicos en base al programa MicroIsis.
El 27 de octubre de 2006 en ambientes de la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Andrés se hace la primera demostración de las bondades del nuevo sistema de Gestión Bibliotecaria KOHA, a cargo del Ing. Javier Griffiths Jauregui.
El 15 de agosto del 2007 se habilitó una sala de internet en la Biblioteca de Derecho con 20 equipos de computación con todos sus accesorios entregados por el departamento de Tecnologías de Información y Comunicación (UMSATIC) provenientes de la cooperación Sueca Programa ASDI/Sarec.
En julio de 2008 se implementó el sistema de gestión bibliotecaria virtual KOHA, con la colaboración del Sr. Cristian Calle Jahuira. Este hito marcó una nueva etapa en la historia de la Biblioteca, significando la transición de un modelo tradicional a uno moderno, con la incorporación del uso de códigos de barras.
En 2009 asumieron la dirección de la Biblioteca los licenciados Víctor Ladino Boyán y Eugenio Flores Calderón, quienes ejercieron funciones hasta el año 2015. En 2014 se consolidó el proceso de profesionalización de la Biblioteca con la incorporación de los siguientes licenciados: Ubaldo Huanca, José Luis Mendoza, Rebeca Alvarado, Rossmery Rundo, Janeth Laura y la T.S. Mirtha Portugal.
Durante la gestión 2016, el 13 de abril, se implementó la impresión de papeletas de préstamo automatizado mediante una impresora de alta velocidad modelo Star 10, con conexión a internet. Para este fin se adquirieron 200 rollos de papel térmico, con un costo aproximado de 4.500 bolivianos.
A partir de la segunda década del siglo XXI, las bibliotecas universitarias en Bolivia enfrentaron nuevos modelos educativos, especialmente aquellos basados en competencias y en la educación virtual, intensificada durante la pandemia. Estos cambios incidieron en los objetivos, las colecciones y los servicios bibliotecarios, así como en los mecanismos de medición de resultados. Una de las consecuencias más visibles fue la disminución de la presencia física de los usuarios; sin embargo, el uso masivo de internet y los avances tecnológicos impulsaron el desarrollo de la biblioteca de concepto abierto y fortalecieron el servicio de la Biblioteca Virtual de Derecho, con un número limitado de publicaciones digitalizadas.
Finalmente, el 21 de septiembre de 2022, con la participación del Dr. José Javier Tapia, decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, se llevó a cabo la renovación integral de la Biblioteca de Derecho. Esta intervención comprendió la modernización de la infraestructura y la reorganización de los servicios, dando lugar a la creación de nuevas secciones especializadas orientadas a optimizar el acceso a la información y fortalecer el apoyo académico e investigativo.
Las secciones creadas en esta etapa fueron: – Sala de Tesis. – Sala de Leyes Bolivianas. – Sala de Colecciones Privadas. – Sección de Procesos Técnicos y Automatizados. – Sala de Libros Bolivianos y Extranjeros. – Sala de Hemeroteca. – Área de Servicios de Internet y Recursos Digitales.
Con estas innovaciones, la Biblioteca de Derecho amplió significativamente su cobertura y servicios, reafirmando su compromiso con la modernización y consolidándose como un referente en el ámbito jurídico y universitario del país.
Imágenes propias de la biblioteca: