El Cordón Feminista
El Cordón Feminista surge en plena pandemia en abril de 2020, como resultado de la articulación de diversas experiencias de lucha en Antofagasta desde el mayo feminista de 2018 y la revuelta popular de octubre de 2019. Desde ese entonces hemos trabajado distintas iniciativas de cooperativismo, comunicación y autodefensa feminista, entre ellas La Cacerola, Red de Abastecimiento Popular que levantamos junto a otros dos cordones territoriales en la ciudad. Apostamos por la construcción de comunidades que levanten alternativas concretas para la reproducción de la vida digna.
Reflexión Política
Cuando en Chile la derecha avanza y la institucionalidad ha usurpado las banderas y luchas del feminismo; cuando el alza del costo de la vida golpea nuestras casas y la comida escasea; cuando la violencia sigue azotando nuestros cuerpos y mentes; y cuando son las vidas de las mujeres las que siguen sosteniendo todo este sistema capital, colonial y patriarcal; es que nos parece urgente acuerparnos para resistir, generar espacios para que la vida sea más bonita, pero por sobretodo, encontrarnos para conspirar juntas, para que a partir de nuestras experiencias y del intercambio con otras, podamos diseñar y aprender herramientas que nos permitan sostenernos, organizarnos, luchar y hacer comunidad. Es por eso que hemos apostado por el levantamiento de este espacio digital para complementar nuestra Escuelita.
Reconocemos el débil estado en que se encuentra el feminismo en Chile, y asumimos hoy la tarea urgente de levantar con fuerza un feminismo autónomo, popular y comunitario, que trabaje por recuperar la potencia emancipatoria que mantuvo activa las movilizaciones del 2018 y 2019 anticipando la Revuelta Popular en Chile. Quienes han vendido las banderas del feminismo al estado burgués, son quienes además cuentan con toda la infraestructura para divulgar un feminismo neoliberal, que no cuenta con posicionamiento de clase y que aborda la violencia manteniéndonos en un permanente estado de víctimas, agitando ideas punitivistas y carcelarias. La tarea es titánica, y quizás la única herramienta que tenemos es trenzarnos como feministas, pero también con el conjunto diverso del movimiento social. Sabemos que la organización popular está muy fragmentada, que la crisis también golpeó fuerte por abajo, que las desconfianzas son superiores a los deseos de unidad, pero también reconocemos que gran parte de esos embrollos es patriarcado puro y fino, confiamos en que desde el feminismo podemos ir presentando/ensayando otras formas de construir unidad. Porque como feministas populares, no concebimos una lucha aislada del pueblo, sino que junto a él, para nosotras el separatismo es táctico.
La disputa del horizonte no es sólo entre corrientes ni se da únicamente en las esferas del poder, sino que también es territorial, cultural y subjetiva, nuestras poblaciones están plagadas de iglesias evangélicas, se sigue cursando religión en las escuelas, existen alianzas visibles y cotidianas entre el narco, la iglesia y el fascismo, y la supuesta izquierda parlamentaria ha cedido descaradamente a la agenda de la derecha, instalando un estado policial, reaccionario y ecocida. Lo bueno de esto es que una parte de quienes depositaron esperanzas en el arbolito, ya se decepcionaron, y con una crisis en aumento, creemos que es un buen momento para rearticular las fuerzas, volver a encontrarnos, y apostar por la formación, la articulación y el diseño de nuevas estrategias de lucha, y eso apuesta a ser la Escuela de Feminismo Popular “Arcadia Flores” para nosotras.
Feminismo Popular.
Al plantearnos un feminismo popular, reconocemos como base, que:
a) Nuestros cuerpos, mentes, vidas y comunidades están atravesadas por múltiples sistemas de dominación, Capitalismo, Patriarcado y Colonialismo, y se caen juntos o desaparecemos por separado. Pertenecemos a un territorio particular del mundo que fue saqueado e invadido; somos parte de la clase trabajadora; y nuestros cuerpos y vidas sostienen y hacen funcionar al mundo. (Entronque patriarcal y alianza criminal).
b) Al ser un feminismo popular se entiende autónomo e independiente al estado opresor. Ejercicios de construcción de autonomías por medio de economía comunitaria, comunicación popular y apoyo mutuo, son claves para enfrentarnos a este sistema de muerte.
c) El separatismo es una táctica para hacernos más fuerte, para encontrarnos y sostenernos después de siglos de silencio y dominación; la acción feminista no sólo impacta en la vida de las mujeres, sino que se multiplica en las comunidades y se construye en las luchas transversales del pueblo.
d) La comunidad es la unidad base para construir otros horizontes posibles, para organizar la lucha, es el punto de encuentro de lxs trabajadorxs más precarizadxs, es la comunidad la que está cuando el estado desaparece, y es ahí el espacio donde gestionamos la vida, donde finalmente podemos intentar formas justas de organizarnos, de formarnos, de relacionarnos con la tierra, de criar, de distribuir el trabajo, de luchar.
e) Nos abrimos a alianzas estratégicas con otros cuerpos disidentes en resistencia, toda vez que compartimos una de las principales opresiones, el patriarcado. Es por eso que esta escuela es para mujeres y disidencias feministas.
Desde un feminismo popular, que desmarcándose de la academia y el mundo intelectual, asumimos que el feminismo es toda lucha de las mujeres y disidencias por emanciparse de las situaciones de opresión tanto individual como colectivamente, incluso sin reconocerse como tales. Desde aquí es que reconocemos como feministas a cada compañera que desobedeció a las normas morales impuestas a su “género” y se posicionó valiente en el mundo público de la construcción de mejores condiciones para el pueblo, para las mujeres, para las disidencias, para las niñeces, para sus comunidades y para la tierra.
Apostamos por un feminismo que llegue a nuestras poblaciones, que parta desde nuestras abuelas e incorpore a las niñeces, que se meta en nuestras pegas y visibilice nuestros trabajos más ocultos, que se construya en la organización colectiva y la solidaridad, que nos haga firmes para hacerle frente a todos y todo lo que nos violente. Un feminismo que no se centra en la teoría, sino en la realidad, que no distancia a las corrientes, más bien las mezcle al servicio de todas, que nos reconoce diversas en identidad y opresiones. Un feminismo que nos mantenga vivas, alegres y rebeldes.
Lo hacemos en memoria de tantas otras compañeras que iniciaron hace muchos años este camino, nos acompañan las obreras de este norte rebelde de los años 20, las compañeras que se organizaron en las poblaciones para la unidad popular y las que resistieron y enfrentaron a la dictadura en clandestinidad; las desaparecidas, las torturadas, las asesinadas; las que fueron silenciadas en esta falsa democracia; y también todas aquellas que no contaron con las redes feministas para zafar del macho feminicida. Lo hacemos también en justicia por las presas, porque no estamos todas!