Nuestra primera necesidad es tener certeza, seguridad, saber lo que va a pasar en nuestra vida. Esta es una necesidad muy básica relacionada con el instinto de supervivencia. Todos necesitamos cierto nivel de certeza y esta necesidad va variando según qué tanta certeza creamos que tenemos en nuestra vida. Primero necesitamos certeza de que vamos a tener un techo, alimentarnos y poder sobrevivir. Luego de eso podemos necesitar certeza de que vamos a poder relacionarnos con otras personas, tener amigos, una pareja, etc. Podemos también necesitar certeza de que nos va a ir bien en nuestro trabajo. Cada persona puede necesitar más o menos certeza pero todos necesitamos cierto grado de certeza.
Como dije antes, una vida 100% certera resulta aburrida. Por esa razón surge la segunda necesidad humana que es tener variedad. Por más certeza que necesitemos en algún momento vamos a necesitar un cambio. Las necesidades de certeza y variedad nos crean un dilema porque necesitamos las dos, pero estas dos necesidades son opuestas entre sí: más variedad implica menos certeza y viceversa. Cada persona prefiere una combinación diferente. Algunos prefieren más variedad, otros más certeza, otros una combinación justa de cada una. Esta distinción influye enormemente en las decisiones que tomamos en nuestra vida.
La tercer necesidad es la de sentirnos importantes, especiales y únicos. Para sentirnos únicos y especiales necesitamos en cierta forma ser diferentes al resto de las personas al menos en algún aspecto. Esto implica que satisfacer esta necesidad implica enfocarnos en nosotros mismos.
La cuarta necesidad es la necesidad de conexión y de amor. Dependiendo del vínculo que tengamos con otra persona podemos satisfacer la necesidad de conexión o de amor. Con un amigo podemos tener conexión y con nuestra pareja amor. Sin embargo, según Robbins, la mayoría de las personas se conforma con conexión incluso en las relaciones de pareja dado que para satisfacer la necesidad de amor debemos abrirnos completamente al otro lo cual muchas personas no se lo permiten porque implica un alto riesgo.
La necesidad de conexión y amor también crea un dilema con la necesidad de importancia. Para sentirnos importantes, únicos y especiales debemos enfocarnos en nosotros mismos, pero para satisfacer la necesidad de conexión y amor debemos enfocarnos en otro. Este dilema hace que cada persona busque el balance que le resulta más adecuado.
Todos necesitamos crecer en algún aspecto. Aquello que no crece decrece y tarde o temprano muere. Es el proceso natural de la vida. Podemos por un tiempo estar bien sin crecer pero tarde o temprano vamos a buscar un cambio que nos lleve a algo mejor. Esta necesidad también podría entrar en conflicto con la necesidad de certeza dado que para crecer muchas veces debemos dejar de lado la certeza y realizar algún cambio. Qué tan grande sea el cambio que hagamos va a depender de qué tanta certeza necesitemos vs. que tanta variedad y crecimiento.
La última necesidad es la necesidad de contribuir más allá de nosotros mismos. Esta necesidad surge cuando tenemos satisfechas nuestras necesidades más básicas. Para sentirnos realmente felices vamos a buscar de alguna manera satisfacer nuestra necesidad de contribución.