En el recorrido de nuestra historia como obra salesiana en Mar del Plata, el batallón asumió el nombre “Batallón 21 Padre David Ortega” como forma de reconocerse en sus raíces, su mística y su identidad. Este nombre representa y sintetiza el espíritu que nos caracteriza: la alegría, la espiritualidad vivida desde el rezo con música, el juego y la oración, y el estilo salesiano que nos identifica desde nuestros orígenes.
Este nombre mantiene viva la memoria de quien dio los primeros pasos y sentó las bases de nuestra historia como batallón. El Padre David Ortega llegó a nuestra querida ciudad con la misión de hacer realidad el sueño de nuestro padre y maestro, San Juan Bosco: crear un patio semejante al Oratorio de Valdocco, un espacio de encuentro, contención y formación para los jóvenes de su tiempo, y una obra capaz de perdurar.
Su llegada a Mar del Plata, en el año 1927, marcó el inicio de una profunda huella pastoral. Desde sus primeros pasos como catequista comenzó a gestarse una gran familia salesiana en la ciudad. Se destacó especialmente por su entrega incansable a los jóvenes, no solo en el cuidado de sus almas, sino también en su formación humana y laboral, brindándoles herramientas y oportunidades para mejorar su calidad de vida.
A tan solo un año de su llegada, en 1928, se inició la construcción de la capilla, colocando la piedra fundamental junto a las autoridades de la época, edificio que hoy es reconocido como la Parroquia San Pablo y San Juan Bosco.
Convencido de que era necesario acompañar integralmente a la juventud y ofrecer espacios de pertenencia y crecimiento, el Padre Ortega impulsó la creación de los Exploradores de Don Bosco en la ciudad, junto a su Banda de Música y las prácticas de scoutismo. El 9 de julio de 1928 se realizó la presentación oficial del Batallón 21 de Exploradores de Don Bosco, con un desfile por el barrio, fecha que quedó establecida como la inauguración oficial del Batallón.
Hoy, quienes formamos parte del Batallón 21 Padre David Ortega somos herederos y continuadores de un sueño vivo. Palmo a palmo, seguimos construyendo una obra que busca transformar vidas, siendo amigos y hermanos de todos, como Jesús. Así fue reconocido el Padre David Ortega, definido como “amigo de todos como Jesús”, por su semejanza moral con Don Bosco.
Gracias a su actitud permanente de servicio y a su incansable búsqueda de jóvenes dispuestos a darlo todo por los demás, la casa salesiana se sostuvo y creció en el tiempo. Ese espíritu sigue vivo en cada integrante del batallón, fortaleciendo nuestro modo de ser familia salesiana y exploradoril, sello distintivo del Batallón XXI.
La presencia salesiana en Mar del Plata, y la existencia misma del Batallón XXI en la actualidad, están profundamente ligadas a la figura y a la obra del Padre David Ortega. Su interés, su preocupación constante y su valentía para apostar al sueño de Don Bosco hicieron posible que la obra iniciada ayer continúe hoy viva y en crecimiento.
Llevar su nombre como batallón se transformó en un compromiso y en un honor. Honra su paso por nuestras calles, por nuestro patio y por nuestra parroquia, y nos invita a reconocernos como parte de sus pensamientos y de sus sueños. Nos anima, además, a expresar con orgullo quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos caminar como parte activa y servicial de la comunidad marplatense.
La obra del Padre David Ortega nunca se limitó a un espacio físico. Caminaba las calles, se acercaba, escuchaba, acompañaba y contenía. Esta manera de atraer a los jóvenes hacia Dios reflejaba fielmente el carisma de Don Bosco, conquistando corazones a través del juego, la música, la cercanía y la preocupación sincera por el bienestar de cada joven.
Con su simpatía y sencillez logró convocar a muchas personas que, sin imaginarlo, aportaron su granito de arena para construir lo que hoy somos. No solo una familia salesiana, sino también un movimiento que forma en valores, acompaña el caminar de niños, niñas y jóvenes, se capacita para educar según las necesidades actuales y, sobre todo, anuncia la Palabra de Dios renovando la espiritualidad a través de un juego, una reflexión, un mate o una canción.
“Se fue casi en puntas de pie, primero de Mar del Plata (1934) y luego de este mundo. Había llegado solo, dejando en germen una obra en cuyo seno se gestaba la explosión de un futuro imponente. El 15 de agosto de 1936, a las 7:30, fallecía en Buenos Aires a la edad de 50 años. La noticia conmovió al pueblo. Sus restos descansan hoy a la sombra del templo soñado, donde fueron inhumados treinta años después de su fallecimiento, en agosto de 1958, en un homenaje que marcó profundamente a la ciudad.”
De esta manera, el Batallón 21 Padre David Ortega se reconoce dentro del Movimiento Exploradoril Salesiano como heredero y continuador del legado de quien fue, es y seguirá siendo nuestro Don Bosco más cercano: el Padre David Ortega.