En tiempos de inmediatez y automatismos, creemos que detenerse a pensar sigue siendo un acto profundamente humano y necesario. Barro Pensativo nace como un espacio de encuentro, reflexión y creación crítica, impulsado por un grupo de jóvenes investigadores comprometidos con las humanidades, las ciencias sociales y los desafíos éticos de nuestro tiempo.
Somos más que un colectivo: somos una comunidad que cultiva la palabra reflexiva, el diálogo riguroso y la búsqueda de sentido. En este blog compartiremos artículos, ensayos, entrevistas y crónicas que exploran temas fundamentales como la filosofía, la ética, la educación, la historia, la cultura, la política y la vida social en sus múltiples formas.
Otra crisis más… ¿y qué?
14 de marzo del 2026
John M. Montalvo Romero
E-mail: jmontalvor@unsa.edu.pe
Orcid: https://orcid.org/0000-000228759575
Barro Pensativo. Centro de Estudios e Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales
El hombre, históricamente, ha tenido una tendencia natural a evitar su propia desaparición, es decir, hacer lo posible por burlar a la muerte. Es en tal sentido que, a lo largo de la historia, las sociedades han construido instituciones, economías y formas de organización precisamente para garantizar la supervivencia y el bienestar colectivo. Por tanto, lo lógico sería que los seres humanos, en la actualidad, intenten evitar cualquier situación que ponga en riesgo la estabilidad de la sociedad. Una crisis política o económica no es un simple problema superfluo, sino que puede afectar directamente el empleo, el acceso a alimentos, la seguridad y, en última instancia, la vida misma. Por ello, lo natural sería que los sistemas políticos estuvieran diseñados para prevenir las crisis, no para reproducirlas.
No obstante, la realidad peruana parece contradecir esa lógica. En los últimos años, el país ha experimentado una inestabilidad política casi permanente, presidentes que duran pocos meses, enfrentamientos entre poderes del Estado y una desconfianza generalizada hacia las instituciones. A simple vista, todo esto se presenta como una crisis coyuntural, efímera, como si se tratara únicamente de errores de algunos gobernantes o de escándalos pasajeros. Pero esa explicación resulta insuficiente. Cuando los mismos problemas se repiten una y otra vez, es difícil sostener que se trata solo de accidentes políticos. Por ello, es importante levantar la mirada hacia el horizonte y ver el trasfondo.
Un ejemplo reciente sobre la particular dinámica de la constante crisis peruana es lo acontecido con el desabastecimiento de gas licuado de petróleo (GLP) durante los últimos días. Un problema que directa o indirectamente ha golpeado a miles de hogares peruanos, pero que a criterio de “expertos”, esto obedece a una consecuencia de conflictos logísticos o, en el peor de los casos, a una falla temporal del mercado. Sin embargo, una mirada más profunda podría revelar que el problema está relacionado con la estructura misma del sistema económico que involucra la informalidad que domina amplios sectores de la distribución, la debilidad de la regulación estatal y, sobre todo, la falta de planificación energética de largo plazo que, en palabras del ministro de Energías y Minas, Ángelo Alfaro, resulta ser un problema por la ausencia de infraestructura.
Con lo antes mencionado, podemos inferir que, puntualmente en el caso de Perú, las crisis dejan de ser eventos excepcionales y pasan a convertirse en fenómenos recurrentes. Se administran, se explican en términos coyunturales y luego se olvidan hasta que vuelven a aparecer bajo otra forma. Para entender mejor podemos apoyarnos en lo que el politólogo español, Alán Barroso, recientemente afirmó: “lo que se vive en el Perú no es una crisis, sino un sistema”. Un sistema en el que la gran mentira es la crisis, pues “puede estar en crisis la clase trabajadora, los que están en peor situación, los más pobres están en crisis... Pero Perú está perfectamente gobernado, solo que no lo gobiernan los presidentes” (2026).
Por consiguiente, el verdadero desafío para el Perú no consiste únicamente en resolver las crisis. El reto es mucho más profundo, reconocer que muchas de esas crisis no son fallas del sistema, sino consecuencias directas de cómo está construido. Mientras no se cuestione esa estructura, la inestabilidad seguirá apareciendo una y otra vez, afectando siempre a los mismos sectores de la sociedad, por lo que resulta importante considerar al filósofo Michel De Montaigne cuando asevera que “la premeditación de la muerte es la premeditación de la libertad”.
Referencias bibliográficas
Calderón, C. (2026, marzo 5). Ministro de Energía, Ángelo Alfaro, responde ante el Congreso por falta de GNV y GLP: “Es la crisis energética más grave de las últimas dos décadas”. Infobae Perú. https://www.infobae.com/peru/2026/03/05/ministro-de-energia-angelo-alfaro-responde-ante-el-congreso-por-falta-de-gnv-y-glp-es-la-crisis-energetica-mas-grave-de-las-ultimas-dos-decadas/
Monedero, J. C. (2013). Curso urgente de política para gente decente. Seix Barral.
Preciado, O. (2026, febrero 19). Politólogo español analiza la sucesión presidencial en Perú: “No es una crisis, esto es un sistema”. La República. https://larepublica.pe/politica/2026/02/19/politologo-espanol-analiza-la-sucesion-presidencial-en-peru-no-es-una-crisis-esto-es-un-sistema-hnews-1594632