En tiempos de inmediatez y automatismos, creemos que detenerse a pensar sigue siendo un acto profundamente humano y necesario. Barro Pensativo nace como un espacio de encuentro, reflexión y creación crítica, impulsado por un grupo de jóvenes investigadores comprometidos con las humanidades, las ciencias sociales y los desafíos éticos de nuestro tiempo.
Somos más que un colectivo: somos una comunidad que cultiva la palabra reflexiva, el diálogo riguroso y la búsqueda de sentido. En este blog compartiremos artículos, ensayos, entrevistas y crónicas que exploran temas fundamentales como la filosofía, la ética, la educación, la historia, la cultura, la política y la vida social en sus múltiples formas.
El club de los lamebotas de Trump y la digna soledad de Brasil
21 de agosto del 2026
Juan José Tomassini.
Orcid. 0009-0008-5651-930X
Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.
Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires.
República Argentina.
juanjotomassini@gmail.com
La decadencia del mundo actual tiene el rostro de un matón yanqui con un ejército descomunal de descerebrados atrás suyo. El imperio del norte, ese sheriff asustado que ve enemigos en todos lados mientras se le cae el rancho geopolítico, ya no sabe cómo disimular el temblequeo de su liderazgo y su miedo al avance de otras potencias mundiales que le disputan una hegemonía que ha durado demasiado, sostenida a bases de golpes de estado y guerras. Y ahora que Estados Unidos se siente amenazado, recurre a lo único que le sale bien: la prepotencia, el uso de la violencia y la exigencia de que todos se arrodillen sin chistar. Pero el problema real no son los yanquis, porque si es malo el gringo que nos roba los recursos naturales, peor y mucho más penoso son los presidentes de nuestro barrio, que venden nuestras Tierras por limosnas a empresas trasnacionales que como en la época de la colonia, se llevan las riquezas mientras destruyen la naturaleza.
El panorama en América del Sur da vergüenza. Parecemos un grupito de nenes asustados peleando por ver quién le lleva la mochila al brabucón del aula; Y en esa competencia, nobleza obliga, la Argentina ha logrado un indiscutido y lastimoso primer puesto. Javier Milei lidera el ranking mundial de chupamedias y lamebotas del norte sin ningún tipo de pudor.
Un ser humano bizarro y con un despeinado ridículo que un poco más de la mitad de los argentinos decidió elegir como presidente en un rapto de estupidez colectiva. A muchas personas de mi país, (entre los que me cuento) sentimos una mezcla de náusea y bronca cada vez que este personaje abre la boca para escupir agresiones o arrodillarse ante sus patrones de Washington e Israel. Y el problema es que no es sólo Milei; ahí lo tenés a Bolsonaro en Brasil, a Kast en Chile, la impresentable de Keiko Fujimori en Perú y el gatito que se vendía como Tigre en Colombia, que con una muestra de cinismo fue a regalar pelotas de fútbol a las víctimas de un terremoto que se llevó sus casas y muchos de sus seres queridos. Esas personas que han sido elegidas democráticamente como presidentes a base de insultos, mentiras y el apoyo de los poderosos del norte, representan lo más rancio y vergonzoso de nuestra política.
Por suerte, no toda Sudamérica ha decidido anotarse en el club de los lamebotas de Estados Unidos. En medio de esta marea de servilismo, la figura de Lula Da Silva emerge como uno de los pocos líderes que se plantan con dignidad frente al bullying yankee. Lula representa esa vieja escuela que entiende que gobernar es mucho más que posar para los medios de comunicación y hacer posteos en redes sociales Lo más maravilloso de la escena es ver cómo el presidente de Brasil ignora olímpicamente los insultos, berrinches y provocaciones que el duende ridículo que preside Argentina le lanza para ganar algún "me gusta" en sus redes sociales. Mientras Milei grita como un panelista de televisión despechado, Lula simplemente no responde; Sabe que no se puede discutir de política exterior con alguien que confunde las relaciones diplomáticas con posteos en Twitter.
Como bien explicaba el filósofo Pedro Saborido (2020), la derecha ha descubierto que a la democracia se le puede ganar juntando odio y estupidez, tercerizando la bronca social en personajes nefastos, nos hacen odiar al vecino mientras los verdaderos responsables del saqueo disfrutan de la fiesta en autos blindados y mansiones que privatizan el acceso a lagos y playas. El neoliberalismo, como bien señalaba Frederic Lordon (2015), no se sostiene solo por las variables de la economía, sino también por cómo administra el miedo y las pasiones de la población… Y vaya si nos tienen temblando.
Frente a la maquinaria de la muerte y la sumisión que se cierne sobre nuestras tierras, no queda otra que gritar bien fuerte: ¡todos a los botes y no se empujen! (Solaris, 2010). Pero no para escapar como cobardes, sino para organizarnos desde el barro mientras los colosos de la desidia nos obligan a flotar en sus venenos siniestros, que la vergüenza de tener a estos lamebotas en el poder no nos gane la partida, porque mientras el barco hace agua, en lugar de arrodillarnos ante el bullying yanqui, tal vez sea hora de preparar el pogo más grande del mundo para mandar a la mierda a los que pretenden domesticarnos con el miedo y las bombas. Al fin y al cabo, si van a seguir rompiendo todo el planeta en el que vivimos, que por lo menos la tormenta nos encuentre de pie, resistiendo con alegría y sin perder la dignidad.
Referencias bibliográficas
Lordon, F. (2015). La sociedad de los afectos: Por un estructuralismo de las pasiones. Adriana Hidalgo Editora
Saborido, P. (2020). Filosofía del fútbol y otras pasiones tercerizadas. Ediciones del Sur.
Solari, I., & Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. (2010). Todos a los botes (canción). Álbum: El perfume de la tempestad.