Qué dicen los otros de mí
Algunos comentarios de la prensa:
El café, el obelisco, los bares, los suburbios porteños se enlazan con los números -brillantes, por cierto- de magia que Barragán preparó para este encuentro de una hora de duración, mientras suenan en el aire los tangos y las milongas más famosas relacionadas con los actos de magia que inquietan al espectador sorprendido ante su excelente realización.
Eduardo Giorello, Diario el Día de La Plata 23 de Febrero del 2008
Las manos mágicas de Barragán. El espectáculo tiene el hechizo de lo mágico y atrapa con facilidad. El acierto es haber construido un soporte musical, con un hilo argumental, danza y canto, para complementar la actuación de Carlos Barragán. La vida de un ilusionista convertida en espectáculo.
Diario La Nación, 14 de Septiembre de 1998
Carlos Barragán es un caso especial. En 1997 y en ocho minutos cuarenta, empujó una cascada de catorce grandes ilusiones –monstruos, objetos voladores, una mujer araña que le atraviesa el pecho- y ganó el Mundial en una categoría desierta desde hacía 15 años. Cuando se casó Máxima Zorreguieta con el Príncipe de Holanda, lo contrató para la fiesta. Cuando se presentó en China fue tapa de todos los diarios y los chinos abrieron los ojos como nunca antes y nunca después.
Revista Noticias, 07 de Septiembre de 2002
Enfrentarse con Carlos Barragán es un exultante modo de dejarse atrapar por el hechizo y aceptar el sortilegio, más allá de los cánones que circulan en nuestra memoria como un ritual resguardado en el tiempo. Es un ilusionista prestidigitador de ilusiones y capaz de transformar cualquier realidad en un insondable sustituto de la fantasía.
Noticias Canal 26, 4 de Agosto de 2007
Cuesta imaginarse que un simple pase, el agitar de una tela roja, pueda hacer desaparecer a una persona. Pero es así. Carlos Barragán desaparece y se desaparece sin dar tiempo al respiro. A tal punto, que en el final de muchos de sus trucos, el espectador hasta se olvida de aplaudir. Queda literalmente paralizado (…) Barragán realiza sobre el escenario –y debajo-, una rutina que el asombrado espectador podrá ver una, dos o diez veces, siempre con la misma sensación de estar asistiendo a un momento tan mágico que parece milagroso. (…) La Magia, así, con mayúsculas.
Susy Scándali, Diario La Capital (Mar del Plata), 6 de enero de 2007