Decreto del diario oficial La Gaceta de 1976, donde se declara Benemérita de las Artes y las Letras Nacionales.
Aunque el pie de imprenta consigna 1935 como año de publicación, fue en febrero de 1936 que la editorial neoyorquina, Vanguard Press, puso a la venta una obra que se convertiría en un clásico sobre el imperialismo económico de Estados Unidos en América Latina: The Banana Empire , escrita por Charles David Kepner y Jay Henry Soothill. Por entonces, el primero, un ministro congregacional nacido en 1893, estaba por terminar una tesis doctoral en la Universidad de Columbia acerca de los aspectos sociales de la industria bananera, la cual defendió y publicó en 1936. El segundo, a su vez, era un exempleado de alto rango de la United Fruit Company (UFCo.), para la cual laboró entre 1912 y 1928.
nmediatez costarricense. Prontamente el libro, que valía $2 (equivalentes a unos $33 actuales), fue conocido en Costa Rica. El periódico comunista Trabajo publicó una reseña el 19 de abril de 1936, casi mes y medio después de que el 7 de marzo la obra fuera favorablemente comentada en The New York Times por el crítico de ese diario, Ralph Thompson (1904-1979).
En el texto dado a conocer por Trabajo , se destacó la magnitud de los recursos de que disponía la UFCo., las presiones que ejercía sobre los Gobiernos de los países donde tenía inversiones, los abusos que cometía con los pequeños productores de banano y la explotación a que sometía a los obreros que laboraban en los bananales.
Dado el liderazgo comunista en la huelga bananera de agosto-septiembre de 1934, no sorprende que en la reseña se enfatizara que “(...) en las páginas de esta obra tiene su campo la rebeldía de los trabajadores contra las terribles condiciones de vida en los bananales y las manifestaciones de organización que ha habido en los últimos tiempos: la gran huelga de 1928 en los bananales de Colombia y la que hubo en Costa Rica en 1934”.
Evidentemente, como se desprende de la cita anterior, el libro, aparte de análisis y datos muy valiosos, también proporcionó a los comunistas una validación académica de sus esfuerzos por organizar a los trabajadores bananeros y de sus denuncias contra la UFCo.
De hecho, en la reseña se señaló que la obra podría ser útil para que “(...) los nacionalistas honrados y los patrioteros ingenuos se den cuenta de que la United ha contribuido poderosamente para dejar a ‘su patria’ hecha un cascarón”.
Pese a que la persona que escribió el comentario expresó su deseo porque el libro fuera traducido al español a corto plazo, esto solo ocurrió en 1949, cuando fue impreso en México por Ediciones del Caribe.
Impacto. Constatar que por lo menos una copia del libro de Kepner y Soothill circulaba ya en la Costa Rica de 1936, es relevante porque demuestra que las redes de información y de comunicación, en que estaban integrados los comunistas, eran lo suficientemente eficaces para facilitarles un rápido y oportuno acceso a materiales como el referido. En este sentido, sería interesante determinar si The Banana Empire llegó al país gracias al Buró del Caribe (la filial de la Internacional Comunista para la región), por medio de los contactos que algunos de los dirigentes o simpatizantes del Partido Comunista tenían en Estados Unidos, o por otra vía.
También es importante la constatación indicada por las preguntas que abre acerca del impacto que el libro de Kepner y Soothill pudo tener entre los intelectuales y los políticos costarricenses de las décadas de 1930 y 1940, un tema en el que valdría la pena profundizar en un futuro cercano.
Valioso recurso. Por el momento, conviene destacar la ausencia de tal obra en la bibliografía de uno de los principales productos de las tempranas ciencias sociales de Costa Rica: el Estudio sobre economía costarricense (1942), de Rodrigo Facio. Aunque este consideró la actividad bananera desde una perspectiva próxima, en varios aspectos, a la de Kepner y Soothill, se distanció de ellos en otros, en particular porque dejó de lado la problemática de la organización y las luchas de los obreros bananeros. La versión original de la interesante reseña publicada por Trabajo puede ser consultada en línea, en la sección de periódicos de la página del Sinabi (http://www.sinabi.go.cr/), una opción disponible gracias al sistemático esfuerzo realizado por la Biblioteca Nacional para digitalizar los valiosos recursos de su hemeroteca.
http://www.nacion.com/archivo/imperio-banano-Costa-Rica_0_1285871580.html
María Lozano Morales
COMENTARIO A BANANOS Y HOMBRES Carmen Lyra
Con base en la novela Bananos y Hombres de la escritora costarricense Carmen Lyra, además de todos los problemas de carácter laboral, social y religioso que se dieron y marcaron esa época en las bananeras de United Fruit Company, hay uno en el cual se hace mucha mención y es la enfermedad del paludismo, que afectaba toda la zona atlántica, por ser bosque tropical húmedo. Según afirma el Relacionista Internacional Francisco Cordero Gené siendo Director Administrativo de la empresa CORBANA tuvo contacto con testimonios en la historia de bananos y hombres. Tanto el estado costarricense, como las empresas bananeras, adquirieron deudas aún sin pagar a la sociedad y sobre todo, a los trabajadores que muchas veces dejaron su salud y sus vidas en las zonas bananeras.
Mediante la idea de salvaguardar el precioso banano se contrataron personas encargadas de la fumigación de las plantaciones bananeras, En los años 30s, se hacía con el “caldo bordelés” compuesto con contenido de cobre, sumamente tóxico. A esos fumigadores se les conocía como "pericos" por el color verde que teñías sus ropas. Como prevención para que el banano no se infectara de un hongo que ya había matado grandes extensiones de banano anteriormente, conocido como “el Mal de Panamá”. Muchos trabajadores murieron o enfermaron, sin conocer nunca la razón de sus dolencias. La causa era ese químico a base de cobre, que al entrar en estado de oxidación se torna de un color verde o “cardenillo”. Hasta la piel se manchaba de verde. Más recientemente se fumigaba con productos como Paraquat, Nemacur, Terracur y Furadán, también comprados a las transnacionales de agroquímicos. En este caso sí se establecieron juicios de resarcimiento por daños, y se obligó a pagar altas sumas por indemnización a los afectados.
LOS HÉROES COMBATIENTES DEL DDT
Otros fumigadores, que no eran contratadas por las bananeras de la UFCO, sino eran por el Estado costarricense, con el fin de erradicar el mosquito que en aquel tiempo causaba el mal del paludismo, malaria o fiebre amarilla. El“Aedes Aegypti”, aún existe hoy, y en la actualidad transmite el dengue o chikungunya. Lo que no se les comentaba a estos trabajadores era que el químico utilizado era altamente peligroso, llamado DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) producto que el estado costarricense en enormes cantidades, según asesoría de y financiación del Gobierno de Estados Unidos, se utilizó profusamente por el Ministerio de Salud entre los años 1957 y 1986.
Como afirma (Cordero, 2017) este producto se siguió utilizando casi sin medidas de protección al trabajador encargado de fumigar. Resultó ser que para la aplicación había que utilizar una mascarilla especial, guantes y un traje que cubra todo el cuerpo. Obviamente en ese clima nadie iba a utilizar dicha indumentaria. Si bien resulta por la larga exposición que estas personas estuvieron en contacto con el DDT resultó ser altamente nocivo para la salud donde no solo al entrar por las vías respiratorias, sino al ser absorbido por la piel provocaba múltiples afectaciones pulmonares, reproductivas y del sistema circulatorio, en los héroes del DDT que sobrevivieron.
según La Nación Algunos “excombatientes” ya murieron, pero otros, canosos luchan por la indemnización que creen que el Estado les debe, sumaron sus esfuerzos en la Asociación de Combatientes de la Malaria y Fiebre Amarilla (ACOMFA), que hace 22 años persigue una retribución económica para sus integrantes. Marta Montero, hija de un fumigador difunto, asumió la presidencia de la asociación en el 2005 y convencida de que los sobrevivientes de esa lucha merecen un reconocimiento monetario.
“Gracias al trabajo que hicieron estas personas, hoy no hay casos de malaria o fiebre amarilla aquí. Nosotros ganamos salud, pero ellos la perdieron”, aseguró Montero. (Nación, 2011)
Alejandro Piedra
Remontarse a la época que Carmen Lyra describe en el cuento "Bananos y Hombre", nos hace pensar que el des humanismo y la injusticia social que vivían los trabajadores en las bananeras, fue un capitulo cerrado. Sin embargo, hace aproximadamente dos años, una huelga paralizó tres de las grandes fincas bananeras en las costas sur del Caribe, frontera con Panamá. Más de 300 trabajadores principalmente indígenas panameños, organizan la huelga, alegando que la filial de la transnacional Del Monte Food los estaba sometiendo a un hostigamiento laboral y a unos cambios en las jornada y en las condiciones laborales. La transnacional no estaba cumpliendo con los pagos a los trabajadoras e incurriendo en despidos injustificadamente. Esto nos hace pensar como las transnacionales no respetan de alguna manera los derechos de los trabajadores y no se preocupan por mantener a sus trabajadores en la mejores condiciones.
En ese mismo periodo de tiempo, en un estudio realizado por el Instituto Regional en Sustancias Tóxicas (IRET) de la Universidad Nacional (UNA) detectó que las mujeres embarazadas que viven en zonas cercanas a plantaciones de banano en Matina, Limón, tienen en su orina una mayor concentración de una sustancia llamada etilentiourea (ETU), derivada de plaguicidas.
A largo plazo, altas concentraciones de tal sustancia podrían aumentar el peligro de problemas en la glándula tiroides. Ademas lograron detectar que las mujeres que vivían más cerca de las plantaciones, las que laboraban en agricultura y las que consumían más arroz y frijoles, tenían mayores concentraciones de ETU.
Entonces, ante estos nuevos casos en las bananeras y las transnacionales que actualmente los representan, nos hace pensar que aún algunas leyes de nuestro país deben de ser modificadas, ya que deja portillos, los cuales las transnacionales aprovecha para no respetar las condiciones laborales de los trabajadores, pasando por encima su integridad y sus derechos.
Raquell Hurtado Méndez
Tomado de:
http://www.elcomercio.com/actualidad/huelga-bananera-abusos-transnacionales-costarica.html
La relación con la lectura ¨bananos y hombres ¨Carmen Lyra (María Isabel Carvajal)
Que en estos momentos tienen más valor la destrucción, el consumismo, la satisfacción personal que el planeta tierra en momentos donde todo se acelera en menos de ocho meses hemos utilizado más recursos naturales de los cuales el planeta puede producir en doce meses.
Hemos agotado el presupuesto ecológico de la tierra y durante el 2017 estaremos viviendo a costa de los recursos de las futuras generaciones
Actualmente vemos como enfermamos la tierra con ese ¨paludismo¨ que se refiere en la lectura como aquella enfermedad sin cura que pocos hacemos por y para el ambiente, estamos destruyendo el ciclo de la vida que nos fue regalada pero ni en los mejores de los casos la leyes le puede amparar. Nosotros los seres humanos lo único que estamos es por producción de riqueza sin dejar que se regenere, queremos conquistar más la tierra.
El modelo de desarrollo no ha cumplido sus propósitos la brecha es más grande entre ricos y pobres, la riqueza del mundo está en un 2%de la población del mundo se puede mantener tanta disparidad. Actualmente uno de cada 6% viven en un lugar de precario con condiciones insalubres con la ausencia de agua, electricidad, el hambre se ha extendido cada vez más afectando a más de mil millones de personas a nivel mundial.
Marcos Soto
Alajuela, 20 de agosto del 2017
Entrevista realizada a Don José Luis Soto Morera, exempleado de la Compañía Bananera subsidiaria de la United Fruit Company en la década de 1960, por parte de Marcos Soto Molina, estudiante de Literatura Latinoamericana y Costarricense de la UTN.
El señor Soto Morera fue capataz de la bananera en las zonas de Matina de Limón, Barra de Parismina, Coto Brus y por último en la zona de Golfito.
El entrevistado cuenta con 78 años de edad y se encuentra retirado de labores, fue uno de los tantos trabajadores que fueron afectados por el pesticida Nemagón que causaba impotencia sexual, esterilidad, problemas pulmonares y otras afecciones más.
La entrevista es un poco resumida para no despertar múltiples recuerdos que puedan afectar a Don José Luis.
PREGUNTA 1
Don José, a qué edad comienza usted a laborar en las bananeras, y por qué razón en esa industria?
RESPUESTA
Bueno, para serle sincero casi ni me acuerdo a que edad empecé, lo que si le digo es que fue muy carajillo, me sacaron de segundo grado, y ahí empezó el trote en esos mundos, mi mamá era cocinera y la contrataron para hacer la comida de los peones en Matina de Limón, nos fuimos del Barrio el Carmen de Alajuela para aquella jungla, eran nubes de zancudos los que nos picaban, no había luz y cuando llovía, se salían los ríos y después era puro barro, no había escuela y menos un colegio, por eso mismo me mandaron a trabajar a los siete años para darle de comer a las mulas que sacaban la fruta de entre la montaña, una vez me pateó Lolita (nombre de la mula) y me arrancó los dientes del frente, por dicha eran los de leche, aunque mas viejo se me cayeron los permanentes de una caída que di en una borrachera a los 15 años, jajajajaja (se ríe a carcajadas)
Y la razón fue por pura necesidad, mi mama apenas ganaba para ver a 6 carajillos, si apenas comíamos arroz y frijoles y una cuadrada frita, que era un lujo la verdad, huevos eran un manjar, que cuando alguna gallina cacareaba la seguíamos para ver donde estaba el nido, era una vida de miserias y calamidades, donde se hace uno hombre muy carajillo y crece sin deseos, sin metas y sin un Norte o guía para la vida, nada mas contarle que desde los 16 años ya era tata, al fin de cuentas tuve 12 carajillos, que yo conozca, por ahí deben de haber más.
PREGUNTA 2
Don José, cuanto ganaba en los tiempos de auge de la Bananera? Porque según me cuentan era buen dinero.
RESPUESTA
Vea papito para un carajillo era mucha plata, ganaba cinco colones por semana, le daba tres colones a mi mama, y lo demás en guarito y cigarros, esa era la vida, no había diversión, cero entretenimiento y lo único era cuando salíamos a Matina a dejar el banano que pasábamos a la cantina y se programaba la Rocola, eso era todo, luego de vuelta para la finca y a lo mismo de todas las semanas, al sacar la cédula me fui y dejé los chingos de mi mama, me llevaron para Parismina y ahí fue donde viví lo más bajo que un ser humano puede pasar, dormir en puro piso, mojado de pies a cabeza, paludismo al punto de casi morir de fiebre, costillas quebradas por un vuelco de lancha, y muchas cosas más.
De ahí a Coto 47 y por último Golfito, donde fui capataz y tenía de peones a muchos nicas, chinos, ticos y los indios de Talamanca. Ganaba buena plata, treinta colones por semana, pero la soledad era mortal, deseaba morir y no saber nada más, pero al ser las tres y media de la mañana no quedaba más que levantarse y a jalar banano para el muelle, porque los ¨gringos¨ no perdonaban llegadas tardías.
PREGUNTA 3
Don José, cuénteme del Nemagón, como lo usaban y que les decían los gringos que lo esparcían?
RESPUESTA
Don José hace un silencio y mira hacia abajo, suspira y responde: ay papito eso es tan triste, no se imagina lo que me trajo ese líquido del demonio a mi vida, nos decían que era para que el banano creciera fuerte y no se lo comieran las palomas y los gusanos, pasaban las avionetas y nos echaban eso encima, que se sentía que nos quemaba la piel, y olía a meados secos, muchos años llevando eso encima, la gente se enfermaba y creía que era gripe, otros se les hacían pelotas de sangre que se reventaban y no sanaban, los ojos rojos y con pus, era de todos los días pero no había quite, a seguir cortando y embarcando.
Hasta ahora viejo fue que me di cuenta que la pierna me la cortaron por ese veneno, que mis pulmones funcionan al 40 % porque están muertos los tejidos, no si eso fue terrible. Tanta gente que murió sin saber que los envenenaron, yo tengo suerte de tener una pensioncita y de que me indemnizaron por el veneno que tragué, sino ya estuviera volando espalda en una tumba.
Don José finaliza la charla diciendo, vea papito ustedes son afortunados, estudien y preparen su vida para que no pasen lo de nosotros, no existe dinero en el mundo que pague lo que vivimos los que estuvimos en esos infiernos, donde ni la chaqueta del diablo se encontraba, ya que ni el diablo iba tan largo, le daba miedo.
Salgan adelante y disfruten la vida con lo que tengan, no sean materialistas y vivan felices con lo que la vida les repara, gracias por venir a conversar conmigo Marquitos, y gracias por el pancito, que le vaya bien, se va por la sombra.
Marcos Soto