Equinoterapia Holística - Azulejo y Epona
Somos estos instantes de felicidad, calma y amor. De entrega y movimiento. De conexiones profundas, de pasos lentos y de silencios que recargan el alma y nutren el gran espíritu que nos une.
Somos la magia que nace del encuentro entre humanos y caballos.
Soy un caballo moro, percheron con criollo colombiano. En los últimos siete años, cómo caballo de terapia y equitación, he sido testigo de la fuerza de la vida y de la transformación: después de la inseguridad llega el equilibrio, después de la quietud llega el movimiento.
Madre, equinoterapeuta y estudiante de psicología. Sueño con dejar el mundo un poco mejor de como lo encontré. Resaltando siempre el poder transformador y sanador de los encuentros conscientes, de la magia de la presencia y de la evolución dinámica de procesos naturales.
He caminado junto a Azulejo durante 8 años. Me ha visto crecer como madre, profesional y persona. He aprendido más de él, que de cualquier otro ser en esta experiencia terrenal. Hace un año pedí un milagro y fue concedido, logramos atravesar un momento de oscuridad para regresar a la luz.
Y volvimos a comenzar.
Esta vez con otro nombre, otro sentir y unas ganas inmensas de servir. A través de él conocí la resiliencia, el presente y la coherencia. Aprendí que para relacionarnos con las personas y los animales, no hacen falta las palabras, basta con observar su comportamiento. Que la energía es nuestra carta de presentación y es el lenguaje del alma. Que todos cumplimos un rol en nuestra manada y que poco a poco vamos encontrando la nuestra. Me enseñó a vivir a través del corazón, a observar con amor mis pensamientos y a respirar profundo cuando necesito calma.
Me ayudó a encontrar en el silencio un lugar seguro, cuando antes le tenía miedo. Me ha dado raíces y alas para soñar y crear. A su lado me siento imparable, creativa y majestuosa. Pero también vulnerable, humana y animal. Él es el príncipe azul de mi historia.
Larga vida a nuestras vidas. Epona.