Motivados por la lectura de “Borges y yo” surgieron muchas reescrituras en las que cada participante se vio jugando con en el juego que propone el espejo, así surgieron preguntas tales como ¿qué veo cuando me veo? ¿soy esa imagen que me devuelve el espejo o en verdad soy otro? ¿cómo me ven los otros o como creo que me ven? ¿los demás ven realmente quién soy?
Algunos alumnos prefirieron preservar su verdadera identidad, entonces decidimos nombrarlos como M o J; otros, quisieron que, desde el título, apareciera su nombre real.
5to Comunicación
Denise y yo
Denise siempre es la que habla y tiene el control, a veces, hablando de más y embarrando todo sin timidez, ella es tan suelta. Algunas veces se cansa de mi comportamiento y suelta uno que otro insulto contra mí y yo no me quedo atrás y comenzamos a discutir. Esto tiene su lado bueno pero se enoja de una manera que no mide sus palabras y no siente pena por lo dicho, así que me toca a mí disculparme en su lugar, trato que ella no salga a decir sus cosas hirientes con personas que quiero. Si hay algo en lo que coincidimos Denise y yo es que ambas amamos pintar y dibujar, pero ignoro sus comentarios destructivos sobre mis errores al hacer estas actividades, no obstante sé que los hace, la conozco.
A veces me pierdo aunque no sé si es ella la que se pierde, no sé quién toma el control, y entonces ya no sé quién soy, no sé si es la Denise aquella o soy yo quien muestra al mundo cómo somos.
Jocelyn y yo
Jocelyn, la chica que conocen todos es simpática y alegre. Yo muchas veces me enojo con sus comentarios innecesarios. Soy tonta. Ella odia ir a la escuela y no le gusta Matemáticas, se vive quejando de que todos los días la tienen a Zaida, su profesora de Comunicación.
Yo amo a los nenes chicos, pero lo que más amo es estar con mi familia y mi novio, me encanta dormir con mi sobrina, amo pasar tiempo con mi novio. A Joselyn le gusta estar con sus hermanos y padres pero a veces pierde la paciencia hasta que se enoja y se va.
Lo que nadie sabe de mí es que odiaba a los gatos pero llegó Manchitas y ahora me gusta dormir con ella.
A Joselyn no le gusta la gente falsa, la gente que quiere caer bien a todo el mundo. Tampoco le gusta que las hermanas cocinen, pero cuando la mandan a cocinar a ella, se queja. A mí tampoco me gusta que me manden, para nada, la única que puede hacerlo y darme órdenes es mi mamá.
Ella a veces dice cosas innecesarias y ofende a la gente pero siempre termina arrepentida. Lo quiere cambiar, pero ella dice que el odio que le queda adentro no es bueno y larga todo, después tiene que andar pidiendo disculpas y aceptar que estuvo mal.
Joselyn y yo no nos parecemos mucho pero a veces sentimos lo mismo ¿Será que somos una?
Bautista y yo
A veces suelo imaginarme a mí mismo en un universo paralelo en el cual soy todo lo contrario a mí mismo en la forma de pensar… ¿cómo sería? Pues…
A mí me gusta la música, hacerla y escucharla; a mi otro yo (a quien llamaremos también como “yo”) no le gusta, es más de estar en silencio.
A mí me gusta investigar sobre lo que me llame la atención; a Bautista no le gusta ni le llama la atención casi nada y si investiga es sólo por obligación.
También me gusta la escuela, bah, estudiar, hacer trabajos y aprender un poco o mucho de todo. Bautista es un vago que no hace más que molestar y sentarse atrás a hacer nada más que hacer estupideces con los compañeros de curso, y como no hace nada, de seguro habrá de repetir varias veces.
A mí me gusta el fútbol y solo lo juego para pasar el rato con amigos, Bautista es un apasionado del deporte de balompié y no se pierde ningún partido de su equipo favorito.
En general soy más comprometido con lo que me propongo y tengo metas y sueños que cumplir; Bautista no sabe ni lo que quiere estudiar al terminar la secundaria, le da igual si trabaja o no, piensa que los padres lo mantendrán por mucho tiempo aunque les falte el respeto y no estudie.
Y para terminar, a pesar de todo lo dicho puedo decir luego de todo esto que prefiero ser yo mismo: uno y solo uno… uno y yo mismo.
5to 1era Ciencias Sociales y Humanidades
J y yo
El otro, J, fue muchas cosas, pero nunca fue lo correcto. Cuando llegó a la adolescencia fue cuando empezó a disfrazarse, disfrazarse de uno más; si le preguntaban que música le gustaba, decía de todo un poco, pero a mí me gustaba el cine. Esto lo reflejaba intentando vestirse con colores pero yo sabía que era una mentira. Le tomó mucho tiempo a J encontrarme a mí.
M y yo
Yo soy la que tiende a sentir más por el otro, a sentir empatía hasta por el enemigo. M es la que a veces prefiere ser un poco egoísta y no dar segundas oportunidades por respeto a ella misma. Yo soy la que prefiere buenos amigos o simplemente buena compañía para charlar o tomar un mate y ella a veces prefiere estar sola para poder encontrarse consigo misma.
M es muy callada como para conocerla bien, sin embargo, conmigo es con quien más habla.
Hemos sobrevivido eternas madrugadas tratando de desenredar problemas que admito haber generado yo sola, producto de mi, a veces, imaginación contraproducente. Ella es quien apacigua mis impulsos más hostiles, como si de alguna forma pudiera tragarse todo lo que tenga que decir. Pero sé que no lo hace con malas intenciones, piensa más en el futuro y solo así logra cuidarme. Soy la persona más graciosa que conoce, no porque genuinamente lo sea, sino porque soy la única que realmente habla su mismo lenguaje. El mundo no me ve, no me percibe y mucho menos sabe que existo, pero estoy ahí. Convivimos a escondidas como si fuera nuestro secreto, y muy pocas veces nos ponemos de acuerdo como para que ella me deje asomar la punta de la nariz.
M es la que intenta ayudar y estar para todo el mundo mientras yo prefiero enfocarme en mí y mejorar todos los días un poco más.
M es callada y reservada y hasta un poco rencorosa mientras que yo prefiero perdonar en silencio y sanar. M y yo somos una pero también somos como personas diferentes. A veces es una lucha intentar cambiar a M porque nunca logramos coincidir con lo que pensamos.
Nagel y yo
Al otro, a Nagel, es al que le importa lo que los demás piensan. Yo me tomo el trabajo de escuchar a los demás lo que tienen que decir. El Nagel siempre anda así de flojo todo el tiempo, no le importa nada. A mí en situaciones que requieren enfoque y tiempo trato de esforzarme al máximo y dar lo mejor. El Nagel siempre hace lo que quiere y no lo que tiene que hacer. Yo por otro lado tengo más responsabilidades y trato al menos de completarlas y hacerlas bien. Y en esto estamos mientras intentamos llevarnos bien…
María y yo
Yo soy la que tiende a sentir más por el otro, a sentir empatía hasta por el enemigo. María es la que a veces prefiere ser un poco egoísta y no dar segundas oportunidades por respeto a ella misma. Soy la que prefiere buenos amigos o simplemente una buena compañía para charlar o tomar un mate y ella a veces prefiere estar sola para poder encontrarse consigo misma.
M y yo
M es una persona tranquila, trata de ser reservada y callada, le afectan los comentarios ajenos, no sabe hacer amigos ya que se cierra mucho, es casi invisible para los que la rodean.
Casi siempre la beneficia estar sola pero cuando quiere hablar con alguien, jugar o reírse, nadie está para ella ya que los aleja. Capaz que habrá pasado algo para que sea tan tímida, ¿será por la familia, los amigos y compañeros anteriores o siempre fue así? nunca lo supe.
Vive una rutina durante la semana, se la ve aburrida ¿Qué tendrá ese celular que lo lleva siempre en la mano? Nunca lo sabremos.
Por otro lado yo soy una chica alegre, estoy obsesionada con la plata y me cuesta dormir. Soy medio graciosa y me gusta contar lo que me pasa, estar sola me fascina porque escucho música y puedo ser yo.
Me gusta viajar, lleno mi galería de fotos de paisajes y momentos. Quiero a mi familia como a nadie en el mundo, quiero que nunca se separe y estoy feliz porque estoy por tener una hermanita. Dormir al lado de mí mamá me gusta mucho. Estar con las personas que quiero, me hace bien. Sé que no estoy pasando uno de los mejores momentos pero también sé que todo lo bueno algún día vendrá.
Pienso en mi futuro, nada más, es lo único que me sacará adelante. Mi deporte favorito es el voley, me gustaría prepararme profesionalmente.
Soy de confiar con poca gente, no me gusta la traición y sé que nunca se sabrá quién tiene malas intenciones pero bueno, solo disfrutaré de los buenos momentos.
Aunque no parezca, ella y yo convivimos. Somos muy opuestas. Ella es la imagen que transmito pero yo soy la verdadera.
Alex y yo
Al otro, a Alex es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por la cuadra de mi casa y me demoro casi eventualmente por mirar el camino de baba que va haciendo el caracol o porqué marcó una puerta mal pintada. De Alex tengo noticias por mensajes y veo su nombre en los carteles brillantes del shopping o en los títulos de los diarios. Me gusta leer, me gustan los libros, las historias de siglos pasados, el olor y el sabor del café y las escrituras de Guillermo Martínez. El otro comparte esas preferencias pero de un modo vanidoso y egocéntrico las convierte en atributos de un actor nórdico. Sería exagerado afirmar que tenemos una buena relación, yo vivo, yo me dejó vivir por instantes para que Alex pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar el pésame de esas páginas, que no me pueden salvar.
Quizás lo bueno ya no es suyo ni mío, ya no es nuestro, y solo en ese lenguaje logramos comunicarnos. Por lo demás, ya estoy acostumbrada a perderme, definitivamente, y solo un instante de mí podrá salvarse o sobrevivir en el otro. Poco a poco le voy concediendo todo y aunque es perseverante, acostumbra a alardear y magnificar. Alex entendió que todas las cosas quieren vanagloriarse en su ser y magnificarse como la piedra de cuarzo que quedó en tu puerta, la de aquel marco despintado que me hace pensar (si es que realmente pienso) Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es mío o del otro… No sé qué parte de nuestra vida pertenece a esta literatura.
M y yo
M es una mujer a la que no parecen preocuparle sus responsabilidades, parece no importarle nada. Ella a veces dice cosas sin pensarlas, hiere con las palabras, ella es impulsiva en muchas ocasiones.
¿Yo?
Yo soy la que piensa siempre en los demás, en el qué dirán, en el qué pensarán de mí, la que si pudiera se desviviría por todos, la que llena de pensamientos su cabeza, negativa siempre, y ese es mi error, pero soy yo.
Ellas dos saben que no se llevan bien, pero por lo menos intentan convivir.
M y yo
Ella es una persona muy rebelde, no le gustaba estudiar y antes se metía en problemas. Yo era más tranquila, cuando no me buscaban…
Me gusta estudiar y sacarme buenas notas. Ella, a pesar de todos los problemas que causaba tenía muchos amigos y sociabilizaba muy rápido y yo, bueno… puedo llegar a ser simpática pero sólo con una persona en especial. A M le gusta salir a fiestas y a cualquier lado que la lleven, en cambio yo ahora prefiero quedarme a dormir o ver Harry Potter. Ella y yo en algunos aspectos nos combinamos, nos llevamos bien aunque tuvimos algunos problemas por culpa de cosas que ella hizo.
Lo que nos diferencia es el nombre (ella es M – yo soy E) y la personalidad de cada una, pero seguimos siendo la misma persona.
M, o MM como suelen llamarle, suele sobrepensar las cosas al punto de llegar a causarle emociones negativas, en cambio yo me tomo más a la ligera las cosas. M cree que hay cosas a las que debería darle más importancia pero yo no le hago caso. A veces yo digo libremente lo que me gusta pero por alguna razón a M le cuesta y yo no entiendo eso aunque prefiero no insistirle. A ella suelen molestarle ciertas actitudes de la gente pero no reclama, en cambio yo sí, siendo verbalmente agresiva. Algunas veces ella pide que me calme y siempre termino haciéndole caso.
A la hora de estudiar yo tomo el control pues a M muchas veces se le complica entender ciertos temas. De niñas sólo ella manejaba esa área hasta que dejé de permitirle que fuese ella quien estudiase, si al final no iba a entender.
A veces me da pena pero quien se guarda los dolores del pasado es ella, la que aun anhela tener padres que le demuestren amor es ella, la que aún espera ese “te amo” sincero de su mamá es ella… yo solo soy quien se enoja y se pone “de nervios” que son momentáneos pero sus dolores llevan años y no cambiarán a pesar del tiempo, ella aún no sanará aunque yo la ayude. Somos diferentes pero nos queremos, nos cuidamos y no la pienso abandonar nunca.