Reduce y elimina dolores musculares, como nudos, tirones o contracturas.
Fortalece la circulación sanguínea, aumentando así el aporte de oxígeno en los órganos y tejidos.
Relaja las contracturas y tensión muscular.
Facilita la relajación.
Reduce el dolor.
Mejora el sistema nervioso.
Fricciona los tejidos y los elastifica.
Mejora la nutrición y el metabolismo de los tejidos (ayuda al desarrollo de los músculos).
Flexibilización de los tejidos a largo plazo.
Ayuda a la eliminación de toxinas y células muertas. Aumenta la microcirculación.
Equilibra el sistema nervioso autónomo.
Recobra energía y cansancio acumulado.
Contribuye a la digestión de nutrientes y eliminación de desechos.
Aumenta las defensas naturales.
Relaja el cuerpo y la mente, promoviendo la respiración profunda y eliminando el sentimiento de ansiedad.
Reducen los niveles de estrés, la energía fluye y se consigue armonía entre cuerpo, mente y espíritu.
Crea un sentimiento de bienestar general.
Mejora la autoestima y la energía vital.
Reduce dolores musculares. Este es el beneficio más popular que tienen los masajes con piedras calientes. La temperatura de las piedras ayuda a que los tejidos se relajen para ser mejor manipulados y con esto ayudar a reducir contracturas y espasmos.
Mejora la circulación y el flujo de energía. Las piedras se colocan en lugares específicos, conocidos como centros de energía o chakras para ayudar a que todo fluya mejor.
Aportan mayor flexibilidad articular. Este tipo de terapia es ideal para relajar los músculos y reducir inflamaciones.
Mejoran la calidad del sueño. Los masajes con piedras calientes son útiles para promover la relajación general del cuerpo, lo que hace posible conseguir un sueño más profundo y de mejor calidad.