AULLAGAS
MINA DEL TIEMPO
´´ Asiento mineral "SAN MIGUEL ARCANGEL DE AULLAGAS´´
´´Un viaje historico a la plata que aun respira´´
MINA DEL TIEMPO
´´ Asiento mineral "SAN MIGUEL ARCANGEL DE AULLAGAS´´
´´Un viaje historico a la plata que aun respira´´
Aullagas, la ciudad de piedra olvidada, fue una joya escondida entre las montañas de Colquechaca. Durante el auge de la minería colonial, sus entrañas rebosaban plata, y su riqueza atrajo a españoles, franceses y aventureros de todo el mundo. Lo que hoy es un pueblo silente, fue en su tiempo un centro minero palpitante, lleno de vida, comercio, leyendas y poder.
Desde sus estrechas calles de piedra hasta sus antiguas casonas coloniales, cada rincón de Aullagas conserva los ecos de un pasado glorioso. Aquí, la historia no está escrita solo en libros, sino también en muros de adobe, minas abiertas y en la memoria viva de sus pobladores.
A pesar del paso del tiempo, la minería sigue viva: aún se exploran vetas de plata, plomo y zinc. Los mismos caminos que una vez recorrieron los barones del mineral, hoy siguen latiendo bajo los pasos de nuevos mineros.
Aullagas no es solo un destino. Es un portal del tiempo.
Aullagas se encuentra en el municipio de Colquechaca, en el norte del departamento de Potosí, Bolivia. Está ubicada a más de 3.900 metros sobre el nivel del mar, enclavada en una cordillera de piedra natural que parece esculpida por el tiempo. Su geografía, majestuosa y abrupta, la convierte en una ciudad única, rodeada de formaciones rocosas imponentes y vestigios coloniales.
Cómo llegar: Desde Cochabamba:
Tiempo estimado: 10 a 12 horas por carretera.
Ruta recomendada: Cochabamba → Oruro → Llallagua → Colquechaca → Aullagas.
Transporte: buses interdepartamentales hasta Llallagua o Pocoata, y luego vehículos locales.
Desde Sucre:Tiempo estimado: 3 a 4 horas.
Ruta recomendada: Sucre → Ravelo → Ocuri→ Colquechaca → Aullagas.
Desde Potosí:Tiempo estimado: 4 a 5 horas.
Ruta: Potosí → Cruce Ventilla → Macha → Colquechaca → Aullagas.
Desde Oruro:Tiempo estimado: 3 a 4 horas.
Ruta:Oruro→ Llallagua → Pocoata→ Colquechaca → Aullagas.
Consejos para el visitante
🌡️ Clima: Frío de altura todo el año, especialmente en la noche. Lleva ropa abrigada y calzado cómodo.
🏞️ Altitud: Más de 3.900 msnm. Recomendable aclimatarse antes de caminar mucho.
🥾 Recomendación: Llevar agua, protector solar, gorro, y bastones si planeas recorrer las formaciones rocosas o visitar minas.
Antigua Colquechaca - Cementerio Masonico Chairapata - Vila Vila
Durante el siglo XVIII, la corona española estableció en Aullagas un Banco de Rescate de Minerales, identificado también como Banco de San Carlos, alrededor de 1770 . Estas entidades eran instituciones oficiales encargadas de financiar urgentemente el rescate de mineral extraído, garantizando su transporte hacia la Casa de Moneda para su fundición.
Aullagas era, junto con Potosí y Porco, uno de los principales distritos mineros coloniales . Su riqueza en plata, plomo y zinc estaba en auge, y la Corona necesitaba estructuras financieras sólidas para sostener el flujo continuo de minerales extraídos.
El banco concedía préstamos urgentes a mineros o compañías para sacar y transportar mineral. En caso de impago, los bienes o el mineral extraído servían como garantía —de ahí el nombre “rescate” . En Aullagas se estima que la Corona invirtió principalmente 16.000 pesos, respaldados por la Academia de San Juan Nepomuceno.
Personajes como José Antonio Amaral, de origen portugués, y el ingeniero polaco Juan Daniel Weber, estuvieron ligados a las operaciones de rescate y modernización minera en Aullagas y Colquechaca .
Estos agentes gestionaban las deudas que el banco impuso para desaguar minas como Colquechaca y San Bartolomé, y se documenta que Weber asumió desde sus fondos incluso los primeros pagos al banco.
Gracias a esta estructura financiera, Aullagas soportó una población cercana a 10.000 personas, con fama de ser un pueblo en auge colonizador-minero . También atrajo inversionistas e ingenieros europeos que intentaron modernizar los sistemas de producción y drenaje de agua en las minas. Aunque estos bancos fueron absorbidos por el Banco de San Carlos, su funcionamiento en Aullagas pudo considerarse pionero en el sistema bancario colonial boliviano, antes de la creación formal de entidades bancarias nacionales en el siglo XIX.
Este antecedente e infraestructura financiera impulsó un modelo de banca minera importante, retomado posteriormente por figuras como Francisco Argandoña.
Según la tradición oral y relatos de cronistas locales, Jorgito era un niño nacido en Aullagas durante la Colonia: Cuenta que la madre del niño no había estado con ningún hombre, pero terminó embarazada de un extraño forastero. Al nacer, el niño tenía “cuernitos” y su madre los ocultaba con un ch’ullito. Los pobladores lo llamaron “hijo del Diablo” y el niño, según su propia revelación, lo era.....jorgito creció causando caos: Se le atribuían travesuras: desde provocar peleas entre borrachos hasta manipular objetos. Habitaba las cercanías de las minas y ruinas, especialmente en lugares como la entrada de la voya “La Venganza”, donde se talló una figura infernal en piedra.
La versión más difundida cuenta que la presencia del niño y sus actos malignos llegaron a su fin cuando apareció el arcángel San Miguel: En una batalla mítica frente al templo, San Miguel derrotó a Jorgito y lo sepultó en la plaza principal, junto a la iglesia .
Su tumba aún existiría: una lápida baja marcada como “tumba del diablo”, visible a pocos centímetros de profundidad.
Esta historia influenció las prácticas culturales locales: Se narra que la celebración de San Miguel (29 de septiembre) incluye danzantes disfrazados de diablos y ángeles en Aullagas y Colquechaca, recreando el triunfo del arcángel sobre el diablo.
Estas tradiciones, mezcladas con el Tinku, florecieron en Aullagas primero, y luego migraron a Oruro durante el Carnaval colonial.
A simple vista, el segundo cementerio histórico de Colquechaca puede parecer un antiguo camposanto más. Sin embargo, entre sus mausoleos, lápidas y monumentos funerarios se conserva una parte fundamental de la historia del municipio: la memoria del último auge de la minería de la plata, desarrollado entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.
Aunque este período no alcanzó la magnitud económica de los grandes ciclos mineros que marcaron la historia de Colquechaca, representó la última etapa de prosperidad impulsada por la explotación argentífera antes del progresivo declive de la actividad. Durante esos años, la población recibió a empresarios, ingenieros y trabajadores provenientes de distintas regiones de Bolivia y del extranjero, atraídos por las oportunidades que ofrecían las minas.
El cementerio constituye hoy una de las pocas evidencias materiales que permanecen de aquella época. Sus monumentos funerarios reflejan no solo las costumbres de la sociedad de entonces, sino también la diversidad de personas que formaron parte de ese momento histórico.
Uno de los aspectos más llamativos que aún pueden observarse es la presencia de simbología vinculada a la masonería en varias sepulturas, evidencia de la participación de algunos de sus miembros dentro de la comunidad minera establecida en Colquechaca. Entre ellas destaca la única lápida que todavía puede leerse con claridad, perteneciente a un ciudadano noruego fallecido en 1921, cuya sepultura conserva elementos masónicos. Aunque el paso del tiempo ha borrado parte de la inscripción, este monumento constituye un valioso testimonio de la presencia de inmigrantes europeos en la región durante los últimos años del auge de la plata.
Las investigaciones históricas realizadas sobre este cementerio también muestran que, tras el declive de la minería argentífera, gran parte de los extranjeros que habían llegado a Colquechaca abandonaron la población, regresando a sus países de origen o estableciéndose en otras ciudades. Con ello terminó una etapa que había dado al municipio un notable dinamismo social y económico, dejando tras de sí un patrimonio que aún conserva numerosas historias por descubrir.
Pese a su importancia histórica, el segundo cementerio de Colquechaca enfrenta un acelerado proceso de deterioro. Más allá de los efectos naturales del paso del tiempo, el abandono y la ausencia de medidas permanentes de conservación han provocado la pérdida de numerosas inscripciones y elementos arquitectónicos que podrían aportar información invaluable para futuras investigaciones. Cada lápida ilegible representa un fragmento de la historia local que desaparece de forma irreversible.
Lejos de ser únicamente un lugar de descanso, este cementerio constituye un archivo histórico al aire libre. Sus monumentos, símbolos e inscripciones permiten reconstruir aspectos de la vida cotidiana, las migraciones, las redes empresariales y la diversidad cultural que caracterizaron a Colquechaca durante los últimos años de la minería de la plata.
Preservar este espacio significa proteger una parte esencial de la memoria histórica del norte de Potosí. Aún quedan muchas historias ocultas entre sus muros y monumentos, esperando ser investigadas, documentadas y compartidas con las futuras generaciones.
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📍 Ubicación: Aullagas, Municipio de Colquechaca, Norte Potosí, Bolivia
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