Thayane Leonês
Recibí algo único del @ateliedevic_cl y solo tengo elogios para tanta dedicación y cuidado en cada agenda, cuaderno y planner.
¡Recibí mi pedido y estaba perfecto! Justo como lo imaginé, con el bordado que elegí y las páginas llenas de color, ¡como me encanta! Además de los stickers súper vintage que me enviaron de regalo.
¡Por fin un lugar para mis versos! Felicitaciones por el trabajo y la dedicación en cada proyecto.
Isabelle Koch
¡Muchas gracias por el cuaderno precioso que hiciste para mí y felicitaciones por este trabajo increíble!
Te deseo que coseches muchos frutos y que puedas seguir expandiendo tu negocio cada vez más.
Besos, Isie
Jenniffer Charles
Feliz con mi Mini MimoBox del@ateliedevic_cl!
Puras y bellas sorpresas! Si aman la librería tanto como yo, vaya a mirar!
Todo empezó en la mesa de la cocina.
No en una oficina.
No con un plan de negocios perfecto.
Solo con papeles sueltos, tijeras, pegamento… y una idea chiquita latiendo fuerte dentro de mí.
Siempre fui la de las libretas. La que guardaba papeles “por si acaso”.
La que se emocionaba con un lápiz bonito como si fuera un tesoro.
Y un día, casi sin darme cuenta, hice mi primera agenda artesanal.
La hice para mí. Porque quería algo más cálido. Más mío. Más humano.
Cuando la terminé, sentí algo difícil de explicar…
como si no estuviera haciendo solo una agenda, sino encontrando una parte de mí.
Entonces hice otra.
Después otra.
Hasta que alguien me dijo:
— “¿Me haces una también?”
Y ahí supe que esto podía ser algo más.
Mientras yo pasaba horas probando telas, combinando colores y cosiendo hojas a mano, él estaba a mi lado.
Al principio solo me ayudaba: armaba cajas, hacía entregas, me acompañaba a comprar materiales.
Pero en realidad hacía algo mucho más grande: creía en mí cuando yo todavía dudaba.
Hubo noches largas.
Café frío.
Pegamento en las manos.
Pedidos que parecían imposibles.
Y también risas, música bajita, esa sensación de estar construyendo algo juntos, desde cero.
Lo que empezó como un pasatiempo en casa se convirtió en nuestro ritual.
Nuestro proyecto.
Nuestro sueño compartido.
Cada planner, cada libreta personalizada, cada caja que enviamos lleva un pedacito de esos comienzos:
las madrugadas, el esfuerzo, el cariño puesto en cada detalle.
Porque no hacemos papelería en masa.
Yo hago cada diseño con calma, tocando los papeles, eligiendo colores, creando imágenes, portadas, que transmitan algo.
Y él sigue acompañándome, apoyando, armando, sosteniendo el sueño conmigo.
Esta marca nació en casa.
Y todavía se siente como hogar.
Más que vender cuadernos, quiero regalar momentos:
el placer de estrenar una agenda, de organizar la vida con algo bonito, de escribir tus ideas en algo hecho con amor.
Esta es mi historia.
Nuestra historia.
Gracias por estar aquí y ser parte de ella.