La detección y el diagnóstico precoz son procesos clave para las familias de personas con TEA, por tanto, es necesario fomentar políticas públicas de atención temprana.
Esto se hace mediante una valoración especializada realizada por un equipo multidisciplinar de profesionales de la medicina, la psicología, la educación y el bienestar social con formación específica en TEA. Se tienen en cuenta los datos obtenidos de:
exámenes médicos;
valoración genética;
evaluación psicológica y psiquiátrica: cognitiva, adaptativa, comunicativa, del bienestar emocional y de la conducta.