Una planta de biogás es un sistema a través del cual se descompone y degrada materia orgánica y convierte en combustible que luego se utiliza para producir energía eléctrica o enmiendas orgánicas.
El "combustible" de las plantas de biogás suele ser excrementos de animales (purines) o, como es el caso de la planta de Cubas de la Sagra, comida podrida, pasada de fecha, o desechada por supermercados y grandes superficies.
Después de triturar, pasteurizar y mezclar, se deja que se descomponga durante un tiempo en un tanque en el que se generarán unos gases debido a la descomposición (metano y dióxido de carbono).
Los gases resultantes pasan a hacia un sistema de almacenamiento, de generación o motores, que transforman el biogás en energía eléctrica o calor. Los desechos de materia orgánica se expulsan y utilizan, por ejemplo, como abono para agricultura.
Todo parece muy bonito, ¿verdad?, sobre todo si te lo cuenta la empresa interesada. Pero la realidad es otra. No te cuentan los olores que se generan, el peligro que conlleva si se instala cerca de un núcleo de población (fugas, explosiones, incendios, destrucción del hábitat natural de los alrededores, envenenamiento del suelo y acuíferos...) y todo ello sin tener en cuenta lo más importante; LAS VIDAS DE LAS PERSONAS QUE VIVEN CERCA.