Mujer salvaje olvidada
Mágia ahogada y sucumbida por milenios de domesticación.
Ese fuego ardiente que se esconde detrás de nuestros ojos, azulados como el cielo o del color de la primavera y hasta algunas veces, vestidos del color de las montañas. En todos y cada uno de esos paisajes, se encuentra una mujer salvaje.
Inquieta y adormecida por el paso del tiempo, donde se encuentra con la desprevenida bienvenida de la liberación, tan ansiada y olvidada.
Los pequeños retazos de libertad, donde asoma una lágrima trás una canción recordada, que despiera el ardiente deseo de lo salvaje.
16 de noviembre de 2022
El arte de la creación
La creación tiene tantos significados y nombres como la vida misma, es parte de un círculo adherido al tiempo-espacio del cosmos. Los católicos podrían decir qué parte de la creación fue fundada a través de la fe por medio de un ser superior Dios, que solo con un chasquido generó todo lo que hoy conocemos y más. Los más escépticos dirán que la ciencia ha hecho su parte pero por otro lado dirán que también creen en ese ser superior sin nombre, por ahí lo llaman destino, y otras veces dios pero sin mayúscula. Por último tenemos a los agnósticos, esos que no conciben la idea de que hay algo más grande que ellos mismos, les aterra la idea de que hay más.
Por mi parte, puedo decir que soy como un camaleón, me adapto según la necesidad del momento. Hay días que miro el cielo y rezo pidiendo fuerzas, esperando una respuesta o señal que nunca llega. La mayoría de mis días pienso en ese algo que nos está observando, no ve ir y venir por la vida sin tapujos, pienso en que no tiene ninguna vergüenza de entrometer sus narices entre los simples mortales. Los días que estoy enojada simplemente digo que no hay nada más que nosotros y el vasto universo que nos rodea, siendo una minúscula parte de un sistema tan inmenso y abrumador que es casi imposible describirlo.
Surgen preguntas, tantas que no puedo contarlas, me surgen cuando me baño, cuando camino e incluso cuando miro el cielo. Veo mis manos y pies rodeados de todo lo que existe, también los comparo con el extenso universo y ahí me pregunto, ¿Tan pequeños somos y tan solos estamos?
La magnitud de lo que nos rodea, podría decirse que la pintó Miguel Ángel, nuestros ríos sinuosos, las flores en primavera, el cielo que nos regala todos los días algo nuevo, la misma concepción de la vida humana; todo junto en un mismo lienzo. Uno que no termina y que ha sido pintado por milenios, que ha visto la evolución humana y también su involución. Entonces vuelvo a preguntarme ¿Realmente estamos solos? ¿o solo somos parte de un funcionamiento un poco perverso y majestuoso al mismo tiempo de alguien que ha pasado mucho tiempo en soledad?
La ciencia ha demostrado nuestra evolución y de donde provenimos , la fe nos ha dado algo a lo que aferrarnos, el escepticismo nos ha dado un poco de miedo y ha alimentado nuestro egocentrismo. Al final todo está pintado en el mismo lienzo, al final todo es lo mismo, y recién entonces nos damos cuenta que nunca lo sabremos con certeza.