Las dos perspectivas
Hasta que en 1922 la comunidad de astrónomos consensuó que había 88 constelaciones en el cielo, las estrellas habían sido representadas de diversas maneras a lo largo de los siglos. En la tradición occidental, se las solía mencionar como formando parte de alguna figura mitológica, y esa manera de referirse a ellas se mantuvo durante varios siglos posteriores.
Muchos cartógrafos se basaban en el catálogo de estrellas de Claudio Ptolomeo, el Almagesto de mediados del s. I a.C. que incluía observaciones realizadas desde el mediterráneo griego. Las cartografías retrataban mayormente a las estrellas tal como eran vistas desde la Tierra, aunque las cartas de Albrecht Dürer (1515), el astrolabio de Peter Apian (1540) y el atlas de Johannes Hevelius (1690) fueron excepciones. Ellos las representaron desde la perspectiva espacial, tal como se confeccionaban los globos celestes. Dürer también fue el primero en representar el trayecto de la Vía Láctea, e incluso en mapas que ya se asemejaban a la manera actual de dibujar cartas astrológicas en Occidente: con el Zodíaco en un perímetro circular (el centro del mapa era polar), en sentido antihorario, y con divisiones de 30°.
Carta septentrional de Albrecht Dürer. En las cuatro esquinas incluyó a sus referentes. Desde arriba a la izquierda y en sentido horario: Arato de Solos, autor griego del poema astronómico Phaenomena; Ptolomeo, autor del Almagesto; al-Ṣūfī, astrónomo árabe autor de El Libro de las Estrellas Fijas; y Marco Manilio, astrólogo romano autor de Astronomica.
Carta meridional de Albrecht Dürer. En las esquinas de la derecha incluyó dedicatorias. En la esquina superior izquierda está el escudo de armas del Arzobispo de Salzburgo, a quien los mapas fueron dedicados. En la esquina inferior está su propio escudo junto a los de los co-autores de las cartas, Stab y Heinfogel. Las observaciones fueron hechas por el mismo Dürer desde Europa, por lo que la carta sur contiene muchas menos referencias.
El unicornio Monoceros fue creado por Petrus Plancius en el s. XVI, al sur de Canis Minor y al norte de Canis Major, entre Géminis y Cáncer. La representación es de Johannes Hevelius (1690), quien dibujaba desde la perspectiva espacial, en la que los signos del Zodíaco progresan en sentido antihorario, tal como se los incluye en una carta natal. Todos sus paneles mantuvieron esa perspectiva, destacando a la traslación del planeta alrededor del Sol (excepto su planisferio del hemisferio sur).
Monoceros representado por John Flamsteed (1725). Desde la perspectiva terrestre, los signos del Zodíaco siguen un orden regresivo respecto del anterior, debido a la rotación horaria del planeta sobre su eje, tal como se lee el karma lunar en una carta. Johannes Honter de Transilvania fue quien comenzó a incluir esta perspectiva en mapas, en el s. XVI. Sin embargo, las secuencias de paneles en los atlas seguían el orden de visualización espacial.
Cambios en los mapeos
Los catálogos se nutrían de observaciones realizadas desde distintos lugares del globo, como el Mediterráneo, Greenwich (Inglaterra), Shīrāz (antigua Persia en Irán), Madagascar y Ciudad del Cabo (África), la isla de Sumatra (Asia) y la de Santa Elena (Atlántico). Desde allí, no sólo se actualizaban las posiciones sino que se añadían más estrellas, lo que llevaba a introducir nuevas constelaciones que las incluyesen. Sin embargo, no todos los observadores reconocían las constelaciones que creaban sus pares, y a veces no las dibujaban en sus atlas.
Con o sin reconocimiento, el movimiento del eje terrestre siempre modifica la visión de las posiciones, lo que se aprecia mejor cuanto más espaciadas en el tiempo son las observaciones. Así parece que algunas estrellas "se acercan" o "se alejan" de otras, y entonces eran cambiadas de constelación, lo que hacía desaparecer a algunas figuras mientras se creaban nuevas. Otro motivo para cambiarlas de constelación era evitar superposiciones cuando se sumaban otras.
Los dibujos mitológicos eran la principal referencia pero algunas cartografías incluyeron progresivamente elementos que añadieron más precisión. Por ejemplo, ya se vió que Dürer había incluído líneas radiales a intervalos de 30°, mientras que Johann Bayer fue quien asignó letras griegas en el s. XVII para indicar el brillo de las estrellas, además de incluirlas en paneles al modo de grillas con márgenes calibrados que permitían precisar el grado. En el siglo siguiente, Alexander Ruelle fue quien las unió con líneas. A su vez, Johann E. Bode en el s. XIX registró a ojo desnudo más de 17.000 estrellas en más de 100 constelaciones, y comenzó a introducir líneas limítrofes entre ellas, aunque muy vagamente. Por último, y a fines del mismo siglo, el belga Eugène Delporte zigzagueó esos límites para que las estrellas permaneciesen en la constelación asignada, ya en función de su paso entre meridianos y de su declinación, dejando atrás definitivamente la referencia de patrones de figuras míticas y estableciéndolas ya como áreas definidas.
Las constelaciones perdidas
Desde las antiguas narraciones mitológicas hasta los mapeos actuales basados en el brillo y el cálculo matemático de posiciones exactas, han pasado muchos siglos y se han realizado muchos esfuerzos para registrar, transmitir y conservar catálogos y representaciones. Aquí, se presentan algunas de las que han quedado en el camino y que ya no forman parte de las 88 consensuadas. Son 17 constelaciones presentadas en el orden en que fueron creadas entre los siglos XVII y XIX, relacionadas con mitos pero también presentando objetos, animales y personalidades destacadas de la época.
ARGO NAVIS, por Johann Bayer (en Uranometria, 1603)
De Ptolomeo (150 a.C.). Fue el nombre del barco que Jasón y su tripulación empleó en el viaje épico hacia el Mar Negro para encontrar el vellocino de oro y recuperar el trono de Grecia. La viga de roble en la proa es un oráculo (se halla en un banco de niebla en el dibujo de Bayer). Uno de los mayores obstáculos eran las rocas que se deslizaban como puertas corredizas y cerraban el paso al Mar, aplastando todo lo que intentaba pasar. Argo Navis fue la primera embarcación que logró cruzarlas a salvo. Luego de ello, las rocas permanecieron separadas.
ANTINOUS, por Johann Elert Bode (en Uranographia, carta IX, 1801)
De Ptolomeo (150 a.C.). Fue el amante turco del emperador romano Adriano en el s. I a.C. Un oráculo había vaticinado que el emperador sería salvado con el sacrificio de lo que más preciaba. Antinous fue encontrado ahogado en el río Nilo, y tras ello fue considerado un dios con constelación propia al sur de Aquila, el águila. Bode lo dibujó en las garras del animal, aunque Ptolomeo había especificado que el ave debía ser vista desde abajo.
TIGRIS, por Jacob Bartsch (en Usus Astronomicus Planisphaerii Stellati, 1624)
De Petrus Plancius (s. XVI). Representaba al río Tigris (Iraq) según observaciones realizadas desde la isla de Madagascar (aprox. 23° S). Comenzaba en el cuello del caballo alado Pegaso (arriba a la izquierda) y luego fluía entre el cisne Cygnus y Aquila hasta Ofiuco, el portador de serpiente (parte inferior derecha).
MUSCA, por Johannes Hevelius (en Firmamentum Sobiescianum, Fig. AA, 1690)
De Petrus Plancius (s. XVI). Inicialmente se llamaba Apes y estaba entre el carnero Aries y la cabeza de Medusa en Perseo (parte superior). En el s. XVII, Jacob Bartsch la llamó Vespa y Johannes Hevelius la cambió por una mosca y la llamó Musca. En ese mismo siglo, algunas de sus estrellas también formaron Lilium, aunque esa figura ya no existe. Luego fue llamada Musca Borealis para diferenciarla de su homóloga al sur (la que aún sí permanece).
ROBUR CAROLINUM, por Johann Elert Bode (en Uranographia, carta XX, 1801)
De Edmund Halley (s. XVII). Representaba el árbol de roble en el que el rey Carlos II de Inglaterra se había escondido luego de ser derrotado por Cromwell en la batalla de Worcester. Se formó con estrellas que pertenecían a la cubierta de roble de Argo Navis pero la mayoría de los astrónomos no la tuvieron en cuenta. Más tarde, Bode sí la incluyó en sus cartografías aunque la llamó Robur Caroli II. Se encuentra en la parte media derecha de la imagen, cruzando a la nave a través, con sus raíces al sudoeste de Camaleón y sus ramas hacia el agua.
CERBERUS, por Johannes Hevelius (en Firmamentum Sobiescianum, Fig. H, 1690)
De Johannes Hevelius (s. XVII). Era el perro mitológico con tres cabezas de serpiente que se hallaba a la entrada del Hades, el reino de los muertos. Uno de los 12 trabajos de Hércules fue capturarlo y llevarlo hasta la superficie de luz. Anteriormente, Bayer había dibujado al héroe con una rama de manzano en su mano pero Hevelius la cambió por Cerberus. En el siglo siguiente, John Senex combinó ambas representaciones (Ramus Cerberus), mientras que John Flamsteed directamente las removió y, en sus dibujos, Hércules sólo asía el aire. Aquí, Hevelius aporta la perspectiva desde el espacio hacia la Tierra (como en todos sus mapas).
SCEPTRUM BRANDENBURGICUM, por Gottfried Kirch (en el periódico Acta Eruditorum, 1688)
De Gottfried Kirch (s. XVII). Fue creada en honor a Federico III de Brandenburgo (Prusia). Con estrellas alineadas de norte a sur formando un cetro ceremonial, estaba al pie del cazador Orión, en un meandro del río Erídano. El periódico en el que fue divulgada destacaba especialmente a la estrella Rigel de Orión.
MONS MAENALUS, por Johannes Hevelius (en Firmamentum Sobiescianum, Fig. F, 1690)
De Johannes Hevelius (s. XVII). Estaba formada a partir de estrellas de Boötes, la constelación que representaba al mitológico Arcas, hijo de Calisto y nieto del rey de Arcadia (Peloponeso central). Maenalus pudo haber sido un hermano de Calisto o el hijo de Arcas. Con el monte al pie de este último personaje, entonces pisaba a su tío o a su propio hijo. El monte era un lugar sagrado para el dios Pan, y el lugar favorito de Diana, la diosa cazadora.
LE RÉENE, por Alexander Jamieson (en Celestial Atlas, panel II, 1822)
De Pièrre-Charles Le Monnier (s. XVIII). Un reno representaba el curso del cometa Halley en 1742, entre la jirafa Camelopardalis y el rey Cefeo (más allá del borde superior en la imagen). La figura del reno surgió como inspiración luego de una expedición a Laponia. En el dibujo de Jamieson, su cola señalaba el polo norte y su cabeza rozaba un brazo de Custos Messium (una constelación creada 32 años más tarde por Lalande). En algunos mapas, se la llamó Tarandus en alusión al nombre científico del animal (Rangifer tarandus).
NOCTUA, por Alexander Jamieson (en Celestial Atlas, panel XXVII, 1822)
De Charles Le Monnier (s. XVIII). El astrónomo la describió como "un ave de las Indias y las Filipinas", en referencia a un ave asiática que no vuela. Pero su dibujo se asemejaba a un tordo, por lo que en el siglo siguiente la llamaron Turdus solitarius (Bode), Ruiseñor (Thomas Young) y Noctua (Jamieson). El dibujo de Jamieson es muy diferente a las primeras representaciones que se hicieron de ella: parece un búho similar al de los jeroglíficos egipcios, con el cuerpo de costado y mirando al observador. El ave se encontraba posada sobre la serpiente acuática Hydra, al final de su cola, y con la cabeza entre la balanza Libra y el sur de la virgen Virgo.
CUSTOS MESSIUM, por Alexander Jamieson (en Celestial Atlas, panel II, 1822)
De Joseph Jérôme de Lalande (s. XVIII). Hacía referencia a su compatriota Charles Messier, el cazador de cometas, como figura central vertical en la imagen, portando una vara de pastoreo y señalando con su mano derecha hacia el pie de Casiopea, la dama sentada. La constelación se encontraba donde se observó por primera vez al cometa de 1774, entre el reno Le Réene a su izquierda y Casiopea. Thomas Young la llamó El guardián de viñedos.
LE MURAL, por Alexander Jamieson (en Celestial Atlas, panel II, 1822)
De Joseph Jérôme de Lalande (s. XVIII). Su nombre se relacionaba con las Cuarántidas, la lluvia de meteoros visible durante enero. Se encontraba al norte de Boötes, al sur del cuerpo del dragón Draco y al costado de la pierna inclinada de Hércules. Bode la latinizó como Quadrans Muralis.
TAURUS PONIATOVII, por Johann Elert Bode (en Uranographia, carta IX, 1801)
De Martin Poczobut (s. XVIII). Hacía honor a Stanisłav Augusto Poniatowski, rey de Polonia y Lituania, mentor de las artes y las ciencias, y cuyo escudo de armas incluía la figura de un toro. La constelación se hallaba entre Aquila y Ofiuco, se superponía a la cola de la serpiente Serpens, y las estrellas en la cara del toro central, en forma de V, habían pertenecido a la extinta Tigris.
HONOUR, por Alexander Jamieson (en Celestial Atlas, panel III, 1822)
De Johann Elert Bode (s. XVIII). Creada en 1786, un año después del fallecimiento de Federico El Grande, rey de Prusia, y en la que se lo recordaba como héroe, sabio y pacificador. Era una espada ceremonial rodeada de laureles, una pluma y una corona en la parte superior. Estaba junto al brazo extendido de la mujer encadenada Andrómeda y el rey Cefeo (arriba derecha). Bode la nombró Honour y también fue llamada Honores Friderici y Frederici Honores, pero aquí Jamieson la llamó Gloria Frederici.
TUBUS HERSCHELLI, por Maximilian Hell (en Monumenta, Aere Perenniora, Inter Astra Ponenda, 1789)
De Maximilian Hell (s. XVIII). Fueron dos constelaciones: un telescopio (Major) y un reflector (Minor) que representaban los intrumentos que había utilizado William Herschel cuando descubrió Urano en 1781. Las constelaciones fueron ubicadas en las áreas donde el planeta había sido descubierto: el reflector entre Orión y la cabeza del toro Tauro, y el telescopio justo arriba de la flecha que sostiene Castor en Géminis. Luego, Bode las reunió en una única constelación, la llamó Telescopium Herschelii y la ubicó en el área del telescopio (aunque con las dimensiones del reflector).
GLOBUS AEROSTATICUS, por Johann Elert Bode (en Uranographia, carta XVI, 1801)
De Johann Elert Bode (s. XIX). En honor al invento de los hermanos Montgolfier que había sido lanzado al aire al sur del pez-cabra Capricornio en la década de 1780. En el dibujo, el globo se eleva con una canasta vacía entre el pie izquierdo del aguatero Acuario y Capricornio, con la cola de Piscis Notius a su izquierda y Microscopium a su derecha. La constelación fue presentada por Bode pero la sugerencia había provenido de Lalande.
OFFICINA TYPOGRAPHICA, por Johann Elert Bode (en Uranographia, carta XVIII, 1801)
De Johann Elert Bode (s. XIX). Nuevamente, otra sugerencia de Lalande llevada a un mapa por Bode, y también para conmemorar otro invento: la imprenta de Gütenberg creada 350 años antes. Se encontraba justo por debajo de las piernas del unicornio Monoceros, al norte de la proa de Argo Navis y al oeste del perro mayor Canis Major.
Las 88 constelaciones
Un documento online contiene los nombres de las constelaciones actualmente reconocidas por la Unión Astronómica Internacional (UAI). El listado las enumera en orden decreciente según el área celeste que ocupan, junto al nombre del inventor, algunas referencias espaciales para ubicarlas en el cielo, y las estrellas de más brillo (hasta magnitud 3). A continuación, los planisferios de colores arbitrarios muestran las áreas que ocupan y la posición de las estrellas.
Enlaces relacionados
Atlas. Las obras originales de los cartógrafos que se mencionan en este artículo están digitalizadas en librerías públicas online. Los miradores incluyen descripciones de sus libros (en latín) y vizualización con zoom de alta calidad, con opción a descarga gratuita. Enlaces al pie de cada constelación. Algunas imágenes son Cortesía de la Biblioteca de Ciencia Linda Hall, Ingeniería & Tecnología.
Website de Ian Ridpath. Un sitio para recorrer la historia de catálogos y atlas, con referencias de autores, orígenes y el modo en que fueron confeccionados. De fácil y rápida lectura, contiene la mayoría de enlaces que se incluyen en este artículo, junto a las historias mitológicas asociadas a las constelaciones. También menciona las constelaciones chinas, con enlaces para conocer más.
El Libro de las Estrellas Fijas. El astrónomo árabe Ἁbd al-Raḥmān al-Ṣūfī (903–986) añadió al Almagesto de Ptomoleo más de 40 estrellas desde el observatorio de la ciudad persa de Shīrāz (29.6°N, Irán). Su libro Kitāb Ṣuwar al-kawākib (al-thābitah) también actualizó las posiciones de aquel pero sin hacer nuevas observaciones sino a través de cálculos basados en la precesión de los equinoccios. Dibujó cada constelación dos veces, sin coordenadas, desde la perspectiva terrestre y desde la perspectiva espacial.
La visualización de los sistemas de perspectiva e iconología en los trabajos cartográficos de Dürer: un análisis en profundidad usando múltiples acercamientos metodológicos. Tesis de Doctorado en Filosofía de Adèle Lorraine Wörz (2006) en la Univ. de Oregon. Describe metodologías para una mirada crítica de la historia de la cartografía y de la historia del arte. Luego, considera la obra de Dürer buscando significados, condicionamientos y subjetividades de diverso tipo a la hora de apreciar relaciones espaciales, perspectivas, proyecciones e iconología en obras de arte. El documento es de interés general y se encuentra disponible online para descarga pública (.pdf) en idioma inglés.