El punto de fuga es un punto imaginario que se da cuando dos o más líneas paralelas se encuentran en un mismo espacio, logrando un efecto de tridimensionalidad y guiando a la persona a observar una composición desde determinado punto de vista.
Dependiendo de la dirección que queramos establecer, el punto de fuga varía, por lo que no existe un número limitado de puntos de fuga, podemos decir, de hecho, que las opciones son infinitas.
Dibuja la línea de horizonte y después, marca el punto en donde quieres que esté ubicado el punto de fuga. Piensa bien hacia dónde quieres fijar el punto de atención (por lo general, cuando se está comenzando a dibujar, se ubica en el centro) y pon un punto allí.
Empieza a trazar líneas que salgan del punto de fuga. Haz tantas como necesites, teniendo en cuenta el objeto que vas a dibujar.
Teniendo estas líneas como base, haz el dibujo para darle profundidad, ¡y listo! Superaste el primer reto.