LA IMPORTANCIA DEL CAFE COLOMBIANO
La industria del café es una de las principales de Colombia, que es el segundo productor mundial; aproximadamente unas 560.000 personas trabajan en este país en la industria del café. El café colombiano se exporta a muchos países de Europa, al Japón y a los Estados Unidos de América. Los productores de café de Colombia llevan mucho tiempo desarrollando estrategias para proteger y promocionar su café.
Aunque la primera producción comercial de café en Colombia data de la primera mitad del siglo XIX, fue con la creación de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), en 1927, que la industria del café en este país cobró dinamismo, y el café colombiano se introdujo en los mercados internacionales. Desde su creación, la FNC ha dirigido a los caficultores con resultados satisfactorios y les ha garantizado beneficios razonables.
A finales de la década de 1950, el precio del café colombiano cayó en picado de 0,85 a 0,45 dólares estadounidenses la libra, debido a una oferta excesiva en el mercado mundial. El mercado estaba dominado por los tostadores de café, que mezclaban en sus productos granos de café de varios orígenes que no especificaban, a fin de contar con la flexibilidad que les permitía aumentar al máximo su margen de beneficio. En consecuencia, el público no era demasiado consciente de cuál era el origen de los cafés. Solo el 4% de los consumidores de los Estados Unidos de América, el mayor mercado del café en aquel momento, sabía que Colombia producía café. La FNC llegó a la conclusión de que esa situación tenía que cambiar; se dio cuenta de que ese problema solo se resolvería si los consumidores conocían el origen del café. De ese modo, Colombia se convirtió en el primer país productor de café que puso en marcha una estrategia activa de diferenciación y comercialización de su producto.