El 8 de noviembre de 1871 fue lanzado el Plan de la Noria, documento que respondía a un movimiento político y militar, dirigido por el general Porfirio Díaz para impedir que Benito Juárez contendiera para una nueva reelección, lo que en opinión del propio Díaz violaba la letra y el espíritu de la Constitución de 1857.
A continuación se presenta el escrito del Plan de la Noria reformado.
A los ciudadanos Grales. Gerónimo Treviño, Donato Guerra, Manuel Márquez, Trinidad García de la Cadena, Pedro Galván, Pedro Martínez, Miguel Negrete, Luis Mier y Terán, José Palacios e Ignacio Reynoso —siguen más nombres (sic).
Considerando:
Que la guerra civil que ha estallado en toda la extensión de la República está diezmando las poblaciones y con el objeto de darle un feliz término a la actual contienda, he resuelto, de acuerdo con las indicaciones de mis mayores amigos, modificar el Plan proclamado en La Noria, en los términos siguientes:
1°.- Combatir por la causa del pueblo; él será el único dueño de las victorias. Constitución de 57 y libertad electoral será nuestra bandera; menos gobierno y más libertades, nuestro programa.
2º.- El presidente de la Suprema Corte de Justicia entrará a ejercer sus funciones desde luego, sujetándose en todo al presente Plan, tomando por guía el sistema representativo popular.
3º.- Una Convención de tres representantes por cada estado, elegidos popularmente y de acuerdo con el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, expedirán la convocatoria para las elecciones de Presidente de la República y diputados al Congreso de la Unión, recordando desde luego el programa de la reconstrucción constitucional.
4º.- Los delegados, que serán patriotas de acrisolada honradez, llevarán al seno de la convención las ideas y aspiraciones de sus respectivos estados y sabrán formular con lealtad y sostener con entereza las exigencias verdaderamente nacionales.
5º.- La elección de presidente será directa, personal, declarando electo al que tuviere la mayoría relativa de votos.
6º.- Que el Congreso de la unión sólo pueda ejercer funciones electorales en asuntos puramente económicos y en ningún caso para la designación de los altos funcionarios públicos.
7º.- Que el nombramiento de los secretarios del despacho y de cualquier empleado o funcionario que disfrute por un sueldo o emolumentos más de 3,000 pesos anuales, se someta a la aprobación de la Cámara.
8º.- Que la unión garantice a los ayuntamientos derechos y recursos propios como elementos indispensables para su libertad e independencia.
9º.- Que se garantice a todos los habitantes de la República el juicio por jurados populares que declaren y califiquen la culpabilidad de los acusados, de manera que a los funcionarios judiciales sólo se conceda la facultad de aplicar la pena que designen las leyes preexistentes.
10º.- Que se prohíban los odiosos impuestos de alcabalas y se reforme la ordenanza de aduanas marítimas y fronterizas, conforme a los preceptos constitucionales y a las diversas necesidades de nuestras costas y fronteras.
11º.- La convención tomará en cuenta estos asuntos y promoverá todo lo que conduzca al restablecimiento de los principios, al arraigo de las instituciones y al común bienestar de los habitantes de la República.
No conozco ambiciones bastardas ni quiero avivar los profundos rencores sembrados por las demasías de la administración.
La insurrección nacional que ha de volver su imperio a las leyes y a la moral ultrajadas, tiene que inspirarse de nobles y patrióticos sentimientos de dignidad y justicia.
Fuente: https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/5RepDictadura/1872-PD-PNR.html
Años antes de que el Plan de la Noria fuera publicado, La ley de conspiración de Guillermo Prieto hace una petición para que se realice una alternación de gobierno para evitar la concentración de poder excesivo. A continuación se presenta un extracto del documento:
Queremos ser lógicos, contraponer a la perturbación de la sociedad la justicia, no la venganza; porque la venganza es un nuevo elemento de trastorno, no se puede llamar un correctivo. Queremos que no al amago del rompimiento de las leyes correspondamos despedazando la Constitución, porque eso es establecer una inicua competencia de calamidades.
Y la Constitución se pisotea y se aniquila; estableciendo los tribunales especiales se escupe y se estruja, cuando no se suspenden sino que se matan las garantías que ese código otorga; se pervierte y se pone en tortura la democracia cuando se proclama el imperio de la fuerza bruta, y se reniegan sus conquistas consignadas en el código que debe ser inviolable y que hemos jurado acatar con veneración.
Y para tanto atentado, decir que la ley es insuficiente, decir que la justicia en México representa la impunidad, para asirnos como de una tabla salvadora al consejo de guerra. ¿No recordamos que tras el patíbulo de Guerrero asoma la fisonomía escuálida de Picaluga?
No, por honor de nuestra patria, por respeto a nuestro nombre, por lo que tiene de sagrado el progreso, pido encarecidamente a la cámara declare unánime, sin lugar a votar el dictamen, o lo repruebe decididamente. (...)
Fuente: www.memoriapoliticademexico.org
El manifiesto a todos los oprimidos y pobres de México por Julio López busca que los derechos del pueblo sean reconocidos, esto es relativo al Plan de la Noria ya que, uno de los propósitos del Plan era evitar los conflictos internos. He aquí un extracto del archivo:
Chalco, abril 20 de 1868
Ciudadanos mexicanos:
Ha llegado la hora de conocer a los hombres con el corazón bien puesto; ha llegado el día en que los esclavos se levanten como un solo hombre reclamando sus derechos pisoteados por los poderosos. Hermanos: ha llegado el momento de despejar el campo, de pedir cuentas a los que siempre nos las han exigido; es el día de imponer deberes a quienes sólo han querido tener derechos.
Vamos a una contienda de sangre. ¿Pero qué importa si esta sangre es generosa? Fertilizará nuestros campos; dará exuberancia a las plantas y dejará un rastro a la humanidad del futuro.
Infinidad de años y de siglos hemos caminado penosamente agobiados por el cansancio, por la miseria, por la ignorancia y por la tiranía, y el día de la venganza sagrada es con nosotros.
¿Qué poseemos sobre la superficie del universo, los que vivimos clavados en el trabajo? ¿A quién deja beneficio el sudor de nuestras frentes, las lágrimas de nuestros ojos, el dolor en nuestras espaldas, el cansancio en nuestros brazos, la fatiga en nuestros pies y la angustia en nuestros corazones? ¿Quién ha pensado alguna vez en recoger lo que siembra, cuando todo se nos arrebata?
Los que se han aprovechado de nuestra debilidad física, moral e intelectual, se llaman latifundistas o terratenientes o hacendados. Los que pacientemente nos hemos dejado arrebatar lo que nos corresponde, nos llamamos trabajadores, proletarios o peones. Los peones hemos entregado nuestras vidas e intereses a los hacendados y estos nos han sometido a los mayores abusos' han establecido un régimen de explotación por el que estamos condenados a no disfrutar de la vida. (...)
Fuente: www.memoriapoliticademexico.org