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La encina (Quercus ilex) es un árbol de la familia de las fagáceas. Otros nombres comunes con los que se conoce a la encina son encino, carrasca, chaparra o chaparro.1 Es un árbol perennifolio nativo de la región mediterránea de talla mediana, aunque puede aparecer en forma arbustiva, condicionado por las características pluviométricas o por el terreno en el que se encuentre.
Es un árbol de talla media y baja, que puede alcanzar de 16 a 25 m de altura. En estado salvaje, es de copa ovalada al principio y después se va ensanchando hasta quedar finalmente con forma redondeado-aplastada. Su copa se suele podar con el objetivo de mejorar la producción de fruto mediante la poda de olivación, adquiriendo así una forma semiesférica. De joven suele formar matas arbustivas que se podrían confundir con la coscoja (Quercus coccifera) y, en ocasiones, se queda en ese estado de arbusto por las condiciones climáticas o edáficas del lugar.
Las hojas son perennes y permanecen en el árbol entre dos y cuatro años. Coriáceas y de color verde oscuro por el haz, y más claro y tomentosas por el envés, están provistas de fuertes espinas en su contorno cuando la planta es joven y en las ramas más bajas cuando es adulta, careciendo de ellas las hojas de las ramas altas. Por eso, cuando es arbusto, recuerda a veces al acebo.2
El alcornoque (Quercus suber) es un árbol de porte medio, de hoja perenne, originario de Europa y del norte de África. Muy extendido antrópicamente por la explotación de su corteza de la que se obtiene el corcho. El Quercus suber se conoce también en algunas comarcas, especialmente los ejemplares jóvenes, como chaparro o roble sobrero.
Tiene una corteza gruesa y rugosa. Con el tiempo la corteza llega a tener un grosor considerable, y se puede recolectar de 9 (Cádiz) a 14 (sierra de Espadán) años, según la calidad de estación en que se encuentre corcho, sobre todo por la cuantía y distribución anual de precipitaciones.[cita requerida] La calidad del corcho es proporcional al número de años que tarda en producirse. El grosor óptimo de recolección lo marca el diámetro de los tapones, puesto que es el producto obtenido del corcho con mayor valor añadido.
¿Dónde encontrarlo en Manzanares el Real?
En estado silvestre hay algunos en el monte del alcornocal y en la pedriza, siendo famoso el alcornoque del bandolero por su tamaño. También hay algunos buenos ejemplares en la dehesa boyal. En el casco urbano hay repoblaciones como en el paseo por encima del campo de fútbol o el ejemplar cerca del castillo viejo que es el de la foto.
Quercus pyrenaica, llamado generalmente en España como roble melojo (término que viene del latín «malum folium»: 'mala hoja'), roble negro y rebollo.
Es un árbol que pertenece al género de los robles y encinas, más rústico que sus especies hermanas de parecidas hojas como el Quercus robur o el Quercus petraea. Se extiende por casi toda la península ibérica excepto la franja norte, donde falta o escasea. Se encuentra protegido por la ley en Andalucía. Se ha explotado mucho por su madera para leña y para elaborar carbón vegetal, en la industria naval y en la construcción. Y como en muchas especies del género, la corteza y las agallas sirven para curtir pieles por ser ricas en taninos.
¿Dónde encontrarlo en Manzanares el Real?
Los ejemplares de la fotografía están ubicados en el embalse, yendo desde el pueblo al embalse, antes de cruzar el puente y siguiendo el sendero de los pescadores. También hay ejemplares aislados en la pedriza, sobre todo en zonas altas.
El quejigo, roble carrasqueño o roble valenciano (Quercus faginea) es una especie de árbol marcescente de tamaño medio de hasta 20 m de altura, típico de las zonas de clima mediterráneo del norte de África y la península ibérica. Especie autóctona del bosque mediterráneo. Florece entre abril y mayo, casi siempre antes que la encina; las bellotas maduran y se diseminan hacia septiembre u octubre.
El quejigo es un árbol semejante a la encina, aunque de follaje caduco y menos denso. Las hojas son de color verde lustroso por el haz y pálido por el envés, con el borde recorrido por dientes poco profundos, a veces punzantes; semicaducas o marcescentes, se pueden encontrar en pleno invierno hojas que conservan su color verde; las marchitas permanecen largo tiempo en sus ramas antes de caer. Las flores son muy sencillas y van reunidas en grupitos sobre amentos colgantes.
El fruto es una bellota cuya cúpula está recubierta de escamas aovadas, algo prominentes en el dorso y de aspecto aterciopelado; las bellotas se disponen en grupos y nacen sobre cortos pedúnculos.1
Son típicas del quejigo y otros robles las agallas (abogallas o gállaras), de cuyo nombre latino, cecidium deriva el nombre castellano de este árbol. Son unas bolas del tamaño de una nuez, de color marrón, provistas de unos piquitos que a menudo forman una corona, y de interior esponjoso y acorchado. Se producen por la picadura de un insecto de la familia Cynipidae en los brotes jóvenes, para hacer la puesta, quedando protegidos los huevos por estas. Estas agallas son muy apreciadas por su riqueza en taninos (el ácido gálico, un tanino, recibe su nombre de las agallas). Las bellotas del quejigo, por madurar antes que las de la encina, son de interés en la montanera. Su madera es buena para construcción, en forma de vigas, para leña y carbón vegetal.
Los ejemplares de la foto están ubicados en la cañada de los toros y son repoblados. En estado salvaje se pueden encontrar algunos ejemplares en la dehesa boyal.
Sorbus aria, mostajo, serbal blanco, mostellar, mostajo común o blanco3 es un árbol de hasta 15 m de alto, de la familia de las rosáceas, propio de casi toda Europa, norte de África y Asia Menor.
El mostajo común (Sorbus aria) es un árbol de 7 a 14 metros de altura de corteza lisa y de color blanquecino. Hojas ovales simples de borde dentado, con el envés blanco, lo que da al árbol un aspecto plateado. Las flores son blancas reunidas en corimbos. Florece en primavera. Los frutos son pomos de forma globosa ovoide, de color rojo y de pulpa poco sabrosa, de aspecto harinoso. La madera es muy dura, de color blanco a pardo rojizo. Se ha utilizado para hacer mangos de hachas. Su leña es de buena calidad. En la actualidad se está plantando en Europa como árbol urbano.
Medra tanto en terrenos calizos como silíceos, aunque prefiere los calizos, desde los 500 a 1700 metros de altitud. Es una especie propia de claros y bordes de los bosques, pues necesita el sol. Se encuentra en robledales, hayedos, abedulares y carrascales que reciban más de 500 mm de lluvia. Se adapta muy bien en zonas con inviernos fríos.
El ejemplar de la foto es de repoblación, ubicado en prado puente. En estado salvaje los hay por la pedriza, sobre todo en zonas pedregosas y con algo de sombra, estando bastante desperdigados.
Fraxinus angustifolia, fresno de hoja estrecha o fresno de hojas estrechas es un árbol de la familia de las oleáceas. Es el fresno más común en la península ibérica.
Árbol caducifolio que puede sobrepasar los 30 m de altura, con la copa amplia y el tronco de corteza grisácea y rugosa. Hojas opuestas, imparipinnadas, con 7-9 folíolos de forma ovado-lanceolada, con la base entera y finamente dentados en la mitad superior. Limbo verde claro en el haz, glabro, con pubescencia en los nervios del envés. Pecíolos con pelillos. Las yemas son de color marrón claro, característica importante para diferenciar a esta especie del Fraxinus excelsior, que posee las yemas de color negro.
Flores apareciendo al principio de la primavera después de haberse despojado sus hojas generalmente al comenzar el invierno o con posterioridad. Son dioicos, y se disponen en densas panículas terminales y axilares. Florece en febrero-abril. Fruto en sámara linear-lanceolada, truncada oblicuamente. Los frutos se encuentran donde empieza la ramita del último año.
En la antigua Roma, según cuenta Columela, las hojas servían como alimento para al ganado ovino y caprino.
Los ejemplares de la imagen están cerca del tanatorio, de camino al embalse. Es un árbol bastante frecuente en nuestro pueblo. Busca zonas con cierta humedad.
El enebro rojo o enebro de la miera1 (Juniperus oxycedrus) es una especie del género Juniperus. Otros nombres comunes son oxicedro y cedro de España. Su hábitat es el contorno de la región Mediterránea. Se puede encontrar en la mayor parte de la península ibérica y en las islas Baleares, faltando solo en el noroeste. Su distribución llega hasta Irán.
Es un arbusto perennifolio, que puede alcanzar los 10 m de altura y posee una copa muy tupida de forma cónica o aovada, acabando frecuentemente en forma puntiaguda. Tronco grueso y derecho, de corteza fibrosa, pardo grisácea, con hojas verticiladas por tres, aciculares, rígidas, punzantes, con dos líneas blancas por el haz, separadas por una verdosa más estrecha y notorios gálbulos. Es una especie unisexual dioica, produce pies masculinos y femeninos.
Florece al final del invierno y durante la primavera, madurando los gálbulos (frutos), al segundo año, los frutos son de forma globosa u ovoide, carnosas, abayadas, de un color verdoso al principio y posteriormente rojo o pardo-rojizo.
Es una planta muy variable en la que se distinguen muchas subespecies, atendiendo al color de la arcéstidas, longitud de las hojas, etc.; la más sólida de estas subespecies es la que se conoce como:
Juniperus oxycedrus L. subsp macrocarpa (Sibth. & Sm.) Ball que vive en los arenales y dunas de las costas. También llamado enebro marítimo.
En la actualidad se encuentra en expansión debido principalmente al abandono de zonas de pasto que coloniza con facilidad.2
Se cría sobre todo tipo de suelos, principalmente en los encinares y demás bosques mediterráneos, manteniéndose cuando estos son talados y soportando muy bien los suelos pedregosos y poco profundos; desde el nivel del mar a los 1000 m, donde empieza a escasear. Aguanta los climas secos.
El ejemplar de la imagen está cerca del puente del embalse en su margen derecha según se camina del pueblo al embalse. Hay muchos en el monte del chaparral y en el monte de la jarosa.
El majuelo, espino albar o espino blanco (Crataegus monogyna) es una planta fanerógama perteneciente a la familia de las rosáceas.
Es un árbol de hoja caduca, de 4 a 6 m de altura, con ramas espinosas, hojas lampiñas y aserradas, caducas, flores blancas, olorosas y en corimbo, y fruto (llamado majoleta) comestible, de forma ovoide, revestido de piel tierna y rojiza que encierra una pulpa dulce y una única semilla, de ahí su nombre, apareciendo raras veces dos.
Pueden ser arbustos o pequeños árboles de cinco a catorce metros de altura, con una densa corona. La corteza es gruesa y parda con grietas verticales naranja. Los tallos más jóvenes tienen espinas romas, de uno a 1,5 cm de largo. Hojas de 2 a 4 cm de largo, obovadas y profundamente lobuladas, a veces casi hasta el centro, con los lóbulos abiertos en un amplio ángulo. El haz es verde negruzco y pálido en el envés.
Las flores las emite a fines de primavera (mayo a junio en su área nativa) en corimbos de cinco a veinticinco juntas; cada flor de cerca de un cm de diámetro, con cinco pétalos blancos, numerosos estambres rojos, y un singular estilo; son moderadamente fragantes. Tarde en la estación da numerosas frutas pequeñas, ovales, rojo oscuras de cerca de 1 cm de longitud, tipo cereza, pero estructuralmente un pomo conteniendo una sola semilla. Las frutas son importantes para la vida silvestre en invierno, particularmente aves que las comen y las dispersan en sus deposiciones.
Se distingue de su pariente menos expandido Crataegus laevigata en sus hojas profundamente lobuladas y desprendibles, y en las flores con un solo estilo, no dos ni tres. Sin embargo son interfértiles y la hibridación es frecuente; solo distinguibles en sus típicas formas.
El ejemplar de la foto está camino del embalse un poco antes de llegar a la estación de bombeo de aguas residuales (EBAR). Siguiendo este mismo camino y pasado el puente se pueden encontrar más ejemplares.
Salix salviifolia es una especie arbórea de la familia de las Salicaceae.
Arbusto de 1 a 3 m de altura. Ramas grisáceos y pubescentes.
Hojas de una anchura moderada, más o menos elípticas u oblanceoladas, blanquecinas. Tienen el envés con una borra de pelo que le da aspecto blanquecino.
Las ramillas tienen pelosidad densa pero corta.
Es un endemismo de la península ibérica, donde se encuentra en el centro y en la mitad oeste
En nuestro pueblo se da en la ribera del río Manzanares y del arroyo Cortecero y en los márgenes del embalse.
El "acebuche" es el nombre que se le da al olivo silvestre, Olea europaea var. sylvestris, que es una subespecie del olivo cultivado. El acebuche es originario de la región mediterránea y se ha utilizado históricamente por su naturaleza resistente y su capacidad de adaptarse a diversas condiciones ambientales.
Tamaño y Apariencia: El acebuche es generalmente más pequeño que el olivo cultivado, a menudo apareciendo más como un arbusto que como un árbol de tamaño completo. Sus hojas son más estrechas, y su fruto, conocido como "acebuchina," es más pequeño y más amargo que el del olivo cultivado.
Usos: La madera del acebuche es densa y muy valorada para la fabricación de herramientas, muebles, e incluso obras de arte. Las pequeñas aceitunas que produce se han utilizado tradicionalmente para extraer aceite, aunque en cantidades mucho menores en comparación con el olivo cultivado.
Importancia Ecológica: El acebuche desempeña un papel esencial en el ecosistema mediterráneo, proporcionando hábitat y alimento para diversas especies de fauna. Además, es más resistente a la sequía que su contraparte cultivada, lo que lo convierte en una planta importante para mantener la biodiversidad en regiones secas y áridas.
Hábitat: El acebuche en Madrid suele encontrarse en áreas de monte bajo y encinares, donde el clima es más seco y las temperaturas pueden ser extremas. Aunque no es tan abundante, forma parte del paisaje natural junto a otras especies mediterráneas.
Qué es y cómo es
El Ulmus minor es un árbol caducifolio robusto muy característico de las zonas templadas de Europa, el norte de África y el oeste de Asia. En óptimas condiciones puede alcanzar alturas de entre 15 y 30 m, con un tronco grueso y una corteza gris-parda, rugosa y agrietada con los años. Su copa suele ser amplia y densa, proporcionando sombra generosa en verano.
Hojas y frutos
Hojas simples, alternas, ovaladas o lanceoladas, con borde aserrado y base asimétrica.
Las flores son discretas y aparecen antes de las hojas a finales del invierno o principios de primavera.
Los frutos son sámaras aladas (una semilla rodeada por una membrana) que facilitan su dispersión por el viento.
Ecología y relaciones con otras plantas
En su hábitat natural el olmo suele encontrarse asociado con otras especies de ribera —como álamos, sauces, fresnos y alisos— formando franjas arboladas que siguen los cursos de agua. Aunque tolera cierto estrés hídrico, prefiere suelos frescos y bien desarrollados junto a arroyos y ríos.
Estado actual de las poblaciones
Históricamente fue muy común en muchos paisajes mediterráneos y templados de la Península Ibérica, pero las poblaciones han sido fuertemente reducidas por la enfermedad de la grafiosis, un hongo transmitido por escarabajos que afecta gravemente a su sistema vascular.
Manzanares el Real se sitúa en la Cuenca Alta del río Manzanares, un corredor ecológico que va desde las alturas de la Sierra de Guadarrama hasta las vegas del río. Aquí hay una mezcla de hábitats mediterráneos y de ribera, lo que crea lugares adecuados —aunque localizados— para especies como el olmo común.
Zonas donde aparece el olmo en Manzanares el Real
Riberas y sotos fluviales del Manzanares y de arroyos afluentes en el valle central.
Zonas más bajas y húmedas, donde el suelo retiene agua tras las lluvias o deshielos.
Pero hay matices
La vegetación dominante en el Alto Manzanares, sobre todo más cerca de La Pedriza, es mediterránea (encinas, jaras, matorrales sobre granito) y no tanto bosque de ribera clásico. Aun así, en las zonas bajas y húmedas del valle del río hay parches donde especies de ribera —como el olmo— pueden establecerse, siempre asociado al agua y a suelos más ricos y frescos. El ejemplar de la foto está en Prado puente al lado del molino de la retuerta.
El Arbutus unedo es un arbusto o pequeño árbol perennifolio, elegante y resistente, que suele medir entre 2 y 8 metros, aunque en buenas condiciones puede alcanzar algo más. Tiene un porte redondeado, a veces algo desordenado, que le da un aire silvestre muy atractivo.
Hojas: perennes, coriáceas, brillantes, de color verde oscuro, con el borde ligeramente aserrado. Aguantan bien el sol, el frío moderado y la sequía.
Flores: blancas o rosadas, en forma de pequeñas campanillas, agrupadas en racimos colgantes. Florece en otoño, cuando casi nadie más lo hace (un detalle que lo hace muy especial).
Frutos: los famosos madroños, redondos, rugosos, primero amarillos y luego rojos al madurar. Curiosidad simpática: flores y frutos maduros pueden coexistir en el árbol.
Corteza: pardo-rojiza, algo escamosa, especialmente decorativa en ejemplares adultos.
Es una especie longeva, rústica y muy agradecida, con gran valor ecológico y ornamental.
Manzanares el Real está en un punto muy interesante: transición entre la Sierra de Guadarrama y el monte mediterráneo, con suelos graníticos y clima continental suavizado por la sierra. Y aquí el madroño se siente bastante a gusto.
En el entorno de Manzanares el Real, el Arbutus unedo se puede encontrar:
En encinares mediterráneos y sus etapas de sustitución.
En jarales, coscojares y matorrales densos, sobre todo en zonas algo protegidas.
En laderas, vaguadas y bordes de monte, donde hay algo más de humedad edáfica pero sin encharcamiento.
Asociado a especies como encina (Quercus ilex), enebro, jara pringosa, lentisco (en zonas más bajas) y retamas.
Suelos: ácidos o silíceos (los granitos de la zona le van como anillo al dedo).
Clima: mediterráneo continental; tolera bien el frío invernal de la zona y el calor estival.
Agua: no necesita mucha, pero agradece suelos algo frescos o umbrías suaves.
No suele formar masas extensas en Manzanares el Real, pero aparece de forma dispersa, como un pequeño tesoro botánico entre encinas y matorral. El ejemplar de la foto está al cruzar la rotonda del montañero en dirección al cementerio.
La zarzamora es un arbusto sarmentoso y muy vigoroso, perteneciente a la familia de las rosáceas. Forma matorrales densos y a veces impenetrables, auténticos “fortines vegetales”.
Tallos: largos, arqueados o rastreros, de sección angulosa, cubiertos de espinas fuertes y curvadas (aviso para caminantes distraídos).
Hojas: compuestas, generalmente con 3–5 foliolos, de color verde oscuro por el haz y más claras por el envés; borde aserrado.
Flores: blancas o ligeramente rosadas, con cinco pétalos, aparecen en finales de primavera y verano.
Frutos: las moras, primero verdes, luego rojas y finalmente negras al madurar, dulces cuando están en su punto (y un imán para humanos, aves y recuerdos de infancia).
Es una planta perenne, muy resistente y de crecimiento rápido.
En Manzanares el Real la zarzamora está en su salsa. El entorno ofrece justo lo que le gusta: agua, sol y libertad para expandirse.
Es muy común encontrarla:
En riberas del río Manzanares y arroyos secundarios.
En cunetas, caminos, lindes de fincas y bordes de senderos.
En zonas algo degradadas o removidas, donde otras especies aún no se han asentado.
En claros de bosque y bordes de encinares.
Si hay un poco de humedad y luz, la zarzamora aparece… sin pedir permiso.
El ejemplar de la foto está pasado el tanatorio hacia el puente del embalse en la valla de la finca grande que hay a la izquierda.
Suelos: frescos, ricos en nutrientes, aunque se adapta casi a cualquiera.
Agua: le gusta la humedad, pero no el encharcamiento.
Luz: sol o semisombra.
Clima: aguanta perfectamente el frío invernal y el calor veraniego de la zona.
El saúco común es un arbusto grande o arbolillo caducifolio que en estado adulto puede alcanzar entre 4 y 9 m de altura. Presenta ramas con tallos huecos y médula blanca, y una corteza que con el tiempo se vuelve algo corchosa. Las hojas están formadas por 3–7 foliolos opuestos, verdes y serrados, lo que les da un aspecto elegante y bien definido.
🌼 Flores:
Pequeñas, de color blanco o crema, dispuestas en inflorescencias planas y muy vistosas en primavera.
Son aromáticas y atraen insectos polinizadores.
🍇 Frutos:
En verano (julio–septiembre) aparecen bayas negras o negruzcas agrupadas en racimos.
Maduras son comestibles tras procesarlas (se usan para jarabes, mermeladas y bebidas), aunque crudas pueden ser laxantes.
🌱 Ecología y crecimiento:
Crece rápido, prefiere suelos con cierta humedad y buena luz, aunque se adapta a varias condiciones.
Es típico de bordes de cursos de agua, arroyos, vaguadas, setos y claros de bosques, lugares donde el suelo se mantiene fresco.
📍 Distribución general:
Es nativa de Europa, extendida por gran parte del continente y también presente en Asia y el norte de África.
En la Península Ibérica se encuentra más comúnmente en la mitad norte, aunque aparece de forma más dispersa hacia el centro y sur.
¿Dónde puedes encontrar Sambucus nigra en Manzanares el Real?
Manzanares el Real está dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, un espacio natural muy rico en flora mediterránea, con riberas, arroyos y zonas frescas donde el saúco suele crecer.
🔹 En este entorno, Sambucus nigra suele aparecer en márgenes de cursos de agua y zonas húmedas, como:
Orillas de arroyos y pequeños cauces dentro del valle del río Manzanares o de sus afluentes (por ejemplo, zonas cercanas al río Samburiel).
Sotos y vaguadas donde el suelo retiene humedad y hay más sombra ligera.
Riberas de pequeños arroyos y zonas de bosque aclarado dentro del propio parque natural y sus entornos.
🍃 En general, si paseas por senderos cerca de cursos de agua o en espacios naturales con algo de humedad y luz, especialmente en primavera y verano, es bastante probable que localices ejemplares de saúco; busca sus inflorescencias blancas en primavera o sus racimos de bayas oscuras más adelante en el año.
El ejemplar de la foto se encuentra en prado puente.
✨ Dato interesante: en la Comunidad de Madrid el saúco está incluido en catálogos de protección como especie de interés especial, lo cual habla de su valor ecológico y la importancia de conservar sus poblaciones locales.