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El Día de Reyes, celebrado cada 6 de enero, no solo es una fecha para recordar la llegada de los Reyes Magos al portal de Belén, sino también una excusa perfecta para disfrutar de la deliciosa Rosca de Reyes. Este pan dulce no solo es una tradición gastronómica, sino que está lleno de simbolismos que hacen que compartirlo sea aún más especial.
Una característica curiosa de esta tradición es el pequeño muñeco (o sorpresa) escondido en el interior de la rosca, que simboliza al Niño Jesús oculto de Herodes. Quien encuentra el muñeco tiene la "obligación" de organizar una reunión o preparar tamales (en algunos países) el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
La Rosca de Reyes tiene raíces en Europa, especialmente en España y Francia, y fue traída a América Latina durante la colonización. Su forma redonda simboliza la corona de los Reyes Magos, mientras que las frutas confitadas representan las joyas que la adornan. Es un postre que une a las familias y amigos en torno a la mesa, convirtiéndose en el cierre perfecto de las celebraciones navideñas.
Aunque ambas comparten similitudes, como su forma circular y la masa dulce, tienen diferencias marcadas:
La Rosca de Reyes: Se decora con frutas confitadas y, a menudo, lleva un pequeño muñeco escondido. Es típica del 6 de enero.
La Rosca de Pascua: Se consume en Semana Santa, generalmente decorada con crema pastelera y huevos de chocolate, simbolizando la renovación y la vida.
Ambas versiones son deliciosas, pero cada una tiene su propio simbolismo y temporada especial.
Si te animás a prepararla en casa, aquí te dejamos una receta sencilla:
500 g de harina de trigo
100 g de azúcar
100 g de manteca (mantequilla)
25 g de levadura fresca
3 huevos
Ralladura de 1 limón y 1 naranja
150 ml de leche tibia
Frutas confitadas y azúcar para decorar
Opcional: crema pastelera y el famoso "muñeco"
En un bowl, mezclá la leche tibia con la levadura y una cucharadita de azúcar. Dejalo reposar hasta que forme espuma.
En otro recipiente, colocá la harina, el azúcar y la ralladura de limón y naranja. Formá un hueco en el centro y agregá los huevos, la manteca derretida y la mezcla de levadura.
Amasá hasta obtener una masa suave y elástica. Dejála reposar tapada con un paño hasta que duplique su tamaño (1-2 horas).
Formá la rosca y colócala en una bandeja para hornear. Si querés, escondé un muñeco pequeño en la masa.
Decorá con frutas confitadas y crema pastelera (opcional). Dejála reposar 30 minutos más.
Horneá a 180 °C por 25-30 minutos, o hasta que esté dorada.
¡Y listo! Una deliciosa Rosca de Reyes para compartir.