¿CÓMO NACE ANKRA?
ANKRA no nació como una idea de negocio.
Nació de una serie de preguntas personales muy concretas:
¿Qué ocurre cuando personas altamente funcionales sostienen su vida durante años desde la tensión interna, la exigencia y el control… hasta que su sistema colapsa?
¿Es posible evitar ese colapso?
¿De qué manera?
Estas preguntas no fueron teóricas. Al contrario, surgieron de mi experiencia clínica, de una observación prolongada a mi proceso y, más adelante, de mi propio cuerpo.
Mi recorrido
Mi interés por comprender la condición humana comenzó temprano. Desde niña me preguntaba si existía alguna forma de atravesar la vida sin tanta fricción interna, y por qué ciertas emociones parecían inevitables. Esa curiosidad me llevó a estudiar Psicología Clínica en Ecuador, mi país de origen.
Durante mi formación realicé pasantías y trabajo clínico en psicología junguiana y neuropsicología. Trabajé con niños y familias, observando cómo se estructuran los vínculos tempranos y el lenguaje interno, y también con personas que habían perdido movilidad y necesitaban recuperar funciones físicas y cognitivas. Esa etapa me dio una base sólida para comprender la relación entre cerebro, cuerpo, identidad y entorno.
Tras finalizar la universidad, trabajé en contextos educativos y abrí mi práctica clínica privada, acompañando procesos de duelo y familias que habían perdido a seres queridos por enfermedades graves. Estar tan cerca del sufrimiento humano intensificó mi búsqueda: necesitaba entender no solo cómo acompañar, sino cómo prevenir ciertos quiebres internos.
Migración, exigencia y quiebre
Años más tarde migré a Australia. Allí trabajé con personas con discapacidades físicas severas, especialmente con lesiones medulares, mientras obtenía una beca para realizar un Máster en Trabajo Social. Al mismo tiempo, atravesaba procesos migratorios complejos, prácticas universitarias y una alta exigencia laboral sostenida.
Externamente, mi vida funcionaba.
Yo funcionaba.
Pero mi cuerpo no.
Sufrí una lesión física significativa que me obligó a detenerme por completo. No fue un evento aislado, sino la consecuencia de años de empuje constante, alta autoexigencia y desconexión corporal.
Esa experiencia confirmó algo que había observado durante años en consulta: muchas personas de alto funcionamiento no colapsan por fragilidad, sino por sobrecarga. Han aprendido a sostenerse desde la mente, el control y el rendimiento, mientras el cuerpo queda relegado… hasta que ya no puede más.
Integración y aprendizaje
Mi proceso de recuperación no fue rápido ni lineal, pero fue profundamente formativo. Aprendí a regular mi sistema nervioso, a integrar mente y cuerpo, y a sostener procesos exigentes sin abandonar mi vida profesional ni mis aspiraciones.
Tras finalizar el máster, trabajé con personas que han experimentado trauma complejo, profundizando en la comprensión de cómo un sistema que no ha integrado experiencias emocionales intensas termina expresándose a través del cuerpo, el agotamiento o la ansiedad crónica.
Me formé en Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y continué mi formación en Terapia Somática y MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction), incorporando enfoques basados en evidencia para la regulación del estrés crónico. Paralelamente, estoy comprometida con una práctica sostenida de meditación, no como escape, sino como entrenamiento para permanecer con lo que hay y desarrollar estabilidad interna.
ANKRA
ANKRA nace de esa integración:
formación clínica, experiencia corporal y una vida real que sigue en funcionamiento.
No es un espacio para detener la vida, sino para aprender a sostenerla con mayor coherencia interna. Surge del deseo de que las personas no tengan que tocar fondo para empezar a escucharse.
Hoy vivo en Australia, obtuve mi residencia permanente a través de un proceso de Skill Independent Visa, trabajo como terapeuta en una ONG y desarrollo iniciativas propias como ANKRA. Mi vida sigue siendo activa y demandante, pero ahora es más integrada, regulada y habitable.
Para quién es ANKRA
ANKRA está al servicio de personas, especialmente migrantes y perfiles de alto funcionamiento, que han construido una vida exigente y valiosa, pero saben que algo dentro necesita orden, sostén y regulación.
Para quienes no buscan soluciones rápidas, sino una base interna sólida desde la cual vivir, trabajar y crear.
Porque no se trata de parar tu vida.
Se trata de aprender a sostenerla.