Uno de los personajes más enigmáticos, de aquellos que caminan al filo entre la ficción y la realidad, es sin dudas el “Fantasma de la Ópera”.
Su historia ha sido llevada tantas veces al celuloide que prácticamente se ha convertido en un personaje irreal, pese a que hay muchas evidencias que llevan a este ser al nivel de una existencia real. El escenario principal donde se desarrolla la vida de esta criatura golpeada por la naturaleza y por sus congéneres es la Ópera de Paris.
Este colosal edificio tiene diecisiete pisos, de los cuales siete son subterráneos y allí (en los estratos más bajos) habitó y sufrió este individuo desconocido, del que ni siquiera su nombre se conoce. Debajo de la construcción hay un lago alimentado por corrientes subterráneas.
El edificio fue mandado a construir por Napoleón III en 1861 y entre sus curiosidades podemos comentar que tiene 2.531 puertas, 7.593 llaves y más de 1.500 empleados, además de un sinnúmero de pasillos y escondrijos, muchos de ellos casi desconocidos. .
En su construcción, realizada después de la guerra con Prusia, los franceses (en plena guerra civil), usaron los sótanos como cárceles y lugares de torturas. Muchas masacres documentadas ocurrieron en las construcciones subterráneas y sótanos de esta colosal obra arquitectónica.
El escritor Gastón Larou cuenta que el Fantasma de la Ópera nació deforme en un pequeño pueblo cercano a Ruam y desde pequeño cosechó las burlas y rechazos.
Cuando joven, escapó de su casa y vivió en un circo, corriendo la suerte que en esos tiempos era común para los diferentes, ser exhibidos como animales o cosas raras de la naturaleza. En su caso era presentado como “el cadáver viviente”.
En el circo aprendió algo de magia y a disfrutar de la exquisita música de los gitanos, convirtiéndose en un eximio intérprete de piano.
Nunca pudo ser feliz y fue acumulando odio y rencor hacia los seres humanos que lo trataban y lo veían como un monstruo.
Cuando cansado de esa vida abandonó el circo, deambuló por varios lugares, hasta llegar a Paris, donde consiguió trabajo en la construcción del teatro.
Muchos trabajadores desaparecían en aquellas tortuosas jornadas, por lo que su ausencia no fue percibida. Construyó un refugio secreto en el último sótano y allí hizo su hogar.
Desde ese momento, ese fue su lugar, incluso hasta después de inaugurada la obra.
Cierta vez, mientras se movía por los pasillos y corredores (muchos de ellos solo conocidos por él) observó una mujer practicando su dulce canto y allí quedó perdidamente enamorado de la joven cantante de ópera Christine Dave, quien tenia por amante a un aristócrata llamado Raúl con quien se encontraba en los techos de la ópera.
El amor del “Fantasma” era tan grande que se encargó de eliminar a la cantante principal para facilitar la carrera de Christine (sin que ésta ni siquiera lo sospechara).
Una noche, fue testigo del encuentro amoroso de la joven con su amante y no lo pudo resistir, enloqueció de celos y decidió que todo debía cambiar: la mujer sería suya a cualquier precio, aún a costa de la vida de quienes se interpusieran entre ellos..
Catherine desapareció y la policía sospechó de Raúl y su hermano; aunque nunca pudieron probar nada. Tiempo después Raúl también desapareció misteriosamente.
Muchos fueron los testigos que pudieron escuchar una dulce melodía, interpretada con exquisita técnica en las noches solitarias del teatro (tal vez el Fantasma trataba de esa manera de alagar a su amada en su inaccesible refugio).
En 1910 los obreros que dragaban la estructura encontraron restos de un ser humano deforme que se creen los del “Fantasma de la Ópera”. Por su parte, Christine nunca fue encontrada.
“El Fantasma de la Ópera” es un personaje que transita entre lo real y lo irreal, entre lo posible y lo imposible, entre la verdad histórica y la leyenda.-
© Raúl Avellaneda
Fuente: Internet
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