Un poco de Humor
Algunos temas humorísticos compartidos por nuestros amigos y usuarios
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Los abogados jamás deberían hacerle una pregunta a una abuela si no se encuentran preparados para la respuesta.
Durante un juicio, en un pequeño pueblo, el abogado acusador llamó al estrado a su primer testigo, una mujer de avanzada edad.
El Abogado se acercó y le preguntó:
-Sra. Sánchez, ¿sabe quién soy?
Ella respondió:
- Sí, lo conozco, Sr. Garza. Lo conozco desde que era un niño y francamente le digo que usted resultó ser una gran decepción para sus padres. Siempre miente, cree saber de todo, es muy prepotente, abusivo, engaña a su esposa y lo peor de todo, manipula a las personas. Se cree el mejor de todos cuando en realidad no es usted nadie. Claro está que sé quién es Ud.
El Abogado estaba perplejo sin saber exactamente qué hacer. Apuntando hacia el fondo de la sala le preguntó a la Sra. Sánchez:
- ¿Conoce al abogado de la defensa?
Nuevamente ella respondió:
- Por supuesto. También conozco al Sr. García desde que era un niño. Es flojo, medio marica, y tiene un problema con la bebida. No puede tener una relación normal con nadie y es el peor Procurador del Estado. Sin mencionar que engañó a su esposa con tres mujerzuelas diferentes. Una de ellas era la esposa suya. ¿Recuerda? Claro que lo conozco. Su mamá tampoco está orgullosa de él.
El abogado de la defensa casi cayó muerto. Entonces el Juez llamó a los dos abogados para que se acerquen al estrado y les dijo:
-Si uno de ustedes, par de imbéciles, le pregunta a esta vieja si me conoce a mí, lo mando a la silla eléctrica.
Un ladrón entró a una casa con su linterna en la mano. Cuando estaba escudriñando por la cocina y el comedor, en busca de la platería, escuchó una voz extraña como de ultratumba que le decía:
- Dios y Jesús te están mirando.
El ladrón sobresaltado, apagó la linterna y en ese momento empezó a acordarse de todo, sin saber si eran los nervios que lo traicionaban, o que... Dios y Jesús le estaban mirando.
Volvió a escuchar..., encendió nuevamente la linterna y vio a un loro arriba de un palo, que le repitió...
- Dios y Jesús te están mirando.
Al ladrón le vino el alma al cuerpo...
- Loro canalla, me asustaste... ¿de dónde saliste?
- Soy Moisés - contestó el loro.
- ¿Quien fué el que te puso Moisés?
- El mismo que le puso Dios y Jesús a los dos Rotweiller que están detrás tuyo y que ya te avisé que te están mirando.
Yo tengo un sueño muy liviano, y en una de esas noches noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de la casa.
Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño.
Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y trancas en las puertas, no me preocupé demasiado, pero está claro que no iba a dejar al ladrón ahí, contemplándolo tranquilamente.
Llamé bajito a la policía e informé la situación y di mi dirección.
Me preguntaron si el ladrón estaba armado o si ya estaba dentro de la casa.
Aclaré que no, y me dijeron que no había ningún móvil cerca para ir pero que iban a mandar a alguien ni bien fuese posible.
Un minuto después llamé nuevamente y dije con voz calma:
- Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi jardín.
No hay necesidad de que se apuren. Yo ya maté al ladrón con un tiro de escopeta calibre 12, que tengo guardada para estas situaciones. ¡Pucha! ¡el tiro hizo un desastre sobre el tipo!
Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 autos de policía, un helicóptero, una unidad de rescate, un equipo de TV, una hinchada de los derechos humanos, que no se perderían esto por nada del mundo.
Ellos agarraron al ladrón "in fraganti", quien estaba mirando todo con cara de asombrado. Tal vez él estuviese pensando que era la casa del Jefe de Policía o del Gobernador.
En medio del tumulto, un comisario se aproximó y me dijo:
- Creí que había dicho que había matado al ladrón.
Yo contesté:
- Creí que me habían dicho que no había nadie disponible...
Una pareja de ancianos que cumplían 65 años de matrimonio, deciden ir a un restaurante para celebrar este evento.
Ya cuando están en el restaurante son atendidos por un mozo a quien cuentan el motivo de su celebración.
El mozo los ubica en un lugar romántico para que disfrutaran de la cena.
El viejito, le dice a ella:
- Mi reina ¿Dónde quieres sentarte?
- Aquí -dice la anciana
Luego el anciano le dice:
- Mi princesa ¿Quieres un aperitivo para comenzar?
La anciana responde:
- Me gustaría un vinito.
El anciano pregunta:
- Mi ángel ¿Qué te gustaría servirte en la comida?
Ella pide la carta y hace su pedido.
El mozo no podía creer lo que oía.
Durante la comida el anciano vuelve a preguntar:
- Mi ángel ¿qué vino quieres para acompañar tu cena?
Pero ahí la anciana le dice:
- Primero iré al baño, necesito ir urgente.
El le responde:
- Ve, mi vida, yo aquí te espero.
La anciana se va y el mozo sorprendido le pregunta al anciano.
- ¿Cómo después de tanto tiempo llama Usted a su Señora con esas palabras tan lindas: mi reina, mi ángel, mi princesa? Usted me tiene asombrado.
El anciano lo mira y responde:
- Es que no me acuerdo cómo se llama…
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