La poesía atraviesa la vida y el trabajo de María Paula Alzugaray como un hilo que enlaza experiencias, lecturas y afectos.
Su recorrido está hecho de palabras compartidas, de encuentros, de proyectos que tienden puentes entre escritores, lectores y artistas.
En torno a su voz se despliega una trama de gestos que hacen de la escritura una forma de comunidad.
Palabras que tienden puentes
La curiosidad
y su impulso.
María Paula Alzugaray (Rosario, 1974) es poeta, editora y correctora de textos. Su infancia y juventud transcurrieron en Coronda, ciudad santafesina cuna de poetas, situada en el corazón del litoral argentino.
Desde muy joven comenzó a moverse entre proyectos culturales vinculados a la escritura y sus posibles cruces con otras disciplinas artísticas. Luego en Rosario desarrolló y afianzó su vínculo con las letras y la dinámica efervescente de la cultura rosarina.
Con el paso del tiempo, su curiosidad por la palabra y su circulación, la llevó a reunir voces de poetas rosarinos en distintas antologías, experiencia que más tarde daría forma a su propio sello: GatoGrillè Ediciones.
Desde la Casa de la Poesía de la Secretaría de Cultura y Educación de Rosario coordinó el Área Literaria, impulsó la revista literaria Boga y generó espacios para el encuentro: talleres, ciclos, lecturas, concursos y programas de radio dedicados a la literatura latinoamericana.
Ha publicado: Lo albergado (2008), Estampados (haikus con dibujos de María Zulema Amadei, 2014), Todo llegó por sí solo (Alción Editora, 2017) y Frivolidad (Caligrama, España, 2019).