Fragmentos de un análisis del clima
En general, sabemos que la temperatura disminuye con la altura. A esta variación se la conoce por el nombre de gradiente térmico vertical, y es debido a que la fuente de calor que está irradiando la atmósfera proviene del suelo.; cuanto más nos alejamos de la fuente, más frío estará el aire. Este gradiente se puede ver alterado por diversos procesos como la bajada o subida brusca de la temperatura del suelo o fuertes vientos (4).
En las siguiente imagen se muestra el gradiente térmico de la Comunidad de Madrid para la Temperatura media del periodo de referencia 1981-2010.
El gradiente ha sido calculado mediante interpolación IDW con resolución de 1 km a partir de las temperaturas medias anuales disponibles en la Guía Resumida del Clima 1981-2010, AEMET.
El año 2019 fue el sexto más cálido en España desde el comienzo de la serie en 1965, y la precipitación media anual ha continuado descendiendo como en los últimos 50 años.
Estos datos son una muestra clara de que el calentamiento de la Tierra no solo no cesa, sino que se está acelerando, resultando más significativo en verano que en el resto de estaciones.
Montaje de imágenes de la serie estacional climática ( temperatura ) :: Fuente AEMET.
En el resumen Anual Climatológico publicado por la Agencia Estatal de Meteorología, se muestra el contraste de temperatura entre 2019 y el periodo de referencia (1981-2010) viéndose claramente que la península supera con creces los valores medios registrados de referencia. Uno de los efectos más palpables de este aumento es el mayor número de olas de calor, así como su mayor duración e intensidad.
En el caso de las precipitaciones se han superado los extremos, tanto mínimo como máximo, del periodo de referencia. Siendo más notables los efectos en zonas como el suroeste peninsular o la Comunidad de Madrid. Mientras que para España la comparativa de 2019 con el periodo de referencia da como resultado una disminución de las precipitaciones en el 3%, para Madrid, esta disminución alcanza un valor superior al 20%.
La irregularidad espacial y temporal de las precipitaciones se ve reflejada en periodos de sequía. Lo que, unido a la mayor demanda evaporativa (por el aumento de temperaturas) crea inestabilidad en la disponibilidad de agua en embalses, y aguas subterráneas de junio a finales de año.