Si hay algo que hemos podido interiorizar las personas que crecimos en ciudades pequeñas es la calma que proporciona el poder llegar andando a cualquier parte. El transitar. Y esto, es algo de lo que una va siendo consciente a medida que cambia de ubicación. Sobre todo, si el cambio, es a una ciudad más grande.

¿A alguien más le han mirado raro al preguntar por una dirección en Madrid, y decir que va a recorrer esos 30 minutos de distancia, andando? Hay lugares en los que no hay tiempo para las distancias, y la propia superficie favorece que nos convirtamos en extrañas, en personas desvinculadas, ajenas a todos los cambios y dinámicas que se producen a diario en el entorno que habitamos. Por eso, el transitar se hace tan necesario. Hace que las ciudades sean menos cemento y más humanidad.

Con el análisis cartográfico que se muestra a continuación se ha tratado de obtener una visión aproximada de cuánta superficie transitable existe en la ciudad de Palencia, qué lugares tienen mayor superficie disponible para sus habitantes y cómo nos afecta a nivel de movilidad, y de salud.