(Madrid, 1908 – 1932)
En su época fue considerada una niña prodigio: dibujaba, pintaba y esculpía. De hecho, su obra se caracteriza por su gran variedad: ilustró con tinta china y acuarela sobre papel las obras literarias de su hermana; dominó la técnica del vaciado en escayola y bronce; adquirió una maestría admirable en la talla de madera; y al final de su vida aplicó martillo y cincel a la piedra y al granito.
En 1930 dio a conocer su conjunto de esculturas ‘Adán y Eva’ en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.
Su amor imposible con Juan Ramón Jiménez y la falta de confianza y otros factores la llevaron en julio de 1932, previa destrucción de casi toda su maravillosa obra artística, a suicidarse con solo 24 años.
Y es que… Ya no quiero vivir sin ti… no… ya no puedo vivir sin ti… tú, como sí puedes vivir sin mí… debes vivir sin mí… Si tú no pudieras vivir sin mí, no sobraría, pero como sobro, lo mejor es irme…Y como sin ti… es que ni quiero, ni me importa nada… lo mejor es morirme…”