Límites: la importancia de establecerlos desde el autoconocimiento.
Establecer un equilibrio entre lo que queremos o necesitamos y lo que quieren los demás (o suponemos que es mejor para ellos y para la sociedad) es de suma importancia para tener una vida emocional y mentalmente saludable.
En este artículo vamos a tratar este tema y cómo establecerlos desde el autonocimiento.
¿Por qué es tan importante poner límites?
Poner límites supone trazar o dibujar una línea imaginaria que separa aquellas cosas que una persona son permisibles y las que no lo son. Los límites son líneas que no pueden o deben sobrepasarse.
En un sentido físico, suele ser más sencillo que en el sentido emocional (cerrar la puerta de casa cuando no quiero que entre nadie, apagar el teléfono cuando duermo, gestionar mis horarios y mi dinero…) pero podemos empezar estableciendo los límites físicos, ya que nos daremos cuenta del beneficio para hacerlo con las relaciones interpersonales. Si queremos establecer relaciones sanas y saludables, en las que seamos conscientes de no abandonar nuestro autocuidado, hemos de tenerlos claros.
Los límites físicos y los límites emocionales regulan nuestra autonomía y autoestima, ya que nos hace conocedores de nuestro verdadero YO, el cual, cuando cedemos (consciente o inconscientemente) dejamos a un lado.
¿Por qué no ponemos límites?
Hay muchos factores por los que nos cuesta establecer estos límites, pero los vamos a resumir en la educación que nos dieron en la infancia, en la inseguridad y miedo al conflicto o al abandono y a creencias erróneas autoimpuestas o no.
§ Educación: Desde la infancia nos enseñan a seguir determinadas reglas sociales (a que ``para ser bueno’’ hay que hacer lo que nos digan los adultos incluso los otros niños, ya que sino ‘’soy malo’’; prestar tus juguetes aunque te quedes sin ellos, jugar con quien no quieres, seguir normas estrictas que el niño no es capaz de entender…) todo para ser aceptado y ser ‘’un niño bueno’’. De adultos, sin una buena educación en la infancia, tendremos problemas de autoconocimiento sin saber si está bien o mal poner límites ni cuales son.
§ Inseguridad y miedo: Tras lo explicado anteriormente, podemos llevar una mochila de inseguridades sobre nosotros mismos y miedos añadidos que hacen que las relaciones no sean sanas (miedo a decir que no por el conflicto, por miedo a que nos abandonen, por ser malas personas y egoístas, por creer que podemos soportarlo todo…) Lo primero a sanar aquí serán nuestros propios límites internos para poder establecerlos después al exterior: ¿qué límites no me pongo a mí mismo?¿sé decir HASTA AQUÍ con mis pensamientos, y tomar buenas decisiones? ¿Cuido y velo por mi salud mental y emocional? Me doy tiempo para descansar y para mí mismo?
§ Creencias erróneas: Por el uso continuado de patrones de respuesta ante una situación, establecemos determinadas creencias que en un futuro, habrá que reprogramar:
“La familia que está unida debe compartirlo todo, no cuestionarse los unos a los otros y que no haya nada privado porque eso es de despreocupados y egoístas. Igualmente, si me siguen tratando como un niño, ellos tienen ese derecho”.
‘’El verdadero amor es que los dos sean uno, compartirlo y saberlo todo, quererse es fusión sin límites. Si digo siempre que SI a lo que me pide mi pareja, soy una buena esposa/marido”
‘’Mi jefe puede pedirme lo que sea, y yo he de hacerlo, ya que le tengo que devolver el favor por haberme contratado y mostrar que merezco la pena’’
Estos factores pueden implicar una serie de consecuencias: inseguridad general, no saber lo que uno quiere, baja autoestima, falta de identidad o no saber quién soy, dependencia emocional…
¿Qué implica poner límites? Cómo hacerlo.
Poner límites representa establecer mi propio camino, formarme como individuo. Para poner límites necesito conocerme lo suficiente para saber qué es sobre pasable para mí y que no. Cada persona tiene los suyos, igual que necesitamos que respeten nuestros límites, hemos de respetar los ajenos.
¿Cómo hacerlo?
1. Poco a poco. Primero hemos de detectar las situaciones que nos generan esa falta de libertad.
2. Aunque respondamos automáticamente, ser consciente y darme cuenta de cuando algo me sienta mal o no me gusta.
3. Soportar la culpa inicial, ¡desaparecerá!
4. Confiar en nosotros mismos y en nuestras decisiones ¿Qué es lo peor que puede pasar si digo realmente lo que quiero o pienso? Afronta con buena actitud tus decisiones.
5. Sé asertivo, di lo que piensas con educación y cuidado pero con firmeza, esto te hará más respetable incluso que diciendo a todo que sí.
6. No te agobies, si te es complicado, usa la escritura o verbaliza con alguien de confianza, sobre las cosas o situaciones que no te gustan y sobrepasas.
PONER LÍMITES IMPLICA:
-Decir que no sin culpa ni excusas.
-Decir ''hasta aquí'' (sobre todo con los que más queremos, es con los que resulta más difícil)
- Entender que no puedo complacer a todo el mundo ni puedo con todo.
-No permitir las faltas de respetos.
-No dejarme llevar por lo que quieren u opinen los demás.
-No dar por hecho que mi familia, amigos, compañeros o cualquiera puede opinar sobre mí, exigir o manipular.
-No permitir el chantaje emocional.
-Tener nuestro espacio personal o parcela de intimidad.
-Sentirnos a gusto con nuestras decisiones, nuestra manera de ser, sentir y pensar.
Esto no es fácil, e implica un alto grado de autoconocimiento, ya que si no sé cuáles son mis propios límites...¿Cómo voy a ponerlos en los demás? Te invito a reflexionar sobre ello.
Alicia H.