Desde sus inicios como fotógrafo autodidacta hace más de 25 años, Gonzalo ha experimentado y desarrollado un estilo propio que destaca por su habilidad para capturar el momento exacto en que un movimiento teatral cobra vida. En sus palabras, "no se trata de mostrar el movimiento, sino de sugerirlo, de plasmar el instante exacto en el que los cuerpos y formas se posicionan en el espacio, listos para iniciar o continuar su acción".
La iluminación juega un papel clave en su arte. Para Gonzalo, es esencial que el objeto o la persona en movimiento estén claramente definidos, incluso si esto implica sombras y contrastes. La totalidad del objeto y su contorno son fundamentales para transmitir el sentido del movimiento y la energía de la escena teatral.
En cuanto a la composición, Gonzalo destaca su preferencia por emplear espacios negativos y positivos, creando una tensión visual entre la ausencia y la presencia. Esta técnica le permite sugerir que algo sucedió antes y algo ocurrirá después, dejando al espectador con una sensación de anticipación y emoción.
Una de las mayores revelaciones de la entrevista fue su enfoque espontáneo y poco preparado antes de cada sesión de fotografía escénica. Gonzalo confiesa que prefiere mantenerse atento y receptivo durante la presentación, sin una preparación específica. Esta manera de abordar el trabajo fotográfico le permite capturar momentos genuinos y sorprendentes que transmiten la esencia del movimiento en toda su intensidad.
Al comparar las sesiones de fotografía escénica en vivo con aquellas más controladas, Gonzalo admite que se aburre en las segundas, ya que la espontaneidad y la emoción de lo que está sucediendo en el escenario son incomparables. En cada sesión, el fotógrafo se convierte en un intérprete más, moviéndose coreográficamente y anticipando los movimientos para capturar la acción con precisión y arte.
En cuanto a la selección de las mejores imágenes, Gonzalo confía en su intuición y sensibilidad. Si bien utiliza herramientas de edición para mejorar ciertos aspectos, no invierte mucho tiempo en la selección, optando por imágenes que transmitan lo que siente y no necesariamente lo que ocurrió durante la actuación. Considera que la fotografía puede ser un vehículo para los recuerdos, pero también tiene el poder de evocar emociones distintas en cada espectador.
Finalmente, Gonzalo González enfatiza que la fotografía y el teatro son expresiones artísticas diferentes. Mientras que una actuación en vivo trasciende la fotografía al involucrar al público en una experiencia multisensorial, la fotografía es capaz de ofrecer una perspectiva única del movimiento escénico, despertando emociones y sugerencias sin necesidad de mostrar el movimiento de forma explícita.
En conclusión, el trabajo de Gonzalo como fotógrafo escénico es un testimonio de su pasión y talento para capturar momentos efímeros y llenos de emoción. Su enfoque en la composición, iluminación y sensibilidad le permite presentar una perspectiva única del movimiento en el teatro, transmitiendo la energía y esencia de cada actuación a través de sus cautivadoras imágenes.-