He tenido dos embarazos, y los dos han sido muy diferentes el uno del otro, tanto física como psicológicamente... En el primero me veía genial, no sabía que una barriga me podía quedar tan bien. Tenía mucha agilidad y exceptuando los primeros meses que tuve náuseas lo demás fue rodado. Excepto que mis pensamientos me atormentaban... todo lo que podía salir mal pensé que me iba a pasar a mi... Afortunadamente nada de lo malo que pensé se hizo realidad. Nació Noa, mi inesperado bebé. Ahora ya no concibo la vida sin ella.
En el segundo embarazo no podía ser más feliz, mi familia aumentaba. Nació Mía, y mi amor no se dividió, sino que se multiplicó, y más al verlas juntas... Tan bonitas, tan buenas, tan risueñas, tan mías...