Fundador de Colegio Amauta
1946 - 2021
El Profesor Alberto Gustavo Rivera Bendezú nació el 12 de noviembre de 1946 en Arequipa, Perú, siendo el quinto de siete hijos de una familia con valores cristianos arraigados. Su formación en colegios católicos, como el Colegio San José dirigido por los jesuitas del Perú, y su carrera de Derecho en la Universidad Católica de Santa María en Arequipa, con el Rector RP William Morris SM, fueron fundamentales en su desarrollo personal.
En 1973, llegó a México y conoció a su tío Jorge Alejandro Rivera Paredes (Profesor, Filósofo y político peruano, exiliado en México por la persecución política en el gobierno de Manuel Odría a los representantes del APRA), su tió Jorge, fue quien lo introdujo al mundo de la educación al invitarlo a trabajar con los hermanos de La Salle en la sección secundaria de la Escuela Cristóbal Colón, en la Ciudad de México.
Su pasión por la educación lo llevó a realizar estudios en Contaduría Pública y Administración de Empresas en México, con el propósito de impartir clases en nivel superior.
Siempre con una mente inquieta y un intelecto vivaz, encontró su vocación como docente y consagró toda su vida al servicio educativo. Soñaba con lograr un mundo mejor a través de la educación, promoviendo la actitud de servicio y creyendo que aquellos que poseían conocimientos tenían la obligación moral de enseñar a aquellos que no los tenían.
En un momento difícil en el país, en medio de la complejidad de ser un extranjero, el 19 de agosto de 1981, junto con la Maestra Rosa Luisa Soledad Corrales Melgar y el cuerpo docente de fundadores, el Profesor Rivera Bendezú logró consolidar CELAC (Centro Latinoamericano de Cultura) para establecer el Colegio Amauta en Montevideo 32, Col. Tepeyac Insurgentes, G.A.M., en la Ciudad de México. Siempre bajo el manto de la Virgen de Guadalupe, su misión era formar a hombres y mujeres de bien, profesionistas e investigadores, líderes auténticos y comprometidos con México, con principios éticos y humanísticos, buscando el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la mejora de la calidad de vida en la sociedad.
En 1988 se inauguró el plantel de Unión 328, Tepeyac Insurgentes, GAM, México D.F.; En 1991, el Colegio Amauta se traslada al local de Ricarte #32 y Montevideo #73; En 1993, se contaban con secciones de Secundaria, Preparatoria, Bachillerato Técnico en Diseño, Contabilidad y Laboratorista Clínico, así como la facultad de Contaduría Pública.
En 1994 se abrió la sección Primaria y en 2003 la sección Preescolar, completando de esta forma el gran ideal de poder formar hombres y mujeres de bien, desde su niñez hasta alcanzar el título universitario.
Actualmente, el "Colegio Amauta" y la "Universidad Amauta", instituciones que fundó, cuentan con cuatro planteles educativos y secciones que van desde Preescolar hasta Licenciatura.
El "Amauta" se define como aquella persona que tiene la obligación de "Enseñar con el ejemplo". Desde la fundación de la Institución, se han empleado los conceptos incaicos: "No robes", "no mientas" y "no seas ocioso", que se expresan en los vocablos quechuas: AMASUA, AMAQUELLA y AMALLULLA. Estos principios fueron adoptados por la ONU (Organización de Naciones Unidas) en 2015.
Sus alumnos lo recuerdan con afecto como "Profesor Rivera", "Papá Rivera" o "Machin". En su trayectoría recibió varios reconocimientos.
Promovió la hermandad de los países latinoamericanos y la integración de la cultura. Fue un hombre generoso, culto, filósofo, con facilidad de palabra y con una fuerte conciencia de valores, promoviendo siempre la verdad y la justicia. Era una persona muy servicial y entregada a su labor como maestro, enseñando con gran pasión y dejando una huella en sus alumnos.
Siempre encontraba tiempo para hablar, guiar, aconsejar, dar clases, asesorías administrativas, contables, legales o personales. Buscaba el bienestar de sus alumnos, padres de familia, trabajadores, maestros, amigos e incluso desconocidos. Era común verlo platicando con extraños con mucha familiaridad, generándoles una sonrisa y un grato recuerdo.
Su vocación y dedicación al servicio de la formación de los niños y jóvenes mexicanos lo mantuvo siempre fiel a sus principios. Buscaba que sus alumnos estudiaran, encontraran su vocación, fueran agradecidos con Dios y sus padres, se respetaran a sí mismos y a los demás, los motivaba a luchar por la justicia y los impulsaba a alcanzar lo que parecía imposible. Creía en ellos y se alegraba con su realización, en ocasiones era motivo de festejo.
Orgulloso de su origen, apoyaba a la comunidad peruana en México, pero estaba plenamente entregado a México. Se expresaba que esta hermosa y gran nación le había abierto las puertas y tenía la obligación de entregar su vida y estar al servicio de la formación de sus niños y jóvenes, hasta el último de sus días.
Entre las diferentes generaciones de estudiantes, había aquellos que demostraban una verdadera vocación docente, y Alberto Rivera, se encargaba de guiar y formarlos como "Amautas". Él lograba contagiar su energía docente, y encarzarlos para ser auténticos maestros, comprometidos, entregados, que imparten su conocimiento con amor y sencillez, velando por sus estudiantes. Rivera no solo se preocupaba por el aprendizaje de sus alumnos, sino que también se enfocaba en su desarrollo integral como personas. Para él, la enseñanza era una manera de trascender y encontrar su realización personal.
Siempre fue directo y firme en sus palabras, aunque a veces podía parecer duro, su único objetivo era provocar un cambio positivo en sus estudiantes. Actuaba con rectitud y les guiaba hacia el deber ser sin juzgarlos. Para muchos de sus alumnos, él era una figura paterna que podía dar consejos, una palmada en la espalda o hacer una broma para ganarse su aprecio y respeto.
Además de ser un gran maestro, Alberto Rivera fue un gran padre, abuelo, esposo y amigo. En la fecha de su muerte el 26 de marzo de 2021, se puede decir que sus manos estaban llenas de buenas obras. Él buscó siempre su ideal, enfrentando peligros cuando fue necesario y haciendo de su vida una búsqueda constante de la verdad, como un Quijote moderno.
El recuerdo de su ejemplo perdurará como un idealista, pensador y gran amigo. En la eternidad, Dios lo bendiga. ¡Gracias, maestro! ¡Gracias, hermano! ¡Gracias, papá! ¡Gracias, Amauta!
Alberto Rivera y gran amigo Eloy Salazar Delgado
Ángela Melgar, Soledad Corrales, Alberto Rivera B, Eduardo Altamirano, Gerárdo Pámanes, Gerardo Gálvan, Ricardo Zuñiga, Ma. Elena Krinis, Jorge Rivera B., Blanca Estela y Personal docente y administrativo en 1987
Alberto Rivera Bendezú. y su Tió Jorge Alejandro Rivera Paredes
Ministro Alfredo Tejeda (Cónsul del Perú), Alberto Rivera B. y Sacerdote Jesús Herrera (Exalumno)
Ceremonia de entrega de Doctorado Honoris Causa a Héctor Sulaimán ex-alumno , En la foto Jorge Rivera Corrales, Héctor Sulaiman, Alberto Rivera B, Jesús Becerra, Miguel Ángel Machuca
Alberto Rivera Bendezú y Soledad Corrales Melgar
Recibiendo el premio Gaviota por su trayectoría postulado por Alejandro Ruíz Robles (Exalumno)
Alberto Rivera C., Gabriela Gay, Jorge Rivera, Angélica Muñoz, Jaime Rivera, Alberto Rivera Bendezú y Héctor Rivera
"Amauta" significa ser Maestro
Amauta es: "Enseñar con el ejemplo"
Alberto y Soledad con sus nietos Juan Pablo y Nicolás
Alberto y Soledad con sus nietos Diego, Ángel y Sofía
Alberto Rivera y Soledad con sus amigos Felipe de la Torre y Marcela Botey
Alberto Rivera y Felipe de la Torre
Alberto Rivera, Héctor Rivera y Berenice Garcilazo
Siempre en su oficina la imagen de "Jesús el Pescador"
En el desfile deportivo "Amauta 2020" con los Scouts
Soledad Corrales y Alberto Rivera
Jorge Rivera, Alberto Rivera B., Soledad Corrales, Alberto Rivera C, Héctor Rivera C., Anita Bendezú, Ángela Melgar, Jaime Rivera C. México D.F. 1994
Jorge Rivera (hermano), Teresa Vera, Alberto Rivera, Ma.Elena Espinosa
Alberto Rivera en su niñez
En su juventud en una fiesta "Existencialista" en San Juan de Dios, Alberto Rivera y Gloria Vera
Alberto Rivera en su infancia
Sus padres Héctor Rivera Paredes y Anita Bendezú Valdivia
Larga vida al gran profesor peruano-mexicano Alberto G. Rivera Bendezú, "Machín", docente en E.C.C. y fundador del Amauta. D.E.P. Eduardo Salgado N. (Exalumno)
Celebrando las fiestas patrias con los Charros del Rancho Grande de la Villa, Alberto Rivera B. , Lic. Eloy Salazar, Soledad Corrales, Miguel Machuca, Jorge Rivera C.
Con la Cónsul del Perú Gloria Olivares y Alberto Rivera B.
Con el Embajador del Perú Julio Garro, Soledad Corrales, Gabriela Gay, Alberto Rivera C. , Paola Meza, Luisa Rivera, Adriana Rivera, Alberto Rivera B.
En la develación de una placa conmemorativa con un grupo de sus exalumnos
En una Ceremonia de entrega de Títulos Profesionales
En la Secretaría de Relaciones Exteriores
Jorge Rivera, Miguel Machuca, Alberto Rivera, Alfredo Tejeda , Soledad Corrales, Angélica Muñoz, Jesús Becerra, Juan Sandoval Finamori
Entrega de reconocimiento a la trayectoria del Profr. Alberto Rivera por el Ministro Alfredo Tejeda, Cónsul General del Perú en México
Con la comunidad peruana en México, Marlene Valdieso, Techi Van Roselen, José Luis González, Dany Grandez y su esposo, Alberto Rivera, Soledad Corrales y Oswaldo Sagástegui
El Profesor Alberto Rivera Bendezú, Profesor José Luis Dorantes, Maestra Soledad Corrales y Generación de alumnos de secundaria 1992-1995
Fotografía con Maestros de Colegio Amauta
Video en honor al Profesor Alberto Rivera Bendezú