En el corazón de Córdoba Capital, la Iglesia de la Compañía de Jesús resguarda un valioso patrimonio jesuítico: cuatro campanas centenarias, verdaderas joyas coloniales. Dos de ellas, fundidas en las Misiones Guaraníes en 1637 y 1716, destacan por su valor histórico y artístico. La tercera, conocida como “campana universitaria”, llamó a clases en la antigua universidad jesuítica desde 1750. La cuarta, de fines del siglo XIX, es la más grande del país. Investigadas por el Padre Pedro Grenón, estas piezas siguen vibrando en momentos clave como la Pascua, manteniendo viva la memoria de un legado espiritual, arquitectónico y cultural que perdura desde hace más de 400 años.