Según había averiguado el asistente, la casa pertenecía al Diputado Karl Petrovsky, por el partido socialdemócrata republicano, que no se encontraba justamente aquella noche, ya que había ido tres días a un Congreso sobre Medio Ambiente en Buenos Aires.
Petrovsky ya había sido notificado y venía en camino en un vuelo chárter privado. Al parecer se había descompensado cuando le comentaron lo sucedido. Amado pensó que no se vería bien un aparente suicidio en su casa…
- ¿Datos del resto de la familia? –dijo Amado al asistente que llevaba todo anotado en su tablet.
- Andrea Petrovsky, cuarenta años, casada con el Diputado hace veinte, ama de casa, dijo no escuchar nada. Brenda, hija mayor del matrimonio, veinte años, estudiante de abogacía y Anna, quince años, estudiante de secundaria, ambas dijeron no haber escuchado nada.
- ¿Qué hay de la empleada?
- Mary Díaz, venezolana, veintiocho años, trabaja en la casa hace tres, vive en el apartamento que está en el fondo y dijo que no vio nada…
- ¿Y de la seguridad quién se encarga?
- Está a cargo de una empresa contratada para la vigilancia de todo el predio.
- Entiendo... ¿Qué vemos primero?