El grado de compactación indica lo apretadas que están las partículas del suelo.
Se toma una muestra de suelo del terreno.
Se mide su densidad aparente, es decir, la relación entre la masa del suelo seco y su volumen.
Para ello, se seca la muestra en estufa y se pesa.
Cuanto mayor sea la densidad aparente, mayor será la compactación del suelo.
La porosidad es el porcentaje de espacios vacíos del suelo.
Se calcula a partir de la densidad aparente y la densidad real de las partículas del suelo.
También se puede observar la aireación analizando la facilidad con la que el aire circula por el suelo.
En laboratorio, se evalúa la cantidad de poros llenos de aire tras drenar el agua.
La infiltración mide la velocidad a la que el agua entra en el suelo.
Se aplica una cantidad conocida de agua sobre la superficie del suelo.
Se mide el tiempo que tarda en infiltrarse.
Este procedimiento puede realizarse en campo mediante anillos de infiltración.
Si el agua entra rápidamente, el suelo tiene alta infiltración; si tarda, la infiltración es baja.
La retención hídrica indica la cantidad de agua que el suelo puede almacenar.
Se satura una muestra de suelo con agua.
Se deja drenar el exceso de agua.
Posteriormente, se mide el agua retenida en el suelo.
En laboratorio, se usan métodos como la capacidad de campo.
La textura del suelo se determina por la proporción de arena, limo y arcilla que lo componen, entre otros.
Textura arenosa: son suelos formados sobre todo por arena. Se trabajan con facilidad y tienen buena aireación, pero no retienen bien el agua ni los nutrientes, por lo que suelen ser poco fértiles y el agua se filtra rápidamente.
Textura limosa: son suelos en los que predomina el limo. Suelen compactarse con facilidad, dejan pasar mal el agua y el aire, y no forman bien estructuras estables, por lo que resultan poco favorables para el desarrollo de las plantas.
Textura arcillosa: son suelos en los que predomina la arcilla. Tienen muchos nutrientes, pero el agua y el aire circulan mal, por lo que resultan impermeables y difíciles de trabajar.
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