La Guerra de Troya fue un evento tanto histórico como legendario. En la historia real, debió de haber diversas guerras en esta ciudad, también llamada Ilion (en griego Ίλιον) motivadas por su localización estratégica en la Tróade, región al norte de Eolia, en las costas en el Mar Egeo de Asia Menor. Junto a la ciudad se encontraba el Estrecho de Dardanelos, un paso entre el Mar Egeo y el Mar Negro y que era, por lo tanto, ruta obligatoria para los barcos comerciales entre las ciudades de las costas del Mar Negro y el resto del Mar Mediterráneo.
En torno a esta ciudad surgieron historias milenarios que fueron contándose de boca a boca y constituyendo un género literario, común a muchas culturas, llamado épica.
Este género se basa fundamentalmente en historias de héroes con una base real y que sirve, en muchos casos, como una manera de transmitir enseñanzas (doctrina moral) y de generar una identidad colectiva (doctrina nacional).
La transmisión de estas historias fue inicialmente oral, compartida como conocimiento colectivo y, por lo tanto, sujeto a modificaciones, interpretaciones fantásticas, etc. La principal historia en torno a Troya queda escrita en la Ilíada (del nombre griego de la ciudad, Ílion), obra que atribuimos al enigmático Homero.
En la Iliada se narran episodios finales de esta legendaria guerra, concretamente los episodios en que Aquiles abandona el campo de batalla, por motivos personales, y no vuelve hasta el asesinato de su amado Patroclo en manos de Héctor, príncipe de Troya.
Probablemente el episodio más conocido sobre Troya sea el del caballo de madera. La historia cuenta que Odiseo, rey griego que destacaba por su inteligencia, ideó un plan para dar la última estocada a la ciudad, consistente en simular su rendición y en que entregaban un gran caballo de madera a modo de presente a los troyanos. Dentro de este caballo, varios guerreros griegos se escondieron y, cuando los troyanos introdujeron el caballo en su ciudad, salieron de dentro en la noche para poder atacar la ciudad desde dentro.
Este episodio, sin embargo, no se cuenta en la Ilíada, sino en la Odisea y de la boca de Odiseo (Ulises). Esta misma historia la vuelve a contar Eneas en la Eneida. Es en esta obra donde se habla del equus que los griegos utilizarían como ofrenda y trampa y cristaliza esta famosa imagen que ha perdurado por milenios. Sin embargo, hoy en día hay investigaciones que dudan de que originalmente se tratara de un caballo y que fuera, más bien, un tipo de embarcación fenicia.