En nuestra institución, hemos transversalizado la instrucción y doctrina militar que tiene como propósito contribuir a la formación integral del joven bachiller colombiano con una orientación encaminada a la convivencia pacífica y al servicio social comunitario, fortaleciendo en los cadetes las competencias ciudadanas y las áreas obligatorias y fundamentales para lograr una cultura de respeto a la dignidad, el reconocimiento de los derechos de los demás, la solución pacífica de los conflictos, la convivencia democrática y los valores humanos, en concordancia con los fines de la educación.
Uno de nuestros pilares, es la de fortalecer el sentir patrio inculcando a nuestros cadetes de fases militares el honor más allá del límite de sus fuerzas; comprender la entrega en cuerpo y alma con la determinación del que sabe que lucha por una causa justa. siempre como horizonte el sagrado deber militar.
Además de sentir un profundo amor por nuestro terruño y un sentido de orgullo por ser parte de el, nuestro pueblo, tierra, historia y cultura. Esa expresión de respeto y aceptación del nuestro patrimonio. Dando gracias a quienes nos han precedido en la construcción de nuestra nación.
Formamos a nuestros cadetes en la virtud de la lealtad, la devoción verdadera, voluntaria e inequívoca al país, ejército, unidad, superiores, subordinados, colegas, incluyendo la sinceridad, la justicia, la verdad, la honestidad, la integridad y las cualidades nobles.
Por eso, cuando decimos que la lealtad es devoción, nos referimos a que es una expresión del comportamiento como cadetes anzoateguistas, consiste en pasión, amor y reverencia, por lo que nos lleva al respeto, cuidado y amor.
Las Fuerzas Armadas son también nuestra trayectoria y especial pertenencia a todo lo que hacemos como institución ya sea con nuestros subordinados, pares o superiores, los conozcamos o no. Cuando decimos que esta devoción es verdadera, queremos decir que este sentimiento de amor, pasión y reverencia es verdadero en todos los aspectos de Patria; se le exige buen carácter en los valores, porque en sus acciones, al tomar una decisión, se le pide que sea sencillo, puro y sin ambigüedades.