ABAD. WILLIAM VILLAMIL HIDALGO
Estimado Hermano.
Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo le acompañe siempre y que los dones del Espíritu Santo le sean concedidos para que a cada paso que de avances en santidad.
Si está leyendo estas líneas, es posible que se encuentre buscando un refugio en medio de la tormenta con la que este mundo azota continuamente nuestras almas; esta anhelando contrarrestar todo aquello que amenaza con invadir su corazón y su mente y que bien sabe tiene como objetivo alejarle del único y verdadero camino de salvación que es Cristo nuestro redentor.
De todo corazón le damos la bienvenida a esta hermosa familia de la fe, en la que encontrará refrigerio para su alma, consuelo para su corazón, alimento para su espiritualidad, amor fraterno y conocimiento para poder resistir y defender la Causa Santa.
Amado hermano, convertirse en parte de nuestra gran familia solo requiere que de todo corazón y con gran honestidad diga si a esta invitación que hoy recibe por la gracia inmerecida que Dios nos otorga a todos.
En lo personal me comprometo delante de Dios y con su ayuda a colocar a su disposición y servicio todo cuanto por la gracia de Dios he aprendido, recibido y vivido, de manera que su crecimiento en santidad es también mi responsabilidad.
Deseamos ardientemente contar con su presencia en esta fraternidad,