En una vía abierta no se conduce de la misma manera que un piloto haría en un circuito de competición. Por eso, vamos a ver en qué situaciones estos son beneficiosos o perjudiciales y como minimizarlos.
Bajo ninguna circunstancia se debe buscar ni es frecuente que aparezcan estos efectos en una conducción normal, pues los coches están diseñados para ser seguros. Ante estas situaciones espontáneas e inesperadas podemos hacer:
Subviraje
Abrir un poco el volante y aplicar el freno. Si el vehículo es de tracción delantera y estamos acelerando, aflojamos el acelerador hasta que notemos que dejan de patinar las ruedas delanteras.
Sobreviraje
Si es en la entrada, enderezar el volante y aplicar los frenos. En mitad de la curva se puede contrarrestar un poco aplicando giro en el sentido contrario y si es en salida aflojar el acelerador (en vehículos de tracción trasera). También puedes REZAR.
En circuitos, el asunto cambia. Los pilotos van siempre buscando los límites del coche, y eso hace que estos efectos estén presentes en prácticamente todas las curvas. Como afectan:
Subviraje:
El subviraje tiende a evitarse o minimizarse, pues suele hacer perder tiempo, aunque para carreras de larga duración los coches tienen un poco para que su conducción sea más simple. Por otro lado, este efecto aumenta según se degradan las gomas delanteras.
Sobreviraje:
Es el efecto más buscado, pues permite un mayor paso por curva (más velocidad en curva). De todas formas, es complicado de controlar, pues requiere de un gran control tanto de freno como de volante, además de una degradación de los neumáticos traseros, lo que dificulta su manejo.
Para aprender sobre este efecto y más mecánica de vehículos, Power Art es el mejor canal.