Hoy en día utilizamos mucho las impresoras 3D. Desde que empezó la década de los 80, la impresión 3D ha ido evolucionando hasta que se ha convertido en un sector global valorado en millones de euros.
Antes de la impresión 3D, los artistas tenían que buscarse la vida y crear los diseños en papel para después crearlo montando piezas o esculpiéndolas. Este proceso era muy costoso y duradero. En la década de los 70 apareció el software CAD que hizo que el diseño fuese mas fácil. Los artistas empezaron a realizar bocetos en ordenador para ahorrar tiempo y dinero.
En 1992 aparecen en el mercado las primeras impresoras SLA o estereolitográficas gracias a 3D Systems.
Aunque no terminaban de ser perfectos, ya se podían crear objetos en 3D capa a capa.
Un rayo ultravioleta hacía sólido un tipo de fotopolímero (líquido viscoso) y así construía el objeto, superponiendo planos encima de otros según el diseño 3D enviado.
Una de estas máquinas, trabajando “solo” durante toda una noche, ya podía tener lista una pieza bastante compleja a la mañana siguiente.
Chuck Hall (Clinton, Colorado, 1939) fue el creador de las primeras impresoras 3D. Una noche de marzo de 1983, este ingeniero consiguió imprimir una pequeña copa de plástico con un método creado por él (estereolitografía).
Este vídeo explica brevemente la historia de la impresión 3D para poder comprenderla mejor.