Valores educativos del juego 11Torres
Este juego comparte valores educativos generales como la igualdad con los semejantes, la aceptación propia y de los demás, empatía y solidaridad, diversidad, respeto y tolerancia, identificación con los otros, etc.
Por otra parte, al estar basado en una estructura tridimensional compuesta por una base, 11 varillas y 11 bolas de colores, permite desarrollar las capacidades de coordinación óculo-manual y la coordinación espacial, así una gran variedad de modalidades de experiencia lúdica, cada una con sus correspondientes valores formativos específicos.
Valores de la experiencia autónoma
Este juego admite ser usado desde una edad en la que no haya peligro de ingestión de las bolas, lo cual, entre otros factores, depende del tamaño de las mismas. Así, bolas de 3 cm o más pueden ser usadas por niños de un año o más (es imposible tragarlas) mientras que para bolas de menor tamaño habría que esperar hasta que el niño tenga el juicio suficiente para no correr dicho riesgo (3 años o más).
Este juego totalmente autónomo aporta valores educativos de autonomía personal, coordinación óculo-manual, conocimiento del espacio, formas, tamaños y colores, y puede ser realzado mediante la interacción con un adulto, en la que éste le proponga pruebas como colocar una cierta torre en un cierto agujero, cambiar una bola de un color por otra de otro, etc.
En el momento en el que conozcan los números, este juego puede ser usado como refuerzo educativo de los mismos, permitiendo comparaciones de tamaño y número, realizar sumas y restas sencillas con las torres, etc.
También se pueden realizar formas geométricas sencillas con las torres sobre una superficie lisa (triángulos, cuadriláteros, etc)
La estructura material del juego, en edades superiores, facilita la comprensión y familiarización con elementos de geometría tridimensional como puntos, líneas, ángulos, triángulos, planos, sólidos, etc. El triángulo equilátero, siendo la figura más simple en dos dimensiones, aparece de forma ubicua en esta estructura (hay un total de 70 combinaciones de 3 torres que resultan en un triángulo equilátero). Su equivalente tridimensional, el tetraedro, es también uno de los sólidos que aparece de forma natural en esta estructura, lo que permite explorar de forma autónoma sus características.
Valores de la experiencia de juego
Se considera que el juego de tres-en-raya es el primero en el que un niño entra en contacto con el concepto de estrategia, es decir, con la necesidad de plantear nuestras acciones para conseguir un objetivo y, a la vez, impedir que nuestro oponente lo consiga antes que nosotros. En su modalidad más simple, el juego 11Torres constituye una versión del juego de tres-en-raya tridimensional que ofrece la misma experiencia estratégica con el valor añadido de desarrollarse en un entorno espacial.
Las habilidades estratégicas requeridas por el juego van en incremento a medida que nos adentramos en sus diferentes concreciones (hasta 11 en total).
Esta profundidad se desarrolla en varias direcciones, y podemos modular el aprendizaje en cualquiera de ellas:
Mapa tridimensional confeccionado con las propias torres del juego.
La altura de cada torre es una medida de la dificultad del juego que representa.
Las direcciones de desarrollo de la profundidad de juego vienen dadas por la posición de cada torre sobre el tablero.
Formas geométricas
Sin variar la esencia del juego básico (dos jugadores intentando construir una misma figura antes que el oponente) se presentan opciones a la sencilla línea recta como son el triángulo equilátero, el rombo o la pirámide, cada una de las cuales requiere modificar y adaptar nuestra estrategias para conseguir formar la figura requerida, al mismo tiempo que se profundiza el conocimiento geométrico tridimensional.
Estrategias triples
Los juegos de tres jugadores, sin variar la esencia geométrica, añaden una complejidad estratégica derivada del hecho de que no solamente debemos anticipar lo que pueda hacer el jugador siguiente en relación con nuestro objetivo, sino también su respuesta al tercer jugador, la cual a su vez depende de la nuestra. El bucle de posibilidades se enriquece enormemente, y al mismo tiempo siempre cabe la posibilidad de establecer alianzas (temporales e implícitas) entre dos jugadores para evitar que el tercero alcance el objetivo. En la vida, aparecen situaciones de este tipo, en las que nos sentimos marginados o relegados por otras personas, y superarlo en experiencias como las que ofrecen las modalidades del juego de las 11Torres para tres jugadores puede ser una manera saludable de preparación para la vida en sociedad.
Estructuras variables
La versión básica del juego se realiza formando una estructura tetraédrica en la cual se maximiza el número de líneas posibles (y también de las otras figuras como triángulos equiláteros, rombos o tetraedros). Sin embargo, también es posible jugar con las propias torres, es decir, modificar la posición de las mismas sobre el tablero. De esta forma, el juego se vuelve mucho menos predecible, pues el número de estructuras diferentes que se pueden formar variando la posición de las torres supera el millón. Aquí se ponen en juego valores educativos como el de la creatividad, originalidad o inventiva,y esto siempre en un entorno tridimensional.
Solitarios
Los juegos en solitario aportan valores educativos como la paciencia, concentración, seguimiento de reglas, consecución de objetivos, autoestima, etc.
Aunque hay un par de versiones del juego específicas para jugar en solitario, también es posible plantearse desafíos, tanto a uno mismo como a los demás, que deben ser resueltos de forma solitaria sobre la estructura del juego (por ejemplo, intentar conseguir la mayor cantidad de líneas rectas, o triángulos, rombos, pirámides, o combinaciones de las mismas)
Juegos cooperativos
El juego cooperativo contribuye a desarrollar capacidades como la colaboración, la empatía, la aceptación del otro, la negociación o el consenso, que son muy importantes para el desarrollo de una personalidad adaptada a la vida en sociedad. Aunque se presenta un juego de este tipo, la misma estructura es susceptible de diseñar otras opciones de juego cooperativo, por ejemplo,proponiendo desafíos o retos para resolver de forma colectiva, repartiendo instrucciones individuales que solamente conoce el jugador que las recibe.
Contenidos curriculares
Algunos de los juegos propuestos pueden ser usados como refuerzo, iniciación o simplemente ilustración de contenidos curriculares específicos además de los de geometría comentados anteriormente.. Este es el caso del juego “3 Vistas”, en el cual se practica el concepto de perspectiva y su representación en Dibujo Técnico.
Mención aparte merece la actividad propuesta como “De Moléculas a Quarks”, en la cual se ofrece la posibilidad de conocer conceptos fundamentales de Física y Química, preferiblemente acompañados por alguien (un profesor/a) que ya conozca estos conceptos.