09 VAYESHEV PORCIÓN
09 VAYESHEV PORCIÓN
Génesis 37:1- 40:23
VaYeshev | “y se estableció” “y se asentó”.
Haftara: Amós 2:6 – 3:8
Brit Jadasha: Marcos 13:1-14:31
BERAJÁ ANTES DE LA LECTURA DE LA TORAH
BIRKAT HATORÁH19 (BENDICIONES POR EL REGALO DE LA TORÁH)
“BENDITO ERES TÚ, YHWH, SOBERANO DEL UNIVERSO, QUE NOS HA SANTIFICADO CON SUS MANDAMIENTOS Y NOS HA ORDENADO CON RESPECTO AL ESTUDIO DE LAS PALABRAS DE LA TORÁH.
BENDITO ERES TÚ, ETERNO, NUESTRO DI‐OS, SOBERANO DEL UNIVERSO, QUE NOS HA ESCOGIDO ENTRE TODAS LAS NACIONES Y NOS HA OTORGADO SU TORÁH.
BENDITO ERES TÚ, YHWH, DADOR DE LA TORÁH”. AMÉN.
“BARUJ ATÁ, YHWH, ELOHENU, MÉLEJ HA’OLAM, ASHER KIDESHANU BEMITSVOTÁV VETZIVANU ‘AL DIBRÉ TORÁH.
BARUJ ATÁ, YHWH, ELOHENU, MÉLEJ HA’OLAM, ASHER BAJAR BANU MIKOL HA’AMIM, VENATAN LANU ET TORATÓ.
BARUJ ATÁ YHWH, NOTÉN HATORÁH”.
PORCIÓN VAYESHÉV # 09 (1-7)
Génesis 37:1 – 40:23
Parashá 09 VaYéshev (Génesis 37:1 – 40:23)
Significa “y se estableció” “y se asentó”.
Haftará: Amós 2:6 – 3:8
Brit Jadasha: Marcos 13:1-14:31
PARASHAT VAIESHEV
CAPÍTULO 37
Iosef y sus hermanos
1ª aliá 1Iaacov se asentó en el área donde vivió su padre en la tierra de Kenaan. (O sea, se estableció en Jevrón.) (Después de todas las vicisitudes que viviera, Iaacov quiso establecerse en paz. Pero entonces comenzaron los sufrimientos por la venta de su hijo Iosef. Dijo Hashem: “¿¡A los justos no les alcanza con el bienestar del Mundo Venidero que también en este mundo pretenden gozar de tranquilidad!?) 2Y ésta es (la crónica de) la descendencia de Iaacov. Iosef, a la edad de 17 años, apacentaba el ganado con sus hermanos. El muchacho estaba con los hijos de Bilá y con los hijos de Zilpá, mujeres de su padre. Iosef llevaba a su padre malos informes de ellos (de los hijos de Leá.) 3Israel amaba a Iosef más que a todos sus hijos, porque era hijo de su ancianidad; y le hizo una túnica de lana fina (según ciertas opiniones era con franjas, y según otra era de varios colores.) 4Cuando sus hermanos asumieron que su padre lo amaba más que a todos ellos comenzaron a odiarlo, no podían hablarle apaciblemente. (De la mismísima ignominia de los hermanos derivas su grandeza. La frase «no podían hablarle apaciblemente a Iosef» indica que no eran hipócritas, expresaban lo que sentían.)
Los sueños de Iosef
5Iosef tuvo un sueño y lo contó a sus hermanos. Entonces ellos lo odiaron aún más. 6Les dijo: “Escuchen esto que soñé: 7Estábamos atando gavillas en medio del campo, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las gavillas de Uds. la rodeaban y se prosternaban ante mi gavilla”. 8Sus hermanos le dijeron: “¿¡Acaso reinarás sobre nosotros!?, ¡¿acaso nos dominarás!?”. Y lo odiaron más aún, a causa de sus sueños y sus palabras. 9Tuvo otro sueño, que (también) contó a sus hermanos. Dijo: “Miren, tuve otro sueño: el sol, la luna y once estrellas se prosternaban ante mí”. 10Lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre lo reprendió (no porque dudara de la veracidad de sus sueños, sino porque al revelarlos despertaba el odio de sus hermanos.) Y le dijo: “¿Qué sueño es éste que tuviste?, ¿cómo es que vendremos yo, tu madre y tus hermanos a prostrernarnos ante ti?” («¿¡cómo habrá de hacerse realidad el sueño si Rajel, madre de Iosef, ya ha fallecido!?», pensó Iaacov. No sabía que el sueño profético aludía a Bilá, madre sustituta de Iosef a partir del fallecimiento de Rajel.) 11Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre se quedó meditando el caso (aguardando el desenlace del sueño.)
2ª aliá 12Luego, sus hermanos fueron a apacentar el ganado de su padre, en Shejem (actual Nablus.) 13Dijo Israel a Iosef: “¿No están apacentando tus hermanos en Shejem? Ven, te enviaré hacia ellos”. “¡Estoy dispuesto!”, respondió. 14Le dijo: “Por favor, anda y fíjate si tus hermanos y el ganado están bien; tráeme un informe.” Lo envió desde el valle de Jevrón; y (Iosef) llegó a Shejem. 15Un hombre lo descubrió confundido en el campo y le preguntó: “¿Qué estás buscando?”. (El «hombre» era el ángel Gabriel.) 16“Estoy buscando a mis herma- nos”, respondió Iosef, “dime por favor dónde están apacentando”. 17Le dijo el hombre: “Se fueron de aquí, pues les oí decir: ‘Vamos a Dotán’.” (el ángel procuró insinuarle: «se apartaron de ti tus hermanos».) Iosef fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán (ciudad cercana a Shejem, Nablus, que posteriormente integrara el terri- torio de la tribu de Menashe, hijo de Iosef. Ver infografía 9). 18Lo vieron a lo lejos, y antes de que llegara tramaron asesinarlo. 19Uno le dijo al otro (Shimón a Leví): “¡Ahí viene el soñador! 20Ahora matémoslo y tirémoslo en una de las cisternas; diremos que una bestia feroz lo devoró. Veremos qué será de sus sueños”. 21Reuvén lo escuchó y trató de salvar a Iosef: “¡No lo matemos!”, propuso. 22Además les planteó Reuvén: “No derramen sangre. Échenlo en esta cisterna en el desierto, pero no pongan la mano sobre él”. (Dijo así) para salvarlo y retornarlo a lo de su padre. (Reuvén pensaba volver luego a la cisterna y rescatarlo). (Por ese entonces Iaacov tenía 108 años, e Isaac 168 y habría de vivir 12 años más).
Iosef es arrojado a la cisterna
3ª aliá 23Cuando Iosef alcanzó a sus hermanos, lo despojaron de su túnica, la túnica de lana fina que vestía, 24lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna. (Fue Shimón quien lo arrojó. O bien fue Reuvén quien lo depositó suavemente para luego poder salvarlo.) La cisterna estaba vacía, no tenía agua (agua no tenía, pero sí serpientes y escorpiones). 25Luego se sentaron a comer pan, levantaron la vista y vieron una caravana de ishmaelitas que venían de Guilead cuyos camellos transportaban especias, bálsamos y aristoloquia (hierba medicinal de raíces aromáticas), que llevaban a Egipto. (Guilead estaba ubicada al NE de la Tierra de Israel -ver infografía 9-, en la ruta comercial que unía Egipto con la Mesopotamia y pasaba por Dotán) 26Entonces dijo Iehudá a sus hermanos. “¿Qué beneficio tendremos de matar a nuestro hermano y encu- brir su sangre? 27Vamos, vendámoslo a los ishmaelitas y no pongamos nues- tra mano sobre él, porque es nuestro hermano, nuestra misma carne”. Y sus hermanos lo escucharon. 28Pasaron unos mercaderes midianitas. (Los herma- nos) sacaron a Iosef alzándolo de la cisterna y vendieron a Iosef a los ishmaelitas por 20 monedas de plata. Éstos llevaron a Iosef a Egipto. 29Cuando Reuvén retornó a la cisterna, resulta que Iosef ya no estaba. Entonces rasgó sus vestimentas 30y tornándose hacia sus hermanos, les dijo: “¡El muchacho no está; y yo, ¿adónde iré yo?!” (“¿adónde he de huir del dolor de papá?”) (Reuvén no estaba presente cuando los hermanos vendieron a Iosef, pues era su turno de atender al padre). 31Tomaron la túnica de Iosef, degollaron un macho cabrío (cuya sangre es similar a la humana) y remojaron la túnica en la sangre. 32Luego enviaron la túnica de lana fina y fue llevada ante su padre. “Encontramos esto”, dijeron. “Reconoce, por favor, si es o no la túnica de tu hijo”. 33La reconoció y dijo: “¡La túnica de mi hijo!, alguna bestia feroz lo habrá devorado. Seguro, Iosef fue despeda- zado”. 34Iaacov rasgó sus vestimentas, se vistió de luto e hizo duelo mu- cho tiempo por su hijo (estuvo de duelo los 22 años que estuvieron separados). 35To- dos sus hijos y todas sus hijas se levantaron para consolarlo, pero él se negó a consolarse. Dijo: “Descenderé a la sepultura enlutado por mi hijo”. Su padre (Itzjak) lloró por él. (Uno no acepta consuelo por alguien que considera muerto pero que en verdad está en vida; y por eso Iaacov no pudo mitigar su dolor. Hashem dotó al hombre de un mecanismo de defensa por el cual -con el tiempo- la ausencia de un ser fallecido deja de ser mortificante, pero no la ausencia de un ser vivo). (Itzjak lloró por la penuria de su hijo Iaacov). 36Entretanto, los medanitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Paró (el faraón), Maestro de Matarifes. (Con respecto a las hijas de Iaacov: Según ciertas opiniones, con los doce hijos nacieron mellizas. Otra fuente interpreta sus hijas en el sentido de sus nueras). (Los medanitas y midianitas eran tribus diferentes. Ver Gén. 25:2)
CAPÍTULO 38
Iehudá y Tamar - las raíces del Mashíaj y de la monarquía de Israel
4ª aliá 1Por aquel tiempo Iehudá se separó de sus hermanos; se apartó (de ellos) y se dirigió a lo de un hombre de Adulam (ciudad ubicada al NO de Jevrón. Ver infografía, cuyo nombre era Jirá (y se asoció con él.) (Iehudá se separó de sus hermanos porque ellos lo depusieron de su condición de líder: después de haber sido testigos del dolor de su padre por la desaparición de Iosef, los hermanos se arrepintieron de haberlo vendido y le recriminaron a Iehudá que antes de haberles aconsejado vender a Iosef como esclavo en vez de asesinarlo, debió haberles aconsejado reintegrarlo a su padre, y sin duda le hubieran obedecido porque Iehudá era el líder natural del grupo.) 2Allí, Iehudá vio a la hija de un comerciante llamado Shúa. Se casó y cohabitó con ella. 3Ella concibió y tuvo un hijo; y él lo llamó Er. 4Concibió otra vez y tuvo un hijo; y ella lo llamó Onán. 5Y volvió a concebir, tuvo un hijo, y ella lo llamó Shelá. Fue en Keziv (ciudad al SO de Adulam) que lo dio a luz. 6Iehudá tomó una esposa para Er, su primogénito, cuyo nombre era Tamar. 7Er, el primogénito de Iehudá, era malo a los ojos de Hashem, y Hashem le causó la muerte. 8Entonces Iehudá le dijo a Onán: “Cásate con la mujer de tu hermano y cumple con ella el deber del levirato estableciendo descendencia para tu hermano”. 9Pero Onán sabía que el linaje no habría de ser suyo y siempre que cohabitaba con la mujer de su hermano, eyaculaba a tierra para no darle descendencia a su hermano. 10Lo que hacía le pareció mal a Hashem, de modo que le causó la muerte también a él. 11Entonces Iehudá le dijo a Tamar, su nuera: “Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Shelá”, porque pensó: “No sea que también él muera, como sus
hermanos” (Iehudá trataba de evadirla con meras excusas). Tamar se fue a vivir a la casa de su padre. 12Pasó mucho tiempo y la hija de Shúa -esposa de Iehudá- falleció. Iehudá halló consuelo y ascendió a Timná (ciudad ubicada sobre la ladera de un monte, al NE de Adulam,) junto con su socio Jirá, a supervisar a los esquiladores de su ganado. 13Y le avisaron a Tamar, diciendo: “¡Tu suegro está ascendiendo a Timná a esquilar sus ovejas!”. 14Entonces ella se quitó las vestimentas de su viudez, se tapó con el velo, se cubrió (su cara, para que su suegro Iehudá no la reconociera) y se sentó en la bifurcación que está en el camino a Timná. (Tamar actuó así) porque notó que Shelá (el tercer hijo de Iehudá) ya estaba maduro y, sin embargo, no la habían presentado a él para matrimonio (Iehudá tenía tres hijos; el primero de los cuales se casó con Tamar y murió sin dejar hijos. En tal caso, un hermano del difunto debe casarse con la viuda -Deut. 25:5 y ss. Pero también el segundo hijo de Iehudá falleció sin darle descendencia a Tamar. Y por eso Iehudá no quería que su tercer hijo se casara con ella, para evitar que también aquel falleciera. Pero Tamar sabía proféticamente que de su unión con el linaje de Iehudá derivaría la dinastía real de la Casa de David, a la cual pertenece el Mashíaj. Y fue ese el catalizador que la indujo a procurar una relación con su suegro.) 15Al verla, Iehudá creyó que era una prostituta porque tenía la cara cubierta. (Según Ramban, en aquella época las prostitutas acostumbraban cubrirse la cara, por lo que el vers. debe tomarse literalmente. Según Rashi, él consideró que ella era una prostituta, pero no porque tenía su rostro cubierto, sino porque estaba ubicada en un cruce de caminos, típica actitud de las prostitutas. ¿Y por qué entonces ella se cubrió la cara? Para que no la reconociera, y así poder tener descendencia de él.) 16Entonces se desvió hacia ella en el camino y le dijo: “¡Por favor, déjame estar contigo!”. Él no sabía que era su nuera. “¿Qué me darás por estar conmigo?”, planteó ella. 17“Te enviaré una cría de las cabras del rebaño”, respondió él. “Sólo (acepto) si me entregas algo en garantía hasta que me la mandes”, replicó ella. 18Y él respondió: “¿Qué garantía puedo darte?” Y ella dijo: “Tu sello, tu manto y el bastón que tienes en tu mano”. Se los dio, cohabitó con ella y la dejó embarazada. 19Ella se levantó, se fue, se quitó el velo y se vistió las ropas de su viudez. 20Y Iehudá envió la cría de cabra por mano de su amigo, el adulamita, para recobrar la garantía que tenía la mujer, pero (el amigo) no la halló. 21Preguntó (el amigo) a los hombres del lugar: “¿Dónde está aquella prostituta que estaba en la bifurcación del camino?” Y ellos respondieron: “Aquí no ha habido ninguna prostituta”. 22Así, volvió a lo de Iehudá y dijo: “No la hallé, y también los hombres del lugar dijeron que allí no ha estado ninguna prostituta.” 23Dijo Iehudá: “Que se los quede (ella, y no insistamos más) para que no seamos humillados. Yo envié este cabrito y tú no la hallaste”.
Iehudá toma conocimiento del embarazo de su nuera Tamar
24Unos tres meses después le fue dicho a Iehudá lo siguiente: “Mira, tu nuera Tamar cometió adulterio, está embarazada a causa de su promiscuidad.” Dijo Iehudá: “¡Sáquenla y que sea quemada!” 25Cuando estaba siendo llevada, mandó a decir a su suegro: “Estoy embarazada del hombre a quien pertenecen estos elementos.” Y agregó: “Por favor, reconoce de quién es este sello, este manto y el bastón”. (Ella no quiso avergonzarlo, por eso le pidió que reconociera los objetos que le dejara en garantía. Dijo ella: “si lo reconoce, bien. De lo contrario prefiero que me quemen antes de avergonzarlo públicamente”. Esta es la fuente de la máxima de nuestros Sabios: “Es preferible dejarse arrojar a un horno encendido antes de avergonzar a un semejante en público”. Por otra parte, el hecho de que ella le pidiera que reconociera los objetos, tiene una connotación adicional, como que le dijera: “Reconoce a tu Creador y evita destruir tres almas”: la de ella y las de los mellizos que llevaba en su vientre.) 26Iehudá lo reconoció y dijo: “Tiene razón, es mío, porque no le di a Shelá mi hijo”. Y no continuó intimando con ella. (Otros interpretan: “No dejó de intimar con ella). 27Cuando llegó el momento de dar a luz, había mellizos en su vientre. 28En el alumbramiento, uno sacó la mano. La partera tomó un hilo rojo y se lo ató diciendo: “¡Éste salió primero!”. 29Pero luego retiró su mano (hacia atrás) y salió su hermano. Y ella dijo: “¡Cuánta fuerza hiciste para imponerte (paretz)!”. Y (por eso) lo llamó Peretz. 30Y después salió su hermano, el que tenía en la mano el hilo rojo, y lo llamó Zeraj (que significa “brillo”, por el brillo del hilo rojo).
CAPÍTULO 39
Iosef en Egipto
5ª aliá 1Iosef fue llevado (lit.: descendido) a Egipto. Potifar —oficial de Paró— Maestro de Matarifes, hombre egipcio- lo compró a los ishmaelitas que lo habían llevado allí. (Paró no es el nombre propio de faraón alguno. Más bien, es la expresión original y legítima equivalente a faraón, la denominación genérica de los monarcas egipcios. En la lengua egipcia, Paró significaba «Casa Grande». Asimismo, la denominación Paró refleja y constituye la esencia de Egipto, pues se trata de una voz relacionada con pri, que significa crecimiento y desarrollo, y simboliza el desarrollo de la materia que quiere huir de la contención que el espíritu pudiera brindarle. Se trata de pequeñas sutilezas que son sólo perceptibles en la voz original.) 2Hashem estuvo con Iosef, y fue un hombre exitoso; él servía en casa de su patrón, el egipcio. 3Su patrón vio que Hashem estaba con él (con Iosef), y que Hashem hacía prosperar todo lo que él hacía (el patrón notó que constantemente Iosef invocaba el Nombre sagrado. A eso alude la frase «Hashem estaba con él», léase «estaba en boca de Iosef»). 4Iosef agradaba (a su patrón) y lo atendía (personalmente); y (su patrón Potifar) lo dejó a cargo del manejo de su casa: todo (cuanto) tenía lo puso en mano de él. 5Y desde el momento en que lo puso a cargo de su casa y de toda su hacienda, Hashem bendijo la casa del egipcio gracias a Iosef. Y la bendición de Hashem se cristalizaba en todo lo que él (el egipcio) tenía, tanto en casa como en el campo. 6(El egipcio) dejó todos sus asuntos en manos de Iosef: (tanto confiaba en Iosef, que) se desentendió por completo de todo, excepto del pan que él mismo comía. (Potifar, el egipcio, dejó en manos de Iosef todas las cuestiones suyas, excepto el pan que comía, porque para los egipcios era abominable que un extranjero manipulara sus alimentos. Otros explican “el pan que comía” como eufemismo de “su esposa”: Potifar delegó todos sus asuntos en Iosef, excepto lo relativo a su esposa: le prohibió intimar con ella). Iosef tenía buena figura y hermosa cara.
6ª aliá 7Después de estos eventos, la mujer de su amo puso sus ojos en Iosef y le propuso: “¡Acuéstate conmigo, por favor!” 8Pero él se negó argumentando: “Mi amo se desentendió por completo de mis actividades en la casa (por su gran confianza en mí) y todos sus asuntos los puso a mi cargo. 9En esta casa nadie tiene más poder que yo. Él no me ha prohibido nada, excepto a ti, porque eres su esposa (su nombre era Zulajia). ¿¡Cómo he de hacer esta gran maldad y pecar contra Elokim!?”
La esposa de Potifar acosa a Iosef
10A pesar de que ella le hablaba a Iosef diariamente (procurando seducirlo), él no le prestaba atención. Él no se acostó junto a ella, ni perdió su tiempo con ella (un año entero procuró persuadirlo.) 11Resulta que aquel día (Iosef) entró en la casa para hacer su trabajo (era el administrador general), y nadie del personal estaba allí, en la casa (aquel día era la fiesta nacional de Egipto, el día en que el Nilo rebalsaba y todos se reunían a sus orillas para idolatrarlo. Todos, menos Iosef. Por eso estaba sólo él en el palacio. Y aprovechando esa circunstancia, sabiendo que Iosef no participaría de los festejos idólatras, ella se disculpó de asistir alegando sentirse indispuesta, y de ese modo logró quedarse a solas con él). 12Ella lo agarró de su vestimenta. “¡Acuéstate conmigo”, le imploró. Pero él dejó su ropa en mano de ella y huyó hacia fuera. 13Cuando ella vio que le había dejado la ropa en su mano y había escapado afuera, 14llamó a los sirvientes de su casa y les dijo: “¡Vean, nos trajo un hebreo para que se divierta con nosotros! Se acercó a mí para acostarse conmigo y yo grité. 15Cuando me oyó gritar y pedír socorro, dejó su ropa a mi lado y salió corriendo.” 16Ella guardó consigo la ropa de él hasta que volvió a casa el patrón, 17y entonces le contó esa misma historia. Le dijo: “El sirviente hebreo que nos trajiste se acercó a mí para divertirse conmigo. 18Pero cuando elevé mi voz y grité, él abandonó su ropa a mi lado y huyó afuera”. 19Cuando el patrón escuchó la descripción del incidente de boca de su esposa, que le dijo: “así me hizo tu sirviente”, se enfureció. (Este diálogo se produjo mientras estaban intimando. Por eso cuando ella le dijo «así me hizo tu sirviente» él se enfureció tanto.)
Iosef en prisión
20Entonces el patrón tomó a Iosef y lo puso en la prisión, el lugar donde se confinaba a los presos del faraón. Y allí quedó él, en prisión. 21Pero Hashem estuvo con Iosef, lo dotó de simpatía e hizo que se congraciara con el alcaide de la cárcel. 22El alcaide de la cárcel puso en manos de Iosef el control de todos los presos que había en la cárcel, de modo que todo lo que había que hacer allí, se hacía conforme a la orden de él (es decir, era Iosef el director de la cárcel, quien impartía las órdenes.) 23El alcaide de la cárcel no tenía necesidad de controlar nada de lo que estaba bajo dominio (de Iosef), porque Hashem estaba con él (con Iosef): lo que él emprendía, Hashem lo hacía prosperar.
CAPÍTULO 40
Iosef, en prisión, interpreta los sueños del copero y del panadero
7ª aliá 1Luego, el maestro copero y el maestro de panaderos del faraón de Egipto transgredieron contra su amo, el faraón de Egipto (en la copa servida por el copero hallaron una mosca y en el pan hallaron una piedrita.) 2Paró (el faraón) se enojó contra sus dos oficiales, el Maestro de Coperos y el Maestro de Panaderos, 3y los recluyó en la guardia de la casa del Maestro de Matarifes, en la prisión, donde estaba confinado Iosef. 4El Maestro de Matarifes encargó a Iosef que estuviese con ellos, y él los atendía. Estuvieron un año en prisión.5Ambos tuvieron un sueño. Ambos, el copero y el panadero del faraón de Egipto, que estaban confinados en la cárcel, tuvieron su sueño en la misma noche, cada cual, (cada sueño), era un simbolismo a descifrar (ellos soñaron sólo el simbolismo, no el suceso mismo que les acontecería; y Iosef se los decodificó.) 6Por la mañana, Iosef se acercó a ellos, los observó y notó que estaban turbados. 7Les preguntó a los oficiales de Paró, que estaban con él en la prisión de la casa de su amo: “¿Por qué se ven tan turbados hoy?”. 8Y le respondieron: “Tuvimos un sueño y no hay quien lo interprete”. “¡Sólo de Elokim son las interpretaciones!”, les respondió Iosef, “por favor, cuéntenmelo”.
El copero revela su sueño a Iosef
9Entonces, el Maestro de Coperos le contó su sueño a Iosef . Le dijo: “Estando yo en mi sueño, vi una vid delante de mí. 10En la vid había tres sarmientos, y ella... como que floreció, surgieron sus agracejos (primeras uvas, en estado embrionario, que no llegan a madurar) y sus racimos produjeron uvas maduras. 11Y yo tenía la copa de Paró en mi mano, tomé las uvas y las exprimí en la copa de Paró y puse la copa en la mano de Paró”. 12Entonces Iosef le dijo: “Ésta es su interpretación: los tres sarmientos equivalen a tres días. 13Den- tro de tres días Paró te tendrá en cuenta y te restituirá en tu puesto; y pondrás la copa de Paró en su mano, como solías hacer antes, cuando eras su copero. 14Cuando las cosas te vayan bien, recuerda por favor mencionarme ante Paró, (quizás) puedas sacarme de este lugar. 15Porque fui raptado de la tierra de los hebreos y al llegar aquí no hice nada para que me confinaran en este pozo”.
El panadero revela su sueño a Iosef
Cada uno había soñado su propio simbolismo y la solución del sueño de su compañero. Por eso el vers. 16 manifiesta que el panadero supo que Iosef le había interpretado bien al copero 16Cuando el Maestro de Panaderos notó que (Iosef) era capaz de interpretar bien, le dijo a Iosef: “¡También yo soñé! Mira, había tres canastos de mimbre trenzado sobre mi cabeza. 17En el canasto superior había toda especie de manjares para Paró, productos artesanales de panadería. Y las aves los comían del canasto que estaba en mi cabeza”. 18Y Iosef respondió así: “Ésta es su interpretación: los tres canastos equivalen a tres días. 19Dentro de tres días levantará Paró tu cabeza de sobre ti y te colgará en un árbol. Y las aves comerán tu carne”.
Maftir 20Y resulta que al tercer día, que era el cumpleaños de Paró, hizo (Paró) una fiesta para todos sus sirvientes y contó al maestro de coperos y al maestro de panaderos entre sus sirvientes. 21Restituyó al Maestro de Coperos a su oficio de copero, y él sirvió la copa en mano de Paró. 22En cambio al Maestro de Panaderos lo colgó — tal como les había interpretado Iosef. 23Pero el Maestro de Coperos no se acordó de Iosef, sino se olvidó de él.
Haftarat Vaieshev: Amós 2:6 - 3:8
Si es (el primer) Shabat de Janucá, en lugar del maftir y la haftará respectivos, se lee los correspondientes al (primer) Shabat de Janucá (pág. 598)
Amós 2
Las transgresiones de Israel
6Así dice Hashem: “Por tres transgresiones (perdoné a) Israel. Pero por la cuarta no les perdonaré (O sea, aunque hayan cometido las tres transgresiones más seve- ras de la Torá: idolatría, asesinato e inmoralidad sexual, no fueron castigados hasta que comenzaron a robarse unos a otros). Pues venden al justo por plata y al necesitado por un par de zapatos; 7que anhelan que el polvo de la tierra esté sobre la cabeza de los necesitados y pervierten el camino de los humildes (tomando coimas). Un hombre y su padre van juntos a la misma mujer para profanar Mi santo Nombre. 8También, se recuestan sobre prendas tomadas en garantía al lado de cualquier altar (de idolatría), y en la casa de sus dioses beben el vino (producto de sus abusos). 9Y fui Yo Quien destruyó ante ellos al emorita, que eran altos como cedros y fuertes como robles. Yo destruí su fruto por lo alto y sus raíces por lo bajo. (Y no obstante, ellos abandonaron a Hashem y se subyugaron nuevamente a los ídolos emoritas. El “fruto por lo alto” alude al ángel guardián de los emoritas. Las “raíces por lo bajo” alude a sus líderes. A todos ellos los destruyó Hashem). 10Fui Yo Quien los hizo ascender a Uds. desde Egipto y los guió 40 años por el desierto para que tomen la tierra del emorita. 11E hice surgir profetas de entre vuestros hijos y hombres consagrados de entre vuestros jóvenes. “¿Acaso no es esto así, hijos de Israel?”, dice Hashem. 12Pero Uds. dieron de beber vino a los nezirim (nazarenos) y a los profetas les ordenaron diciendo: “¡No profeticen!”. (O sea, Uds. forzaron a los hombres consagrados a que tomaran vino para que no pudieran enseñar la Ley a la gente). 13Miren, (si castigo a los paganos -a quienes no les he brindado los favores que les brindé a Uds.-, en efecto) los oprimiré a Uds. allí donde estén, como la carga de gavillas oprime al carro (que las transporta). 14El ágil no hallará refugio, al fuerte le faltará vigor y el guerrero no podrá salvar su vida. 15No podrá resistir el que manipula el arco, el ágil no escapará ni tampoco el jinete podrá salvar su vida. 16Además, el más valiente entre los guerreros huirá desnudo en aquel día, declara Hashem. (Incluso el más valiente abandonará sus armas para huir más fácilmente).
Amós 3
1Escuchen esta palabra que Hashem ha pronunciado respecto de Uds., israelitas, respecto de toda la nación que traje de la tierra de Egipto, diciendo: 2“Sólo a Uds. he amado de entre todas las familias de la tierra. Por eso, los castigaré por todas sus transgresiones. (Hashem castiga a Israel por sus pecados en este mundo para dejarlos libres de culpa y puedan gozar del esplendor en el Mundo Venidero. De modo que el concepto «castigo debería tomarse más bien en el sentido de «purificación»).
Fe en las profecías
"BARUJ ATÁ YHWH, ELOHENU MÉLEJ HA'OLAM, ASHER NATAN LANU (SEFARADIM ET TORATÓ) TORAT EMET, VEJAYÉ 'OLAM NATÁ BETOJENU.
BARUJ ATÁ YHWH, NOTÉN HATORÁH. AMEN".
BENDITO ERES TÚ, YHWH, ELOHIM NUESTRO, SOBERANO DEL UNIVERSO, QUE NOS HA ENTREGADO SU TORÁH, UNA TORÁH DE VERDAD, Y QUE HA IMPLANTADO EN NUESTRO INTERIOR LA VIDA ETERNA. BENDITO ERES TÚ, ETERNO, DADOR DE LA TORÁH. AMÉN.
Lect. Día 1 Génesis 37:1-11
PARASHAT VAIESHEV
CAPÍTULO 37
Iosef y sus hermanos
1ª aliá 1Iaacov se asentó en el área donde vivió su padre en la tierra de Kenaan. (O sea, se estableció en Jevrón.) (Después de todas las vicisitudes que viviera, Iaacov quiso establecerse en paz. Pero entonces comenzaron los sufrimientos por la venta de su hijo Iosef. Dijo Hashem: “¿¡A los justos no les alcanza con el bienestar del Mundo Venidero que también en este mundo pretenden gozar de tranquilidad!?) 2Y ésta es (la crónica de) la descendencia de Iaacov. Iosef, a la edad de 17 años, apacentaba el ganado con sus hermanos. El muchacho estaba con los hijos de Bilá y con los hijos de Zilpá, mujeres de su padre. Iosef llevaba a su padre malos informes de ellos (de los hijos de Leá.) 3Israel amaba a Iosef más que a todos sus hijos, porque era hijo de su ancianidad; y le hizo una túnica de lana fina (según ciertas opiniones era con franjas, y según otra era de varios colores.) 4Cuando sus hermanos asumieron que su padre lo amaba más que a todos ellos comenzaron a odiarlo, no podían hablarle apaciblemente. (De la mismísima ignominia de los hermanos derivas su grandeza. La frase «no podían hablarle apaciblemente a Iosef» indica que no eran hipócritas, expresaban lo que sentían.)
Los sueños de Iosef
5Iosef tuvo un sueño y lo contó a sus hermanos. Entonces ellos lo odiaron aún más. 6Les dijo: “Escuchen esto que soñé: 7Estábamos atando gavillas en medio del campo, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las gavillas de Uds. la rodeaban y se prosternaban ante mi gavilla”. 8Sus hermanos le dijeron: “¿¡Acaso reinarás sobre nosotros!?, ¡¿acaso nos dominarás!?”. Y lo odiaron más aún, a causa de sus sueños y sus palabras. 9Tuvo otro sueño, que (también) contó a sus hermanos. Dijo: “Miren, tuve otro sueño: el sol, la luna y once estrellas se prosternaban ante mí”. 10Lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre lo reprendió (no porque dudara de la veracidad de sus sueños, sino porque al revelarlos despertaba el odio de sus hermanos.) Y le dijo: “¿Qué sueño es éste que tuviste?, ¿cómo es que vendremos yo, tu madre y tus hermanos a prostrernarnos ante ti?” («¿¡cómo habrá de hacerse realidad el sueño si Rajel, madre de Iosef, ya ha fallecido!?», pensó Iaacov. No sabía que el sueño profético aludía a Bilá, madre sustituta de Iosef a partir del fallecimiento de Rajel.) 11Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre se quedó meditando el caso (aguardando el desenlace del sueño.)
Lect. Día 2 (Gén.) 37:12-22
Los sueños de Iosef
Lec. Día 3 Gén.37:23-36
Iosef es arrojado a la cisterna
Lect. Día 4 (Gén.) 38:1-30
CAPÍTULO 38
Iehudá y Tamar - las raíces del Mashíaj y de la monarquía de Israel
4ª aliá 1Por aquel tiempo Iehudá se separó de sus hermanos; se apartó (de ellos) y se dirigió a lo de un hombre de Adulam (ciudad ubicada al NO de Jevrón). Ver infografía, cuyo nombre era Jirá (y se asoció con él.) (Iehudá se separó de sus hermanos porque ellos lo depusieron de su condición de líder: después de haber sido testigos del dolor de su padre por la desaparición de Iosef, los hermanos se arrepintieron de haberlo vendido y le recriminaron a Iehudá que antes de haberles aconsejado vender a Iosef como esclavo en vez de asesinarlo, debió haberles aconsejado reintegrarlo a su padre, y sin duda le hubieran obedecido porque Iehudá era el líder natural del grupo.) 2Allí, Iehudá vio a la hija de un comerciante llamado Shúa. Se casó y cohabitó con ella. 3Ella concibió y tuvo un hijo; y él lo llamó Er. 4Concibió otra vez y tuvo un hijo; y ella lo llamó Onán. 5Y volvió a concebir, tuvo un hijo, y ella lo llamó Shelá. Fue en Keziv (ciudad al SO de Adulam) que lo dio a luz. 6Iehudá tomó una esposa para Er, su primogénito, cuyo nombre era Tamar. 7Er, el primogénito de Iehudá, era malo a los ojos de Hashem, y Hashem le causó la muerte. 8Entonces Iehudá le dijo a Onán: “Cásate con la mujer de tu hermano y cumple con ella el deber del levirato estableciendo descendencia para tu hermano”. 9Pero Onán sabía que el linaje no habría de ser suyo y siempre que cohabitaba con la mujer de su hermano, eyaculaba a tierra para no darle descendencia a su hermano. 10Lo que hacía le pareció mal a Hashem, de modo que le causó la muerte también a él. 11Entonces Iehudá le dijo a Tamar, su nuera: “Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Shelá”, porque pensó: “No sea que también él muera, como sus hermanos” (Iehudá trataba de evadirla con meras excusas). Tamar se fue a vivir a la casa de su padre. 12Pasó mucho tiempo y la hija de Shúa -esposa de Iehudá- falleció. Iehudá halló consuelo y ascendió a Timná (ciudad ubicada sobre la ladera de un monte, al NE de Adulam,) junto con su socio Jirá, a supervisar a los esquiladores de su ganado. 13Y le avisaron a Tamar, diciendo: “¡Tu suegro está ascendiendo a Timná a esquilar sus ovejas!”. 14Entonces ella se quitó las vestimentas de su viudez, se tapó con el velo, se cubrió (su cara, para que su suegro Iehudá no la reconociera) y se sentó en la bifurcación que está en el camino a Timná. (Tamar actuó así) porque notó que Shelá (el tercer hijo de Iehudá) ya estaba maduro y, sin embargo, no la habían presentado a él para matrimonio (Iehudá tenía tres hijos; el primero de los cuales se casó con Tamar y murió sin dejar hijos. En tal caso, un hermano del difunto debe casarse con la viuda -Deut. 25:5 y ss. Pero también el segundo hijo de Iehudá falleció sin darle descendencia a Tamar. Y por eso Iehudá no quería que su tercer hijo se casara con ella, para evitar que también aquel falleciera. Pero Tamar sabía proféticamente que de su unión con el linaje de Iehudá derivaría la dinastía real de la Casa de David, a la cual pertenece el Mashíaj. Y fue ese el catalizador que la indujo a procurar una relación con su suegro.) 15Al verla, Iehudá creyó que era una prostituta porque tenía la cara cubierta. (Según Ramban, en aquella época las prostitutas acostumbraban cubrirse la cara, por lo que el vers. debe tomarse literalmente. Según Rashi, él consideró que ella era una prostituta, pero no porque tenía su rostro cubierto, sino porque estaba ubicada en un cruce de caminos, típica actitud de las prostitutas. ¿Y por qué entonces ella se cubrió la cara? Para que no la reconociera, y así poder tener descendencia de él.) 16Entonces se desvió hacia ella en el camino y le dijo: “¡Por favor, déjame estar contigo!”. Él no sabía que era su nuera. “¿Qué me darás por estar conmigo?”, planteó ella. 17“Te enviaré una cría de las cabras del rebaño”, respondió él. “Sólo (acepto) si me entregas algo en garantía hasta que me la mandes”, replicó ella. 18Y él respondió: “¿Qué garantía puedo darte?” Y ella dijo: “Tu sello, tu manto y el bastón que tienes en tu mano”. Se los dio, cohabitó con ella y la dejó embarazada. 19Ella se levantó, se fue, se quitó el velo y se vistió las ropas de su viudez. 20Y Iehudá envió la cría de cabra por mano de su amigo, el adulamita, para recobrar la garantía que tenía la mujer, pero (el amigo) no la halló. 21Preguntó (el amigo) a los hombres del lugar: “¿Dónde está aquella prostituta que estaba en la bifurcación del camino?” Y ellos respondieron: “Aquí no ha habido ninguna prostituta”. 22Así, volvió a lo de Iehudá y dijo: “No la hallé, y también los hombres del lugar dijeron que allí no ha estado ninguna prostituta.” 23Dijo Iehudá: “Que se los quede (ella, y no insistamos más) para que no seamos humillados. Yo envié este cabrito y tú no la hallaste”.
Iehudá toma conocimiento del embarazo de su nuera Tamar
Lect. Día 5 (Gén.) 39:1-6
CAPÍTULO 39
Iosef en Egipto
Lect. Día 6 (Gén.) 39:7-23
Iosef en Egipto
6ª aliá 7Después de estos eventos, la mujer de su amo puso sus ojos en Iosef y le propuso: “¡Acuéstate conmigo, por favor!” 8Pero él se negó argumentando: “Mi amo se desentendió por completo de mis actividades en la casa (por su gran confianza en mí) y todos sus asuntos los puso a mi cargo. 9En esta casa nadie tiene más poder que yo. Él no me ha prohibido nada, excepto a ti, porque eres su esposa (su nombre era Zulajia). ¿¡Cómo he de hacer esta gran maldad y pecar contra Elokim!?”
La esposa de Potifar acosa a Iosef
10A pesar de que ella le hablaba a Iosef diariamente (procurando seducirlo), él no le prestaba atención. Él no se acostó junto a ella, ni perdió su tiempo con ella (un año entero procuró persuadirlo.) 11Resulta que aquel día (Iosef) entró en la casa para hacer su trabajo (era el administrador general), y nadie del personal estaba allí, en la casa (aquel día era la fiesta nacional de Egipto, el día en que el Nilo rebalsaba y todos se reunían a sus orillas para idolatrarlo. Todos, menos Iosef. Por eso estaba sólo él en el palacio. Y aprovechando esa circunstancia, sabiendo que Iosef no participaría de los festejos idólatras, ella se disculpó de asistir alegando sentirse indispuesta, y de ese modo logró quedarse a solas con él). 12Ella lo agarró de su vestimenta. “¡Acuéstate conmigo”, le imploró. Pero él dejó su ropa en mano de ella y huyó hacia fuera. 13Cuando ella vio que le había dejado la ropa en su mano y había escapado afuera, 14llamó a los sirvientes de su casa y les dijo: “¡Vean, nos trajo un hebreo para que se divierta con nosotros! Se acercó a mí para acostarse conmigo y yo grité. 15Cuando me oyó gritar y pedír socorro, dejó su ropa a mi lado y salió corriendo.” 16Ella guardó consigo la ropa de él hasta que volvió a casa el patrón, 17y entonces le contó esa misma historia. Le dijo: “El sirviente hebreo que nos trajiste se acercó a mí para divertirse conmigo. 18Pero cuando elevé mi voz y grité, él abandonó su ropa a mi lado y huyó afuera”. 19Cuando el patrón escuchó la descripción del incidente de boca de su esposa, que le dijo: “así me hizo tu sirviente”, se enfureció. (Este diálogo se produjo mientras estaban intimando. Por eso cuando ella le dijo «así me hizo tu sirviente» él se enfureció tanto.)
Iosef en prisión
Lect. Día 7 (Gén.) 40:1-23
CAPÍTULO 40
Iosef, en prisión, interpreta los sueños del copero y del panadero
7ª aliá 1Luego, el maestro copero y el maestro de panaderos del faraón de Egipto transgredieron contra su amo, el faraón de Egipto (en la copa servida por el copero hallaron una mosca y en el pan hallaron una piedrita.) 2Paró (el faraón) se enojó contra sus dos oficiales, el Maestro de Coperos y el Maestro de Panaderos, 3y los recluyó en la guardia de la casa del Maestro de Matarifes, en la prisión, donde estaba confinado Iosef. 4El Maestro de Matarifes encargó a Iosef que estuviese con ellos, y él los atendía. Estuvieron un año en prisión.5Ambos tuvieron un sueño. Ambos, el copero y el panadero del faraón de Egipto, que estaban confinados en la cárcel, tuvieron su sueño en la misma noche, cada cual, (cada sueño), era un simbolismo a descifrar (ellos soñaron sólo el simbolismo, no el suceso mismo que les acontecería; y Iosef se los decodificó.) 6Por la mañana, Iosef se acercó a ellos, los observó y notó que estaban turbados. 7Les preguntó a los oficiales de Paró, que estaban con él en la prisión de la casa de su amo: “¿Por qué se ven tan turbados hoy?”. 8Y le respondieron: “Tuvimos un sueño y no hay quien lo interprete”. “¡Sólo de Elokim son las interpretaciones!”, les respondió Iosef, “por favor, cuéntenmelo”.
El copero revela su sueño a Iosef
9Entonces, el Maestro de Coperos le contó su sueño a Iosef . Le dijo: “Estando yo en mi sueño, vi una vid delante de mí. 10En la vid había tres sarmientos, y ella... como que floreció, surgieron sus agracejos (primeras uvas, en estado embrionario, que no llegan a madurar) y sus racimos produjeron uvas maduras. 11Y yo tenía la copa de Paró en mi mano, tomé las uvas y las exprimí en la copa de Paró y puse la copa en la mano de Paró”. 12Entonces Iosef le dijo: “Ésta es su interpretación: los tres sarmientos equivalen a tres días. 13Dentro de tres días Paró te tendrá en cuenta y te restituirá en tu puesto; y pondrás la copa de Paró en su mano, como solías hacer antes, cuando eras su copero. 14Cuando las cosas te vayan bien, recuerda por favor mencionarme ante Paró, (quizás) puedas sacarme de este lugar. 15Porque fui raptado de la tierra de los hebreos y al llegar aquí no hice nada para que me confinaran en este pozo”.
El panadero revela su sueño a Iosef
Cada uno había soñado su propio simbolismo y la solución del sueño de su compañero. Por eso el vers. 16 manifiesta que el panadero supo que Iosef le había interpretado bien al copero 16Cuando el Maestro de Panaderos notó que (Iosef) era capaz de interpretar bien, le dijo a Iosef: “¡También yo soñé! Mira, había tres canastos de mimbre trenzado sobre mi cabeza. 17En el canasto superior había toda especie de manjares para Paró, productos artesanales de panadería. Y las aves los comían del canasto que estaba en mi cabeza”. 18Y Iosef respondió así: “Ésta es su interpretación: los tres canastos equivalen a tres días. 19Dentro de tres días levantará Paró tu cabeza de sobre ti y te colgará en un árbol. Y las aves comerán tu carne”.
Maftir: Gén.
BERAJÁ DESPUES DE LECTURA DE LA TORAH
"BARUJ ATÁ YHWH, ELOHENU MÉLEJ HA'OLAM, ASHER NATAN LANU (SEFARADIM ET TORATÓ) TORAT EMET, VEJAYÉ 'OLAM NATÁ BETOJENU.
BARUJ ATÁ YHWH, NOTÉN HATORÁH. AMEN".
BENDITO ERES TÚ, YHWH, ELOHIM NUESTRO, SOBERANO DEL UNIVERSO, QUE NOS HA ENTREGADO SU TORÁH, UNA TORÁH DE VERDAD, Y QUE HA IMPLANTADO EN NUESTRO INTERIOR LA VIDA ETERNA.
BENDITO ERES TÚ, ETERNO, DADOR DE LA TORÁH. AMÉN.."BARUJ ATÁ YHWH, ELOHENU MÉLEJ HA'OLAM, ASHER NATAN LANU (SEFARADIM ET TORATÓ) TORAT EMET, VEJAYÉ 'OLAM NATÁ BETOJENU.
BARUJ ATÁ YHWH, NOTÉN HATORÁH. AMEN".
BENDITO ERES TÚ, YHWH, ELOHIM NUESTRO, SOBERANO DEL UNIVERSO, QUE NOS HA ENTREGADO SU TORÁH, UNA TORÁH DE VERDAD, Y QUE HA IMPLANTADO EN NUESTRO INTERIOR LA VIDA ETERNA. BENDITO ERES TÚ, ETERNO, DADOR DE LA TORÁH. AMÉN.
BERAJA ANTES DE LECTURA HAFTARA
"Baruj atá YHWH, Elohenu mélej ha'olam, asher bajar bimbiim tobim veratsá bedibrehem haneemarim beemet.
Baruj atá YHWH, habojer batoráh ubMoshé 'abdó ubYisrael 'amó ubinbié haemet vehatsédek. Amén".
"Bendito eres Tú, YHWH, Elohim nuestro, Soberano del universo, que escogió a buenos profetas y se complació con sus palabras, las cuales fueron dichas con verdad.
Bendito eres Tú, YHWH, que escoge la Toráh, a su siervo Moshé a Su pueblo Israel y a profetas de verdad y rectitud. Amén)
Haftarat Vaieshev: Amós 2:6 - 3:8
Haftarat Vaieshev: Amós 2:6 - 3:8
Si es (el primer) Shabat de Janucá, en lugar del maftir y la haftará respectivos, se lee los correspondientes al (primer) Shabat de Janucá (pág. 598)
Amós 2
Las transgresiones de Israel
6Así dice Hashem: “Por tres transgresiones (perdoné a) Israel. Pero por la cuarta no les perdonaré (O sea, aunque hayan cometido las tres transgresiones más seve- ras de la Torá: idolatría, asesinato e inmoralidad sexual, no fueron castigados hasta que comenzaron a robarse unos a otros). Pues venden al justo por plata y al necesitado por un par de zapatos; 7que anhelan que el polvo de la tierra esté sobre la cabeza de los necesitados y pervierten el camino de los humildes (tomando coimas). Un hombre y su padre van juntos a la misma mujer para profanar Mi santo Nombre. 8También, se recuestan sobre prendas tomadas en garantía al lado de cualquier altar (de idolatría), y en la casa de sus dioses beben el vino (producto de sus abusos). 9Y fui Yo Quien destruyó ante ellos al emorita, que eran altos como cedros y fuertes como robles. Yo destruí su fruto por lo alto y sus raíces por lo bajo. (Y no obstante, ellos abandonaron a Hashem y se subyugaron nuevamente a los ídolos emoritas. El “fruto por lo alto” alude al ángel guardián de los emoritas. Las “raíces por lo bajo” alude a sus líderes. A todos ellos los destruyó Hashem). 10Fui Yo Quien los hizo ascender a Uds. desde Egipto y los guió 40 años por el desierto para que tomen la tierra del emorita. 11E hice surgir profetas de entre vuestros hijos y hombres consagrados de entre vuestros jóvenes. “¿Acaso no es esto así, hijos de Israel?”, dice Hashem. 12Pero Uds. dieron de beber vino a los nezirim (nazarenos) y a los profetas les ordenaron diciendo: “¡No profeticen!”. (O sea, Uds. forzaron a los hombres consagrados a que tomaran vino para que no pudieran enseñar la Ley a la gente). 13Miren, (si castigo a los paganos -a quienes no les he brindado los favores que les brindé a Uds.-, en efecto) los oprimiré a Uds. allí donde estén, como la carga de gavillas oprime al carro (que las transporta). 14El ágil no hallará refugio, al fuerte le faltará vigor y el guerrero no podrá salvar su vida. 15No podrá resistir el que manipula el arco, el ágil no escapará ni tampoco el jinete podrá salvar su vida. 16Además, el más valiente entre los guerreros huirá desnudo en aquel día, declara Hashem. (Incluso el más valiente abandonará sus armas para huir más fácilmente).
Amós 3
1Escuchen esta palabra que Hashem ha pronunciado respecto de Uds., israelitas, respecto de toda la nación que traje de la tierra de Egipto, diciendo: 2“Sólo a Uds. he amado de entre todas las familias de la tierra. Por eso, los castigaré por todas sus transgresiones. (Hashem castiga a Israel por sus pecados en este mundo para dejarlos libres de culpa y puedan gozar del esplendor en el Mundo Venidero. De modo que el concepto «castigo debería tomarse más bien en el sentido de «purificación»).
Fe en las profecías
BERAJA ANTES DE LCTURA CODIGO REAL
BENDITO ERES TÚ, YHWH, REY DEL UNIVERSO POR ENVIARNOS A YESHUA, TU SIERVO JUSTO, GLORIA DE TU PUEBLO ISRAEL Y LUZ PARA LAS NACIONES. AMÉN.
Código Real: Marcos 13:1-14:31 COMPLETA
Marcos 13:1-14:31
Jesús predice la destrucción del templo
13
1Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 2Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.
Señales antes del fin
(Mt. 24.3–28; Lc. 21.7–24; 17.22–24)
3Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 4Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 5Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; 6porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. 7Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. 8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos. 9Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. 10Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. 11Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.a 12Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. 13Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.b 14Pero cuando veáis la abominación desoladorac de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. 15El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; 16y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.d 17Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 18Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; 19porque aquellos días serán de tribulacióne cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. 20Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días. 21Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. 22Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. 23Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.
La venida del Hijo del Hombre
(Mt. 24.29–35, 42–44; Lc. 21.25–36)
24Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, 25y las estrellas caerán del cielo,f y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. 26Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubesg con gran poder y gloria. 27Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
28De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 30De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
32Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.h 33Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.i 35Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.
El complot para prender a Jesús
(Mt. 26.1–5; Lc. 22.1–2; Jn. 11.45–53)
14
1Dos días después era la pascua,a y la fiesta de los panes sin levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle por engaño y matarle. 2Y decían: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo.
Jesús es ungido en Betania
3Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.b 4Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? 5Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. 6Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. 7Siempre tendréis a los pobres con vosotros,c y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. 8Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. 9De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.
Judas ofrece entregar a Jesús
10Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. 11Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.
Institución de la Cena del Señor
(Mt. 26.17–29; Lc. 22.7–23; Jn. 13.21–30; 1 Co. 11.23–26)
12El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? 13Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, 14y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? 15Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. 16Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
17Y cuando llegó la noche, vino él con los doce. 18Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar. 19Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo? 20El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. 21A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él,d mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
22Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24Y les dijo: Esto es mi sangree del nuevo pacto,f que por muchos es derramada. 25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt. 26.30–35; Lc. 22.31–34; Jn. 13.36–38)
26Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. 27Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas.g 28Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.h 29Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. 30Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. 31Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
Jesús ora en Getsemaní
32Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. 33Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. 34Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. 37Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? 38Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 39Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. 40Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. 41Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. 42Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.
Arresto de Jesús
(Mt. 26.47–56; Lc. 22.47–53; Jn. 18.2–11)
43Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos. 44Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle, y llevadle con seguridad. 45Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó. 46Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. 47Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. 48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? 49Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo,i y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. 50Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
El joven que huyó
51Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; 52mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.
Jesús ante el concilio
(Mt. 26.57–68; Lc. 22.54–55, 63–71; Lc. 22.54–55, 63–71, Jn. 18.12–14, 19–24)
53Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas. 54Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. 55Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban. 56Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concordaban. 57Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: 58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.j 59Pero ni aun así concordaban en el testimonio. 60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 61Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 62Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.k 63Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? 64Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte.l 65Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.
Pedro niega a Jesús
(Mt. 26.69–75; Lc. 22.55–62; Jn. 18.15–18, 25–27)
66Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; 67y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. 68Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo. 69Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. 70Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. 71Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. 72Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.
Lectura día 1 Marcos
Lectura día 2 Marcos
Lectura día 3 Marcos
Lectura día 4 Marcos
Lectura día 5 Marcos
BERAJA DESPUES DE LCTURA CODIGO REAL
BENDITO ERES TÚ, HASHEM, REY DEL UNIVERSO, POR DARNOS LA TORÁH, LOS PROFETAS Y LAS ENSEÑANZAS DE NUESTRO JUSTO MESÍAS PARA BIEN, VIDA Y PAZ. AMÉN