La apariencia es muy importante. Es imprescindible estar aseado y bien vestido. En el caso de los hombres es importante que vayan afeitados, con su cabello arreglado, buenos zapatos y un perfume agradable. Las mujeres deben optar por una vestimenta apropiada y femenina, con un maquillaje tenue y bonito, un lindo peinado y bijouterie.
Para prepararse para una primera cita es bueno estar solo en la habitación, sin tener personas alrededor que estén haciendo muchas preguntas. Esto solamente ocasionará más nervios y que se escape algún detalle importante a la hora de elegir el look adecuado.
La primera cita es una prueba de fuego, desde que empieza hasta que termina. Cuando se esté frente a la persona se la debe saludar con naturalidad y con la mayor calma posible, evitando mostrar nerviosismo o inseguridad.
Es bueno que la cita sea en un lugar neutral, como un restaurante o un bar para que puedan conversar con tranquilidad. No se recomienda que el primer encuentro sea en la casa de ninguno de los dos para evitar momentos incómodos, ya que aún no hay confianza entre ambos.
La charla debe orientarse a que ambas personas se conozcan y cuenten cuáles son sus gustos personales, qué han estudiado, de qué trabajan, qué deporte prefieren, cuál es su hobbie, cómo está formada su familia, etc.
Nunca se debe hablar en una cita de una ex pareja. Tampoco de la madre, del padre o de los hijos en demasía. Es un momento para conversar de cada uno y no de terceras personas. Si esto se cumple, podrán conocerse en profundidad para saber si hay algo más allá que una simple atracción física.
Nada mejor que mostrar como eres, desenvolverte como usualmente lo haces y sentirte cómodo en toda la cita. Recuerda que a la personas le tienes que agradar por como eres no por lo que aparentes. Ser tu mismo es la clave para el primer clic.
Es un error en el que solemos caer. Amar a alguien es abrir todas nuestras emociones sin encontrar límite alguno, dándolo todo por pasión y sincero altruismo. Y eso es bueno, sin duda. Pero siempre y cuando la otra persona nos responda y nos demuestre que todo esfuerzo merece la pena, que todo gesto se ve reforzado por un amor sincero donde no existe el egoísmo. Si lo damos todo sin recibir más que exigencias o reproches, llegará un momento en que nos sintamos frustradas y muy vacías. Esta sensación es muy destructiva y hemos de tenerlo muy en cuenta. Ama, ofrece, da… pero recuerda que también mereces recibir lo mismo.En una pareja es habitual que hayan diferentes gustos, aficiones e incluso valores. Pero mientras haya respeto y reconocimiento todo funcionará bien. Tú puedes permitir que tu pareja por ejemplo, valore mucho la espontaneidad, la diversión, el salir mucho de fiesta… pero también exiges que ese tiempo lo comparta también contigo y que a su vez, valore el que tú de vez en cuando le pidas días más tranquilos e íntimos en casa. Debe haber un equilibrio. Pero si la otra persona nos critica porque no somos “tan divertidas” o tan amantes de las fiestas, entonces nos sentiremos mal y empezaremos a dudar de nosotras mismas. ¿Seré una persona aburrida de verdad? ¿seré tal vez una persona con la que él no puede ser feliz? Este tipo de preguntas pueden hacer mucho daño a tu autoestima. Nuestras parejas deben respetarnos y valorarnos. Es esencial. Si no existe respeto no podrá existir felicidad. Todos nosotros disponemos de nuestras aficiones, de nuestros amigos, de nuestras pasiones… cosas a las que no podemos renunciar. Jamás dejes a un lado a familias y a amigos por tu pareja. No renuncies a todo lo que te gusta por tu pareja, porque de lo contrario no te quedará nada e irás perdiendo tu identidad. El espacio personal son esos espacios íntimos donde se haya nuestra personalidad, nuestra vida social y nuestras pasiones. No lo pases por alto.En ocasiones, mantenemos relaciones afectivas con parejas tóxicas. Personas que nos cortan las alas y que nos dicen, día tras día, que no somos capaces de tal o cual cosa. Que no somos inteligentes para hacer determinada actividad, que ese trabajo que ansiamos conseguir no lo conseguiremos porque no damos la talla. Personalidades que día tras día van cortándonos las alas y nuestras aspiraciones haciendo de nuestra personalidad una caricatura donde apenas queda brío ni energía. No lo permitas.Es lo más importante. Cuando te levantes cada mañana pregúntate si eres feliz. Pregúntate si la persona que tienes al lado es esa con la que quieres envejecer, esa que acompañará tu madurez y que habrá de vivir junto a tu mano en armonía y tranquilidad. Si te aporta seguridad, madurez e ilusión, no lo dudes, esa relación vale la pena y debes luchar por ella. Peor si te sientes vacía y percibes que esa pareja no te da sonrisas sino lágrimas, y que vives tus días con suma tristeza, deberás reaccionar. Mereces ser feliz. Es el derecho vital de toda persona.Superar cualquier ruptura es difícil, pero es posible que lo sea más para ti si aún amas a tu expareja. El primer paso y el más esencial para seguir adelante luego de una ruptura es limitar el contacto que tienes con esa persona. Mantente ocupado con actividades productivas en vez de enfocarte en tu ex. También puede ser de ayuda aceptar la ruptura e intentar ponerle fin. Recuerda que, aunque sea difícil ahora, estarás mejor con el tiempo.
Deja de llamarla y enviarle mensajes de texto o correos electrónicos. Debes estar lejos de esa persona para superarla. Por lo tanto, establece una regla de “no contactarla”. La intención no es crear tensión o hacer que te extrañe, sino darte la oportunidad de sanar y tener un nuevo comienzo sin ella.[1]
Dejen de ser amigos en las redes sociales hasta que tus sentimientos desaparezcan. Revisar su página o verla con nuevas personas no te ayudará a superarlo. Deja de ser su amigo en las redes sociales para que puedas enfocarte en ti mismo por un tiempo. Esto también te ayudará a evitar la tentación de comunicarte.[2]
Evita los lugares que frecuenta por lo general. Es probable que toparte con tu expareja en el bar o cafetería de tu localidad no solo haga que las cosas se vuelvan incómodas, sino que también experimentes un retroceso en tu recuperación. Trata de no ir a lugares donde vaya o a donde usualmente iban juntos.
Devuelve, guarda o deshecha los recuerdos de la relación. Limita el tiempo que pasas pensando en la ruptura o en los “momentos felices” al deshacerte de los regalos, elementos personales y diferentes cosas que te hagan pensar en tu expareja. Envíale por correo cualquier cosa que creas que quiera de regreso, coloca los recordatorios que quieras guardar en una caja, y dona o tira a la basura el resto.
Sal con alguien nuevo cuando estés listo. Es posible que pienses “Nunca encontraré a nadie como mi expareja”, ¿pero cómo lo sabrás si nunca lo intentas? En un inicio, no te presiones a ti mismo por encontrar a la persona “indicada”, sino simplemente enfócate en conocer gente nueva e interesante.