Historia del Concepto de Fuerza
La historia cuenta que el primer humano en definir a la fuerza fue Arquímedes, aunque solo al tratarse de cuerpos en estado de reposo. Su grupo afirmaba que los cuerpos tenderán y se mantendrán en reposo, siempre y cuándo no haya nada que actúe sobre ellos; una fuerza. Aristóteles contribuyo con esta teoría, afirmando que para que el movimiento se mantuviera, era necesaria una causa eficiente.
El concepto prácticamente no sería tocado hasta el siglo XVI. Esta vez, Galileo Galilei daría una definición dinámica de fuerza, opuesta a la de Arquímedes, formulando la teoría de la inercia; es decir, que mientras no haya ninguna fuerza aplicándose, el movimiento no se verá alterado. Esta toma en cuenta también a las fuerzas de fricción. La nueva teoría refuta la de Arquímedes.
Ya en la época Moderna, Isaac Newton formula matemáticamente la definición de fuerza más conocida y aceptada hoy en día. Utilizando los componentes de la fuerza, la masa y la aceleración de un cuerpo, se define a la Fuerza. Esta ley se le conoce como Segunda Ley de Newton, o Ley de La Fuerza.
Henry Cavendish investigó las fuerzas de atracción entre objetos de varias masas. Esto le permitió establecer la constante de gravitación universal, y por consiguiente, obtuvo una aproximación cercana de la masa de la Tierra.
La electrodinámica cuántica, desarrollada a mediados del siglo pasado, permitió constatar que la "fuerza" era una magnitud observable a simple vista, surgida de la conservación del momento lineal para partículas elementales. Por eso mismo, las llamadas fuerzas fundamentales también son denominadas "interacciones fundamentales".
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