El estado y la apariencia de la piel es fundamental para nuestra salud y bienestar. Cuando se encuentra en excelentes condiciones, trabaja para proteger a nuestro cuerpo de factores externos como el medio ambiente, agentes irritantes, microbios y microorganismos.
Si nuestra piel está sana, la notaremos suave, sedosa, hidratada, calmada y de un color homogéneo. Sin embargo, debemos tener en cuenta que hay muchos factores, internos y externos, que afectan en su estado, su aspecto, su textura y sus sensaciones.
LOS FACTORES QUE AFECTAN LA SALUD DE LA PIEL SON:
1. FACTORES ENDÓGENOS
Los principales factores internos que influyen sobre la piel son: la genética, las hormonas y algunos procesos específicos.
1.1 GENÉTICA
La genética tiene una directa relación sobre quiénes somos en muchos aspectos, desde el color de nuestros ojos y cabello, la contextura física, la altura, y por supuesto, nuestra piel. Solo el 25% de los factores genéticos son inevitables.
1.2 HORMONAS
Los cambios en los niveles hormonales pueden ejercer efectos negativos sobre la piel, entre ellos encontramos:
Acné
El acné es una enfermedad hormonal. Las hormonas son responsables del desarrollo de nuestras glándulas sebáceas y, durante la pubertad, cuando maduran, presentamos acné. Esto ocurre porque el cuerpo produce un exceso de andrógenos que estimulan la sobreproducción de sebo en las glándulas sebáceas.
Pérdida de equilibrio en la piel
Con el paso de los años, la producción de estrógeno se reduce en las mujeres, especialmente después de la menopausia. Estas hormonas ayudan al equilibrio de la piel en términos de la humedad y su reducción da lugar a cambios estructurales y atrofia la piel.
Melasma
Durante el embarazo, las mujeres sufren un cambio hormonal que muchas veces provoca hiperpigmentaciones más conocidas como melasmas.
2. FACTORES EXÓGENOS
Hay muchos factores externos que pueden influir en el estado y en la salud de la piel. Es importante entender que cuando la piel se encuentra comprometida, es decir, fuera de su balance natural, tiene menos capacidad para cumplir su función de “barrera” y con ello, somos más propensos a presentar problemas dérmicos. El 80% de estos factores se pueden controlar con productos de cuidado facial y corporal, además de mejorar nuestro estilo de vida.
Dentro de los factores exógenos más importantes y comunes podemos mencionar:
2.1 RADIACIÓN UV
La radiación ultravioleta (UV) es el factor más explicado por los especialistas y el de mayor preocupación entre la población, en términos del cuidado de la piel. Cuando hablamos del daño de los rayos UV sobre la piel nos referimos, puntualmente, a los radicales libres.
Los radicales libres son moléculas incompletas que están desprovistas de un electrón. Estas generan un efecto en cadena, “golpeando” otras células, causándoles daño volviéndolas más vulnerables. En el caso de la piel, propician el envejecimiento prematuro, puesto que, al atacar al colágeno y la elastina, se pierde la elasticidad y firmeza de la piel, aumentan las líneas de expresión, aparecen arrugas y alergias.
2.2 CONSUMO DE ALCOHOL
El consumo de alcohol en grandes cantidades y de manera regular, propicia el envejecimiento prematuro de la piel, causa el adelgazamiento de la misma al aplicar presión en el colágeno y la elastina de la dermis y aumenta de la red de vasos sanguíneos en el rostro, sobre todo en las mejillas, desencadenando en el llamado flushing o enrojecimiento facial.
2.3 ALIMENTACIÓN
El consumo de una dieta equilibrada ayuda también a mantener una piel saludable. Muchos alimentos aportan con antioxidantes que ayudan a prevenir y tratar el daño causado por los radicales libres. Entre este grupo podemos encontrar a las frutas, las verduras amarillas y naranjas y las hortalizas verdes.
Es importante la ingesta de al menos dos litros de agua al día para ayudar a mantener la piel hidratada, evitar o consumir pocas grasas e ingerir alimentos ricos en vitamina C.
2.4 EXFOLIACIÓN Y LIMPIEZA DEMASIADO FRECUENTE
La higiene personal es un factor muy importante, sin embargo, debemos tener en consideración que realizar exfoliaciones o ducharse con demasiada frecuencia puede resultar contraproducente y dañino para la piel. Los baños con agua caliente ocasionan una pérdida de factores hidratantes naturales de la piel y de los lípidos que protegen la superficie.
Cuidar nuestra piel es clave para prevenir el envejecimiento prematuro, que se manifiesta en arrugas, manchas y pérdida de firmeza. La exposición sin protección a los rayos UV y la contaminación daña el colágeno y la elastina, debilitando la piel y provocando signos de envejecimiento antes de tiempo. Al proteger e hidratar nuestra piel a diario, no solo mantenemos una apariencia saludable, sino que fortalecemos su capacidad de regeneración y resistencia, retrasando los efectos visibles del paso del tiempo.
BASSA. Factores que influyen sobre la piel. BASSA. 2022 Agosto.
Mayo Clinic. Arrugas. Mayo Clinic. 2023 Marzo.