Darle de comer al pollito, es el nombre de esta bonita actividad, donde los niños reconocerán los colores del animal de lo que se alimentan y desarrollarán sus motricidades tanto finas como gruesas. Esta actividad es importante porque permite que nuestros niños tengan concentración y una gran coordinación en sus manos.
La coordinación es fundamental para que ellos alcancen los movimientos, ya sean grandes o pequeños; estos no suelen ser precisos porque es un movimiento irregular.
Esta es una motricidad básica en el desarrollo de la motricidad fina. Permite aumentar la inteligencia y analizar la coordinación de las manos, porque esto suele ser muy complejo para ellos. Esta actividad los ayuda a alcanzar, el dominio y la destreza de los músculos de los dedos y las manos: esta es una manera de ejercicio para que ellos desarrollen los movimientos gruesos.
A la medida de su edad, ellos van a alcanzar diferentes movimientos, logrando estimular la motricidad fina y gruesa. Esta actividad también les ayuda a reconocer las diferentes texturas, porque lo podemos realizar con diferentes tipos de granos.
Darle de comer al pollito es una manera divertida de aprender y de desarrollar las distintas habilidades en cada uno; así ellos aprenden y alcanzan los movimientos consistentes para poder mover su cuerpo, lo que es una base fundamental en su desarrollo psicomotriz.
Cartón.
Goma.
Estilete.
Silicona.
Temperas.
Maíz.
Tijeras.
Papel brillante.
Botella.
Lapis.
Marcador.
Reciclando evitas que los productos y materiales se conviertan en residuos, transformándolos en otros completamente nuevos, alargando su vida útil y ayudando a la preservación de los recursos naturales del planeta.
Al reciclar podemos crear materiales didácticos para poder enseñar de una manera creativa y que los niños sepan la importancia de cuidar la naturaleza y sus recursos.