Resumen: La confrontación del sexismo se entiende como una reacción conductual frente a un acto sexista y es una opción para disminuir el prejuicio de género contra las mujeres. A pesar de su importancia, se pueden encontrar distintos obstáculos en la confrontación del sexismo. Por ejemplo, si bien son las mujeres las principales perjudicadas por el sexismo, al confrontarlo son evaluadas de peor manera en comparación con los hombres (Czopp & Monteith, 2003; Gulker, et al., 2013). Otro elemento tiene relación con las formas que puede adoptar el sexismo, al existir sexismos más evidentes y sexismo más sutiles (Glick & Fiske, 1996, 2011; Swim, Aikin, Hall, & Hunter, 1995). El problema con las formas más sutiles de sexismo es que pueden ser invisibilizadas o no percibidas como sexismo, lo que podría provocar que sean menos expuestas a confrontación (Barreto & Ellemers 2005). En los estudios sobre confrontación del sexismo, se ha prestado menos atención al rol de los moderadores contextuales y situacionales en la confrontación (Becker et al., 2014). En este sentido, no se sabe mucho sobre el efecto que pueden tener distintos contextos en la aceptación de la confrontación del sexismo. En relación con lo anterior, la presente tesis tiene como objetivo investigar los factores que influyen en la confrontación del sexismo. Se busca determinar cómo es percibida la confrontación según el contexto en que se realiza, el tipo de sexismo y el sexo de quién realiza la confrontación. Para concretar este propósito se realizaron dos estudios. En el primer estudio se evalúa cómo se percibe la confrontación según el contexto en que se realiza y el sexismo que es confrontado, en el segundo estudio se evalúa cómo es percibida la confrontación según el sexo de la persona que confronta y el contexto en que se realiza. Se empleó la metodología de encuesta factorial construyendo situaciones con las variables de estudio. Se pidió a los sujetos evaluar la situación en base a tres aspectos: apoyo a la reacción de confrontar, impresión de la persona que confrontaba y hostilidad hacia la persona que confrontaba. La muestra final estuvo compuesta por 205 personas (118 participantes en el estudio 1 y 87 participantes en el estudio 2). Se realizaron análisis de diferencias de media, ANOVA factorial y regresión. Los resultados muestran que no existen diferencias según el contexto y tipo de sexismo confrontado. La impresión del hombre que confronta es mejor que la de la mujer que confronta, la impresión del hombre que confronta en público es mejor que la del hombre que confronta en privado y la impresión de la mujer que confronta en privado es mejor que la del hombre que confronta en privado. Estos resultados dan cuenta de situaciones en que la confrontación podría ser más efectiva, por lo que se discuten sus consecuencias.