Hoy en día las manifestaciones de La Catrina son tan variadas como permite la imaginación.
La catrina se ha vuelto un artefacto popular y ha salido de los límites del lienzo o el grabado para ser parte de la cultura viva mexicana, de sus usos y costumbres. Forma parte de “lo mexicano” y de su posición frente a la muerte. Tradicionalmente se le observa, se le acerca, se le hace parte de su entorno, de su arte donde finalmente el personaje termina representando un simbolismo del mestizaje.
Incluso nuestra Catrina se ha vuelto artesanía que resalta la riqueza formal y espiritual del país.
Actualmente este personaje es utilizado incluso como un símbolo de belleza en el festejo del día de muertos. Es muy común que la sociedad organice concursos y festejos donde se le invite a la mujer a representar a la catrina para fortalecer y alagar la imagen del personaje en los días alusivos. Usualmente estos eventos suelen otorgar premios monetarios a la mejor "catrina".
Se le tiene un aprecio especial en la ciudad de Aguascalientes como imagen cultural y popular, al grado que se ha colocado un monumento en la principal entrada a la ciudad, y además, junto con el "Cerro del Muerto" es la anfitriona y figura principal de la Feria de las calaveras celebrada anualmente en torno al Día de Muertos.
En conclusión, las calaveras son un símbolo por excelencia de la mexicanidad, y están presentes desde en el maquillaje para las celebraciones del Día de Muertos hasta en películas y tatuajes. En las calacas, el mexicano ha encontrado una fuerza unificadora. “A fin de cuentas”, dijo Posada alguna vez, “güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.