Los modelos instruccionales son una herramienta fundamental para cualquier educador. Gracias a ellos, podemos organizar nuestras ideas y planificar el proceso de enseñanza de manera clara y coherente. Antes de conocer su importancia, muchas veces diseñaba actividades sin una estructura definida, lo que dificultaba alcanzar los objetivos. Ahora entiendo que estos modelos no solo ayudan a ordenar contenidos y estrategias, sino que también garantizan que todo esté alineado con lo que queremos lograr. Además, permiten integrar tecnologías y adaptarse a diferentes modalidades, algo esencial en la educación actual. Para mí, seguir un modelo instruccional significa trabajar con propósito, reducir errores y ofrecer experiencias más significativas a los estudiantes. En resumen, son una guía que nos da seguridad y nos impulsa a mejorar continuamente como profesionales de la enseñanza.
Investigación del modelo instruccional SAM
(Successive Approximation Model)