El enfoque primordial de la escuela que sostiene la maestro-estudiante, es aquel que se dirige a formar un individuo íntegro atendiendo los intereses y las lagunas que posee el aprendiz. De igual forma, tiene que establecer un entorno democrático en el cual los estudiantes puedan tomar parte de las decisiones, aumentando el raciocinio grupal, y así reforzar la cooperación. En un ambiente como este, el maestro logrará que el alumno tenga una motivación intrínseca provocando que se auto discipline; ya que como establecía Dewey, el maestro tiene que ser responsable de proporcionar las condiciones adecuadas diariamente para incitar al estudiante y desarrollar habilidades activas. Por esto, Jocelyne Acevedo, junto con los pragmatistas, considera que el maestro tiene que ser una guía, el cual aconseje al estudiante de acuerdo a sus intereses particulares. Asimismo, contempla una educación que se elabore mediante la solución de problemas en proyectos llevando al estudiante a tener un aprendizaje desde lo concreto a lo abstracto; es decir, el aprendiz estará encaminado de la praxis a los aspectos teóricos. Continuando con la metodología de la enseñanza, el currículo para la maestro-estudiante, tiene que estar planificado, ser flexible y experimental. El mismo incluiría estudios sociales y las ciencias para resolver problemas. De igual manera, estaría fuera de la formalidad establecida y desligado a la autoridad, ya que será encaminado hacia lo nuevo como las tecnologías y centrado en el alumno.